El primer instrumento
La voz y todas sus posibilidades son el norte de Soema Montenegro, que trae esta noche su particular interpretación del folklore latinoamericano.
Es curioso. Hay veces que lo que podría parecer sencillo, pongamos arrancar una carrera artística en Buenos Aires y desde allí expandirse con difusión nacional, no lo es tanto. De eso puede hablar un rato largo Soema Montenegro, que con dos discos editados y un estilo único en el panorama del folklore latinoamericano, recién empieza a cruzar la frontera de la General Paz. Y no porque no haya querido hacerlo antes.
"El primer album fue muy independiente, puede haber sido por eso y porque siempre las primeras intenciones suelen ser más experimentales. Ya para el segundo, con el que toqué muchísimo en Buenos Aires, empezaron a aparecer oportunidades de mostrarlo en el noroeste argentino. Siempre es un trabajo arduo salir y generar un movimiento hacia afuera, aunque no lo digo como algo negativo". La chica nacida hace 34 años en donde se supone que atiende el dios de las artes musicales (y de otras cuestiones también) habla de Passionaria, un trabajo ubicado en la intersección justa entre ritmos subcontinentales como el huayno, la baguala, la vidala o la milonga, y una vocación de cantante lírica que le permite llevar su voz al extremo en registros que podrían sonar arriesgados, pero en su caso funcionan muy bien.
"Es una licencia que me pude tomar con el tiempo. El arte es una fuente de transformación, y los elementos de la música folklórica latinoamericana, de raíz popular o étnica, son en cierto modo vírgenes. Eso para mí es un núcleo de investigación y de exploración constante. Lo primero fue desapegarme de mis propios juicios sobre lo que sentía que estaba bueno, y después si, largarme a combinar, mezclar, explorar y jugar. Es lo que la música me pedía", confiesa Soema, una artista tan amplia que aportó coaching vocal y su propia voz en La Caravana Mágica, de Gustavo Cordera.
Mucho tuvo que ver en todo ese proceso los 5 años que pasó en Adivina, un grupo de investigación y exploración vocal que le proporcionó el gusto por el trabajo y la experimentación sin mayor norte que la improvisación y el estudio (que aparecen en Passionaria, junto con una instrumentación que no desdeña influencias), y del que también extrajo un histrionismo notable.
"Creo que es un trabajo que tiene mucho de salvaje y de histriónico. Era el espíritu del disco, que lleva la música a lugares cercanos al límite, y a nivel vocal demanda cierta teatralidad. Es muy fuerte en ese sentido lo que produce porque es como si cada tema tuviera un personaje, un estadío distinto del mundo femenino, que es el que más conozco por ser mujer. En Milonga de la ensoñada, por ejemplo, el personaje se vuelve loco y es en situación de escenario donde esa que no soy yo puede dejarse ir, sin juzgar porque no es la vida real", explica Soema.
El mundo al que se asoma empieza y termina en su voz, y de todo lo que hay para escuchar en el camino, Passionaria es una una pequeña gran muestra. Y pasará por Córdoba por primera vez.

