Andrés Calamaro: Cada una de sus cosas
En un show al palo y para diez mil personas, Andrés Calamaro recorrió a vuelo de pájaro una parte de su colección de hits. Crónica y fotos de una noche agitada.
La formación más filosamente rockera que podía poner en escena Calamaro (la misma que subió al Luna Park hace seis meses para presentar su boxset séxtuple), es la que encendió las diez mil almas que anoche coparon el Orfeo para volver a verlo. Cuatro guitarras (la de Andrés más las de Julián Kanevsky, Geni Genaro y Diego García) abrieron con una electrizante rendición de Jumpin' Jack Flash, como para que constara en actas que el costado a explotar iba a ser ese, salvando uno que otro segmento tanguero/melódico.La cita a los Stones no sería, tampoco, la única de la noche. Mejor cabría decir que el buen humor y la expansividad que mostró el Salmón en el domo, amén del despliegue físico (en las dos horas y pico de show no se puso ni una vez tras el teclado y anduvo todo el tiempo de acá para allá) lo colocan hoy más cerca de Mick Jagger que de su adorado Dylan. Musicalmente hablando y arreglos mediante, se las ingenió para incluir citas de varios de sus otros héroes musicales en sus propios temas, a saber: Walk on the wild side de Lou Reed en Carnaval de Brasil; Walk of life de Dire Straits en Salud; Ruby Tuesday de los Rolling y Last tango in Paris de Gato Barbieri (si, los dos) en Media Verónica; No woman no cry de Bob Marley en Crímenes perfectos y Stairways to heaven (con grito final a la Plant incluido) en El día mundial de la mujer. Mash ups más, mash ups menos, lo cierto del caso es que no será Spinetta, pero Calamaro también puede darse el gustito de repasar temas de sus bandas y épocas más emblemáticas. Hubo fiesta en El canal 69 de Los Rodríguez, tanto como en la versión reggae de Mil horas de los Abuelos, además de emoción en Por mirarte, de su primera etapa solista, y aplausos para "la fiscalía de la nación" pedidos por el mismísimo Calamaro tras informar que finalmente fue sobreseído de la célebre causa del porrito. "¿Se puede ya hacer chistes sobre los Pomar?", largó desatado y al borde de la incorrección. "No, mejor espero al año que viene", se contestó.Con dos De Bueyes o ex Bersuit (Dani Suárez y el Cóndor Sbarbatti) oficiando de coreutas y eventuales relevos (se lucieron en Los Mareados y Naranjo en flor), Calamaro se animó con un potente Seminare, poco antes de un tributo a Mercedes y Violeta en Gracias a la vida. Ah, y por si quedaran dudas de a qué parte de Serú iba dirigido el homenaje, tras el último acorde largó acapella un "Porque estamos en la calle de David Lebón". Con oficio y solvencia, aunque por momentos estableciendo una pared sonora algo monótona, el personal que también incluye a Candy "Caramelo" Avello en el bajo, Carlos "Tito" Avila en teclado y José "Niño" Bruno en batería (sin sobrenombre no vale), hizo todo lo necesario para acompañar bien las exageraciones vocales en las que de a ratos incursiona Calamaro. Está claro que era un recital para vivirlo y tocarlo al palo, pero también hubiera estado bueno ver a Andrés al piano.Apareció Adrián Dárgelos para un Los Aviones de bolero babasónico, se fue y al rato volvió tras la intro de Volver para Flaca, como puntos salientes de una lista de temas con pocas rarezas y muchos hits. Al cabo que hablamos de uno de los compositores más populares y con temas para hacer tres o cuatro sets como el de anoche, sin repetir, sin soplar y con la misma efectividad.Verdaderamente, el baño de multitudes que recibe cada vez que pisa suelo cordobés no es nuevo en su carrera, pero se ha ido consolidando al punto de que puede darse ciertos lujos, como tomarse un descanso de cinco a siete minutos para presentar casi como un comediante de stand up a sus músicos, encarar un segmento de diez temas lentos (todos seguidos), cantar y hacer cantar tangos o esperar hasta el último bis para entregar Paloma, coronado acá como "el" himno calamaresco.En una suerte de imaginaria batalla de talentos de dos días en el Orfeo. Calamaro dio anoche el primer golpe ganador. A Cerati le toca hoy.

