Alejandro Lerner: Quiero ser mejor persona y asumir mis contradicciones
El cantautor revela sus ambiciones de cara a la celebración de sus 30 años de carrera. Ayer grabó junto a “la Mona” y mañana cantan juntos en el Orfeo.
Hace unos días, Alejandro Lerner confirmó que en su show del Orfeo tendría un invitado especial: Carlos "la Mona" Jiménez. Y adelantó que grabaría con el cordobés más famoso antes de su concierto. Ayer fue ese día. Por la tarde (ver aquí), se reunió con Carlitos Jiménez en el estudio de barrio Cerro de las Rosas y ensayó Volver a empezar, tema que compartirán en escena y que tendrá un toquecito especial cuartetero.
Mientras, Lerner asegura que está en un buen momento, y ofrece razones de sobra para fundamentarlo. “Hace tres años nació mi hija y la verdad nada puede competir con tener una familia y estar en paz”, asegura el cantautor, a punto de cumplir 30 años como solista.
"Mi actividad profesional está cruzada por esa certeza _amplía_. Estuve estudiando mucho jazz. Me dediqué a investigar a Bill Evans, uno de mis pianistas favoritos, y a darle mucho tiempo a mi parte pianística, porque fue un período de estar mucho en casa. Con mi esposa e hija hicimos una gira por Israel, con una banda de allá. Recibí una invitación de Miguel Ríos para cantar juntos Todo a pulmón en España. Tenía previsto tomarme vacaciones en abril, pero no pude". Para terminar el diagnóstico de su tiempo presente, el autor de baladas filosóficas como Todo a pulmón, de incorrectos rocks al piano como Nena neurótica y de hits irrefutables como Volver a empezar (entre tantísimos otros) cuenta que, desde el año pasado, trabaja en un nuevo disco, al que titulará Sueños de elefante y que tiene una especial lógica productiva. "Lo empecé en esta vida que estoy haciendo de California a Argentina. Un poquito lo grabé en San Luis, otro en El Pie, mi estudio de Buenos Aires, y con la banda. Después fui a Los Ángeles y trabajé con muchos músicos negros de diferentes lados de Estados Unidos, en una búsqueda tranquila, distinta", detalla sobre la vida previa a ese sacudón mediático que significó Soñando por cantar. "Pensaba terminar mi disco, pero me pidieron una suplencia. Una de dos días para cubrirle el espacio como jurado a Valeria Lynch. No sé qué pasó pero el programa reventó. Luego, (Marcelo) Polino pidió vacaciones y me hicieron una muy buena oferta para ver si me quería quedar. Así fue que irrumpí en un programa que generó una explosión social de aprobación. De un formato sencillo, al jurado lo conformábamos cuatro personas del palo de la música, del palo de cantar, de haber grabado muchos discos y de tener la información necesaria para hacer una devolución digna", destaca. "Por otro lado, a nivel social y hasta filosófico, te diría que estuve en un programa que me pareció lo más coherente que generó la TV. Benéfico, con posibilidades de ayudar. Darle un espacio a un montón de talentos", redondea.
-¿Alcanza con cantar bien?-Hay gente que nace con estrella. Pero después hay que defender esa estrella. La tiene que hacer caminar y sortear varios obstáculos para que esa estrella muestre su brillo. Talento hay muchísimo, personas dispuestos a defender esta vocación, no sé si hay tantos. Yo empecé a los 16 años y después de 39 sigo con los mismos entusiasmo y amor por la música. Y eso pasa cuando la gente me ve y también cuando no me ve. Hoy, las vías normales de difusión no son las mismas. Y en ese contexto, irrumpió de una manera no planificada un programa familiar con contenidos artísticos. Podés triunfar ahí, pero después tenés que seguirla vos. Por mi parte, intenté contribuir con mi experiencia. Otra de las canciones fundamentales de Alejandro Lerner fue La isla de la buena memoria, que se ha resignificado al cumplirse el 30° aniversario del desembarco argentino en Malvinas. ¿Cómo habrá afrontaste la efeméride el autor? "La canción, su letra, está en el monumento de los caídos de Ushuaia, que es desde donde salían todos los barcos con destino a Malvinas. Es un honor histórico para mí. Es una canción escrita en ese momento, durante la guerra. Siempre he tratado de ser un pensador independiente. Siempre pensé que a las guerras nunca las gana nadie. Mucho menos un país como el nuestro en ese entonces y ante una potencia naval. Con un gobierno déspota, no elegido por el pueblo, con generales sin experiencia en confrontaciones bélicas. Y que mandaban chicos que no tenían ni la colimba terminada. Era otro holocausto para mí", interpreta."En edad, estaba más cerca de los colimbas que de la gente que la miraba por la TV. Siempre pensé que le estábamos cubriéndole el desvío a un gobierno tambaleante. Luego alguna gente mostró cierta baja moral de desviar algunas cartas, alimentos y demás a los soldados", cierra. -En los \'80 cantaste eso de "defender mi ideología, buena o mala pero mía". ¿Cuál es tu ideología?-Mi ideología se aleja más de la política. Se aleja más de las que nuclean los partidos. Las ideologías de los partidos son traicionadas desde la caída del muro. A las ideologías partidarias no les veo sustento moral ni espiritual. ¿Qué importa si sos de derecha o izquierda si tu característica principal es que sos un hijo de puta? Busco una escala de valores personal. A lo largo del tiempo me di cuenta que lo mejor que puedo hacer es ser mejor persona y asumir mis contradicciones. -Tocaste con Santana, Santaolalla, Manzanero, Paul Anka, Luis Conte, Dominic Miller, Humberto Gatica. ¿Qué socio te gustaría tener en esta etapa?-Como soñar es gratis, te digo que me gustaría darle un abrazo a Paul (McCartney) o charlar sin red con mis referentes Elton John o Stevie Wonder. Bueno, con Stevie crucé algunas palabras, a decir verdad. Con George Martin también, en ocasión de que él presentaba In my life, una obra maestra. Otra aspiración es hacer un concierto de piano en el Colón. Y claro, reunir a mis amigos para celebrar mis 30 años de carrera. Mi primer disco fue en el 82, en el 83 sale Todo a pulmón. Me gustaría que en el escenario se pueda representar los personajes que fueron importantes: Santaolalla, Negro Rada. Que haya un video con Carole King, con la que tengo canciones compuestas...-Evaluabas a gente que cantaba. Ahora bien, ¿vos cómo te relacionás con tu voz? ¿Dirías que cantás bien?-Por una cuestión de preservación personal, hice un trabajo más técnico. Me di cuenta de que si no me cuidaba la garganta, no iba a poder afrontar maratones de 27 conciertos seguidos. Si no tenés profilaxis, algún público te va a padecer. Estudié canto en Nueva York, después en Los Ángeles, pero mi maestra de canto definitiva la encontré aquí. Es Susana Rossi, quien me transmitió lo mejor de toda su técnica gardeliana. Bel canto, levantar la voz hacia el lado de tu cabeza. Soy músico, canto como músico. Canto porque me gusta acompañarme cuando toco. Canto honestamente, sin competir contra nadie. Me doy gustos cantando Yesterday o temas de Gardel y Lepera, u otro de Oasis. Preparo, casi sin querer, un concierto de canciones populares para ser llevadas al registro del jazz...-¿Cuál es tu mejor disco y por qué? -Puede ser el primero, por la inocencia. La inocencia de saberse capaz pero no tener en claro para quién se toca. Otro podría ser Enojado, que salió muy por izquierda y muy peleado con la industria, con una cultura que tiene el argentino de no valoración. Es mi Honestidad brutal, me animé a putear. Eso desde un plano personal. Desde el plano artístico, dudo que haya un artista latinoamericano que haya contado con semejante ayuda en un disco independiente. Porque en Enojado tocaron Vinnie Colaiuta, Alan Parsons, Dominic Miller, Luis Conte, Jimmy Johnson. Un dream team. Fue hecho en mi casa de Los Ángeles y mezclado por el mismo que afrontó la mezcla de We are the world. Luis Gatica, mi mentor. Un disco muy a pulmón, muy personal, autogestado (sic). Es un documento, no es un disco comercial. Volví a componer canciones de amor por el amor, no desde la compañía discográfica. -En "Volver a empezar", uno de tus discos más exitosos, homenajeaste a Spinetta con "Cerca de lo lejos". Más allá de que eran vecinos, ¿cómo era tu relación con él?-Nuestros estudios están en la misma manzana. El tenía un asistente, La Vieja, y el mío es Kato, tan amigos uno de otro como nosotros. Siempre íbamos a tomar mate, a compartir un rato de bohemia. No tocamos juntos por su hermetismo. Un poquito antes de que se fuera, pasé con mi camioneta por el frente de su casa y le dije a mi mujer "lo quiero saludar al flaco". Y salió y le dije te presento a mi heredera. Me agarró y me dijo estás joven. Lo siento como un hombre del futuro. Porque Luis llegó antes de tiempo. Un personaje irrepetible. Nuestro Lennon. Ahora, al rock le falta magia y metafísica, justo lo que a él le sobraba.
El show. Alejandro Lerner actuará mañana, a las 21.30, en el Orfeo Superdomo (avenida Cardeñosa 3450). Celebrará sus 30 años como solista. Según la ubicación, las entradas cuestan , , , y . Para más detalles, chequear www.orfeosuperdomo.com

