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A favor y en contra de Lady Gaga

Miradas opuestas a “Born this way”, el nuevo single de la diva pop. Escuchalo acá.

19 de febrero de 2011 a las 05:34 p. m.
A favor y en contra de Lady Gaga
Lady Gaga presentó su nueva canción en los premios Grammy.

Un baile optimistaPor José HeinzA esta altura de los acontecimientos, tanto la crítica como el elogio a Lady Gaga tienen el halo de lo políticamente correcto. Todo depende del prisma con que se lo mire. Algo es seguro: mientras el lector se detiene en esta defensa, Born this way habrá llegado al número 1 de varias listas y ella celebrará otro triunfo en algún camarín animado y glamoroso.La canción tiene el encanto de los hits instantáneos: una base electrónica destinada a la combustión de una pista de baile, un ritmo adhesivo que apunta directo al corazón del bailarín nocturno. Pero poner a mover los pies es un anhelo demasiado sencillo para alguien como Lady Gaga. Su objetivo pasa por conquistar los cuerpos a través de un mensaje, inflar el pecho de las minorías que sucumben a sus encantos de diva extravagante.En Born this way, Gaga repite en varias ocasiones: "Don't be a drag, just be a queen". Una traducción precisa es difícil, pero la idea es la siguiente: "No seas una reina transexual. Sé sólo una reina". La estrategia es clara y también es claro que Madonna ya lo había hecho antes. Su meta es agarrar al oyente desprevenido y decirle que se sienta bien, que no hay nada malo en ser así. Es una canción optimista para bailar. Punto.Porque cuando llega el momento de un análisis más agudo, la cosa se complica. ¿Dónde radica la revolución que se le adjudica a Gaga? ¿En su música o en sus performances? Para el estreno de la canción, que tuvo lugar en los Grammy, la cantante salió de lo que parecía ser un huevo. ¿Y eso es arte?, preguntan algunos. Interrogantes que se repiten desde que a Duchamp se le ocurrió exhibir un mingitorio en Nueva York.Un derrape decepcionantePor Germán ArrascaetaEs una auténtica pena. Sobre todo para quienes le poníamos todas las fichas a Lady Gaga, artista provocadora que parecía inaugurar una nueva era basada en la agitación permanente, en tirar un comment diario de espectacularidad en el muro de nuestras vidas ordinarias. Con su decepcionante nuevo single Born this way, nos deja en off side a sus defensores más acérrimos, a quienes le poníamos el pecho ante el arrebato cínico del "dale dos años y no existe más". Ahora, si ese single no se conjura con un relleno de nivel en el disco por venir, se pondrá difícil el respaldo adobado por The fame, su fulgurante debut sobre noches al borde y una visión "glamofónica" (el neologismo le pertenece a ella) de la vida. ¿Pero cuál es el pecado cometido por Gaga en Born this way? Se las dejó picando a sus detractores: se acercó demasiado a Madonna, la reina madre a la que éstos aludían como camino más corto para desacreditarla. Madonna es la intocable a la que Gaga, hasta aquí una seria amenaza por haberse creado un universo personal, fotocopia de un modo muy burdo. Obvio, Gaga se aproxima a la versión "sadomaso" de Madonna, la previa a la del rayo de luz, la guerrilla fashion y la redención discotequera ochentosa. La base es gorda y pistera, la voz es la de Ciccone, directamente, y el imaginario es el de la chica material escupiendo sobre la moral y las buenas costumbres.Un atenuante para Gaga: todas las chicas del pop están derrapando. También en la antesala de su nuevo disco, Britney suena anémica; el nuevo corte de Katy Perry, Fireworks, es de una vacía pomposidad; Ke no sobrevivió al hype, y Christina la pifió con el himno en el Súper Tazón.Ay, nenas, nenas.