Transgresiones domésticas
El deseo es potencialmente cómico. Una institución, en este caso el matrimonio, tiene sus reglas explícitas. La fidelidad es un acuerdo y una condición de posibilidad de cualquier matrimonio, un voto por el cual secretamente los cónyuges prometen domesticar uno de los móviles más impredecibles de la conducta humana. De ahí que la comedia de enredos matrimoniales sea un género en sí mismo, pues lo cómico siempre funciona en torno de un juego dialéctico entre obediencia y desobediencia respecto de las reglas que constituyen un orden simbólico. La nueva comedia de los hermanos Farrelly predica de una transgresión doméstica en clave masculina. Durante una semana, dos hombres casados tendrán carta blanca para vivir todos sus deseos fuera del matrimonio. Ya no tendrán que mirar colas apelando a técnicas de espionaje, ni limitar sus fantasías a la creatividad propia de quien ejercita el onanismo como adulterio imaginario. Ambas esposas confían en el carácter terapéutico de la propuesta.Darles permiso y libertad no es otra cosa que hacerlos confrontar con el sentimiento y el deseo esencial que supuestamente sostienen el matrimonio. Propuesta audaz que tendrá un giro inesperado, y una decisión pertinente por parte de los Farrelly, que siempre han sido acusados injustamente de misoginia.Quienes esperen "gags" escatológicos y un desfile de freaks tratados sin el menor respeto bienpensante, marca registrada del cine de los Farrelly, quedarán decepcionados. Y más aun si se desea encontrar cierta virtud sociológica de sus películas respecto a la dinámica de clases. Escenas como la famosa secuencia del pelo de Cameron Díaz en Loco por Mary no tienen lugar aquí, salvo la exposición de los genitales de un hombre ostensiblemente beneficiado por la genética, una verdadera transgresión para el cine de Hollywood, en donde el pene permanece siempre en fuera de campo.El genio cómico de Owen Wilson apenas tiene cabida. Sus gestos y su propensión al disparate están contenidos, como si la comicidad estuviera sujeta al texto que le toca repetir y no a sus movimientos y expresiones; el resto del elenco acompaña bien, aunque en materia interpretativa no hay grandes revelaciones. Pase libre tiene alguna que otra situación hilarante, pero se trata de una comedia mecánica en la que se adivina desde el comienzo la resolución de la trama y se esclarece paulatinamente su posición filosófica, más conservadora que libertaria, sobre cómo funciona el deseo en el seno del matrimonio. Los Farrelly, que nunca se han destacado por piruetas formales y un trabajo sofisticado sobre la puesta en escena, sin la pirotecnia de la escatología y la transgresión como texto y contexto de su cine, parecen seducidos por un inesperado conformismo, y no sólo por discreto elogio de la monogamia.Pase libreComedia* * *Dirección: Bobby Farrelly, Peter Farrelly. Guión: Pete Jones, Bobby Farrelly, Kevin Barnett, Peter Farrelly. Con: Owen Wilson, Jason Sudeikis, Jenna Fischer, Christina Applegate. Duración: 105 minutos.

