Roberto Raschella: "Siempre me persiguió la idea de llegar a casa"
Autor de una obra poética y narrativa singular, Roberto Raschella será una de las figuras más destacadas en el Festival Internacional de Poesía de Córdoba.
Roberto Raschella es uno de los principales poetas invitados al Primer Festival Internacional de Poesía de Córdoba. No publicó mucho en su vida: sólo seis libros, cuatro de poemas (Malditos los gallos, Poemas del Exterminio, Tímida hierba de agosto y La casa encontrada, que reúne además sus poemas anteriores, y dos novelas: Diálogos en los patios rojos y Si hubiéramos vivido aquí.
Esos pocos títulos fueron suficientes para que su voz se hiciera escuchar dentro del no siempre receptivo teatro de la literatura argentina. Lo primero que se escuchó de esa voz fue su singularidad: la resonancia del dialecto calabrés de los padres de Raschella en la lengua de los argentinos, palabras, expresiones, inflexiones que daban cuenta de una memoria de inmigrante, aún viva, conservada en la intimidad, familiar y a la vez histórica.
Una curiosidad biográfica es que Raschella empezó a escribir poesía a los 37 años y publicó su primer libro a los 49. Ahora, cuando ya pasó los 80, su pasión por la literatura se mantiene intacta, acompañada de otra pasión, la música. Está escribiendo dos novelas y dos poemas largos al mismo tiempo. Es obsesivo, minucioso, tremendamente vital y digresivo. No hay un tema que no asocie a otro tema y a otro más. Hablar con él es como meterse en un laberinto al que no importa encontrarle la salida.
La escena familiar
Raschella leerá sus poemas el viernes 23, a las 21.30 en el Museo Genaro Pérez (General Paz 33). Recorrerá parte de su obra publicada y tal vez se anime con algunos fragmentos inéditos. "Leer en voz alta es un prueba de fuego para el autor", dirá al final de la conversación. Pero al principio cuenta que decidió titular La casa encontrada a su último libro porque siempre lo persiguió la "idea de llegar a casa". ¿Que es la casa? "Tantas cosas: el pasado, el amor y es la muerte, también".
En ese sentido una de las claves de su escritura es la escena familiar. Las alusiones a su padre, a su madre, a la vida cotidiana aparecen de modo directo o velado en casi todos sus textos. "Abandonar la elaboración o el eco de la escena familiar es muy peligroso para un escritor. No tengo la menor capacidad posible para escribir una novela de ficción pura. Cosa que envidio. Pero no puedo".
La lengua extraña que adquiere vida en la poesía y la prosa de Raschella también es parte de una herencia familiar, una herencia lingüística que no obstante fue asimilando con los años hasta convertirla en una respiración personal. "En La casa encontrada", dice, "el dialecto ya está apropiado y lo mismo sucede en una novela que estoy escribiendo, allí el narrador ya no necesita explicar por qué escribe así, ha convertido un hecho de hablar en un hecho de lengua.
Por el arte
Antes de ser poeta, Raschella fue maestro, militante del Partido Comunista, crítico de cine, guionista y traductor. A fines de la década de 1960, pasó dos meses en el pueblo calabrés de donde fue expulsado su padre, acusado de anarquista por la administración de Benito Mussolini. Estudió el dialecto y lo incorporó como otra piel sobre la piel de su memoria.
La dimensión mítica de su lirismo se concentra en esa sensibilidad para asumir otras vidas en su vida. "Es el puente que hay entre la primera y la segunda parte de La casa encontrada, el \'Pensamiento de ti\' y el \'Pensamiento del mundo\'. En el tí, que es lo íntimo y los afectos, está el mundo también y a la inversa. Yo no puedo pensar en mí sin pensar de alguna manera en el mundo: eso me persigue".
De allí que a diferencia de otros escritores comprometidos de su generación, no se canse de diferenciar lo que pertenece a la política de lo que pertenece al arte. "Siempre hay que defender la autonomía de las expresiones humanas", sostiene. "No es purismo, ni estar en la torre de marfil". Se lamenta de que en la crítica argentina prime el contenidismo. "A amigos a los que quiero, les digo: hablemos de literatura, no de política o sociología. ¿Por qué Juan Pérez es mejor que José Pérez? Pero los críticos se preocupan más por qué escribís en vez de preocuparse por cómo escribís".
No obstante, aclara que no se siente incomprendido, que no es una cuestión personal, sino una estado de cosas que se impone en el presente y que él define como una falta de rigor.
Ese cataclismo
Es precisamente el obstinado rigor de su trabajo el que explica la consistencia de sus últimos poemas. "Este libro originalmente era tres veces más grande, tenía 130 poemas. Yo trabajo eliminando y fusionando, y al hacerlo va surgiendo ese tono sostenido. Son como ecos. De alguna manera me parece que en cada poema hay un eco de otro. Siempre digo que soy una especie de músico no intentado. Cuando vos escuchás en un ensayo una sinfonía de Mahler, decís ¿cómo puede ser que todo esto suene tan bien en el concierto? Cada sector es impresionante. Si yo pudiera conseguir el terrible efecto de Mahler en el Adagio de la Décima Sinfonía, que dejó inconclusa. Esa disonancia, ese cataclismo", cuenta.
La música se encuentra en el origen del largo poema que está escribiendo ahora. Se titula provisionalmente Las siete palabras de Cristo en la cruz, como el oratorio de Joseph Haydn, y lo menciona para explicar cómo se siente a los 80 años. "No hay nostalgia, hay otra cosa. Puede haber melancolía. En este momento estoy en un piso 15, veo todo el sur de Buenos Aires. Desde esta ventana, veo la calle Rivadavia, por donde hace más de medio siglo yo caminaba todos los días. Ya no soy el mismo, el mundo es otro. Y trato de entender el mundo actual. No creo que todo tiempo pasado fue mejor, en muchas cosas no fue mejor; en algunas, sí".
Pero aun mirando el mundo desde una altura de 100 metros y ocho décadas de vida, Raschella no se siente más sabio que cuando era joven y vivía al ras del piso. "Desprecio la sabiduría. Uno sólo conoce algo, unas pocas cosas, es imposible conocer todo".Suena la hora de la poesía
El Cabildo Histórico y el Museo Genero Pérez serán las sedes principales del Primer Festival Internacional de Poesía de Córdoba, que se desarrollará entre el 22 y el 24 de este mes. Reunirá en la ciudad a más de 40 poetas de distintos puntos del país. Entre los invitados al evento, se destacan Hugo Gola, Roberto Raschella, Marina Colasanti, Mary Calviño, Alejandra Correa, Esteban Moore y Roberta Iannamico.
El festival es organizado por un grupo de gestores culturales, poetas y editores de Córdoba, cuyas cabezas visibles son Miriam Tessore, Gastón Sironi, Carlos Ferreyra, Alejo Carbonell. Además de mesas de lecturas, habrá talleres, performances, clínicas, proyecciones y conciertos en vivo.
La idea de los organizadores es repetir el festival todos los años, con el objetivo de difundir la obra de poetas argentinos y de contribuir a un mejor conocimiento de lo que se escribe en materia de poesía en el país. En ese sentido, en las mesas de lecturas conviven varias generaciones y diferentes estéticas.
El Primer Festival Internacional de Poesía cuenta también con su propia página web: http://festivaldepoesiacba.com.ar. Allí figura información detalla sobre cada uno de los poetas invitados y una breve muestra de sus poemas.
Programación:
Jueves 22 de marzo
18 Apertura. Proyección: poesía sonora y experimental. Videos de Márcio André (Brasil).18.30, Mesa de lectura: Adriana Musitano, Gustavo Borga, Laura García del Castaño, Diego Cortés; 19.30 Mesa de lectura: Rocío Pochettino, Susana Arévalo, Carlos Schilling; 20.30 Mesa de lectura:Marina Colasanti, acompañada por María Teresa Andruetto; 21.30 Música, teatro y poesía:Pablo Cécere, guitarra y voz, Mariano Vélez, acordeón, Jorge Castro, electrónica, Martín Suárez, actor, luces, escena: Rafael Rodríguez, dirección: Luciano Delprato. (Todas estas actividades se realizan en el Patio mayor del Cabildo) 23.30 Lectura de trasnoche y proyección de videopoemas: Jazmín Centeno, Carla Slek, Jorge Naparstek, Hernán Jaëggi, Silvina Mercadal, Diego Formia, Marcelo Ahumada, Andrés Nieva, Susana Cabuchi. Bar La Ochava, Achával Rodríguez y Marcelo T. de Alvear.
Viernes 23 de marzo
10. Clínica de poesía con Martín Gambarotta. Librería Universitaria de Eduvim, Félix Frías 60, barrio General Paz.18. Videopoemas: marcello Mercado, Gustavo Galuppo, Laura Colombo y Dolores Cáceres. 18.30. Mesa de lectura: Gabriela Halac, Claudio Asaad, Javier Ramacciotti, Cecilia Romero Messein; 19.30 Mesa de lectura: Nara Mansur, Mary Calviño, Marcelo Ahumada, Roberto Raschella. 20.30performance: La letanía de arcilla blanca de los insectos. Maur Césari. 21. Mesa de lectura: Roberta Iannamico y Martín Gambarotta (Todo en el Museo Genero Pérez, General Paz 33) 23. Lectura de trasnoche: Carolina Viarengo, Diego Monsalvo, Víctor Toty Cáceres, Silvia Barei, Roxana Carrizo, Gabriela Gramont, Tony Zalazar. Bar Ethiopía, Belgrano 73.
Sábado 24 de marzo 10. Clínica de poesía con Martín Gambarotta. Librería Universitaria de Eduvim, Félix Frías 60, barrio General Paz.
12. Lectura callejera: Guido Guidi, Griselda Gómez, Jorge Torriglia, Eugenia Cabral, Susana Romano, Hernán Jaëggi, Mariano Medina. (Museo de la Memoria, en el Cabildo); 16. Mesa de lectura: María Reineri, Leticia Ressia, Rodolfo Schmidt, Tony Zalazar; 17. Performance: Pájaro desplumado bajando la escalera, por Mariana Robles; 17.30 Mesa de lectura: Elena Anníbali, Alejandra Correa, Esteban Moore; 18.30 Mesa de lectura: Roberta Iannamico, Martín Gambarotta; 19.30, performance: La letanía de arcilla blanca de los insectos. Mauro Césari; 20 Cierre: lectura de Hugo Gola. (Todas estas actividades en el Museo Genaro Pérez, General Paz 33).23. Fiesta de cierre. Lecturas de trasnoche: Alexis Comamala, Carlos Piano, Claudio Bär, Ana Paulinelli, Carolina Muscará, Juana Luján. Performance: Dadátack: Banquete poético. Música: Carlos Piano, Franco Dall\'Amore + Luchi Rivarola + Tebi Giordano + Jenny Náger + Mariana Occhiuzzi, Mariano Olmedo. Casa Dadá, Juan Rodríguez 1447 (entre Agustín Garzón y Entre Ríos, barrio San Vicente).

