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Matías Alé: "Aprendí a vivir el día a día"

Matías Alé surfea la vida sin preocupaciones mientras recorre un camino hacia la redención artística. Charla a fondo con un personaje con ganas de ser un actor respetable.

19 de diciembre de 2011 a las 03:23 p. m.
Germán Arrascaeta
Matías Alé: "Aprendí a vivir el día a día"

Matías Alé vuelve a hacer temporada en Villa Carlos Paz luego de una década. Pero si en 2000 - 2001 llegó en carácter del "joven novio de Graciela Alfano", ahora lo hace como una celebrity que camina hacia cierta redención artística, mientras disfruta de una soltería que se recorta con regulares romances confirmados. Al momento de la entrevista, almuerzo mediante en La Posada del Qenti, el textual "nos estamos conociendo" refiere a Grecia Colmenares, una heroína televisiva pulcra, de fulgor impoluto, que ahora se anima a pelar lomo en Caras. Aunque Matías es un entrevistado gentil, hubiera sido imprudente comenzar la entrevista ahondando en los detalles de esa relación, a los que se refirió sin dramas al cierre de una conversa sin red que, sin embargo, hizo foco sobre si su protagónico en la comedia de enredos Boeing Boeing, estrenada recientemente en Teatro Bar, es otro paso para convertirse en un comediante de peso. O en un actor respetable. "Deseo llegar eso y siento que estoy encaminado. Lo empecé a sentir a partir de observaciones de grandes actores y actrices", expresa. Luego ejemplifica: "Este año quedé para trabajar con Juan José Campanella en El hombre de tu vida. Me llamaron para decirme que había una cantidad de actores para el papel y que Campanella hacía casting a todos, que si quería, que fuera. No estaba garantizada mi participación. Por eso digo que Carlos Paz trae suerte, porque me avisaron un jueves cuando venía de gira para acá, y el lunes actué las escenas con otros dos actores y sin la presencia de Juan José. Después le llevaron el material y a los tres días me llamó para decirme que le había parecido brillante mi participación y que, si estaba dispuesto, podía incorporarme al proyecto. Grabé un mes con él... Un tipo muy generoso. Cuando fue el estreno, noté que uno mismo tiene prejuicios con uno mismo. Uno mismo se condiciona. Pensaba, estarán Brandoni, Francella, Mercedes Morán..."-Pero fuiste igual. -Es que en la previa me llamó el mismo Juan José y me dijo: "si los periodistas te preguntan cómo se nos ocurrió convocarte, te autorizo a decir que estás en el proyecto porque tu casting fue brillante". Al tiempo, viajé a Europa con mi hermano y estando en Grecia (risas totales), me llaman de una revista para preguntarme cómo estaba para hacer Boeing Boeing luego de ser elegido por Carlín Calvo. Y en esa charla la periodistas me pregunta "¿ Leíste lo que dijo Campanella?" No, qué dijo. "Que si aprendés inglés, él te lleva porque sos capaz de interpretar cualquier comedia en Hollywood". Fue hermoso porque yo tengo que patear tres veces una puerta para que se abra. Pero cuando la abro, del otro lado recibo buenos consejos, mejores críticas y, sobre todo, vibra energizante. -Entonces, tu carrera está encaminada hacia...-(Interrumpe) Carrera lleva implícita la idea de competencia; prefiero la palabra "camino". Porque lo mío es un recorrido que hago atendiendo mi instinto y ganas de ser feliz. Me ha tocado lidiar con personas extremadamente generosas. No me puedo quejar. Por ejemplo, lo me llamo Juan Matías Eslaiman Alé y el que me sugirió acortar fue Guillermo Francella. Fue cuando hice un bolo en Trillizos... Guillermo me daba clases de teatro mientras almorzábamos en la previa de la grabación de El hombre de mi vida. En definitiva, quizás me cueste mucho tiempo, pero estoy tratando de estar ah, en el nivel de Guillermo y de otros grandes. -Sos una celebrity y tenés que atender obligaciones de celebrity. Hay una zona mixta entre la redención artística y seguir construyendo un personaje. ¿Tenés ese debate interno?-Mirá, el año pasado tenía un verano proyectado con trabajo, eventos, conducciones y, de repente, se me lastimó la rodilla, me internaron y me agarré un virus intrahospitalario. 60 días en cama, casi me muero, casi me cortan una pierna... A lo que voy, trato de proyectar pero aprendí a vivir el día a día. No es una frase hecha. Ahora disfruto de este almuerzo y esta charla. Trato de estar con los pies en la tierra. Pero miro lo que hicieron Darín, Sbaraglia, Germán Palacios... Ellos empezaron, de alguna manera, desde una plataforma de popularidad como la que estoy pisando yo. Siempre fui muy cholulo del medio artístico. Suelo pensar "esta persona que hoy es quien es, en algún momento pasó por lo que yo paso". No quiero tener 60 años y ser un actor prestigioso pero sin haber disfrutado de los procesos que me llevaron a eso. Carlos Olivieri, mi director, fue uno de Los Galancitos, ¿entendés? Además estoy haciendo mis primeras escenas para cine. -Ampliame. -Me convocó Alfredo Casero para hacer del líder de los Superman de toda Latinoamérica, que lucha contra los Bátmanes, en su Cha 3D Mubi. Crecí con Alfredo Casero, tengo los VHS grabados con todos los capítulos de Cha cha chá. Él sabe de la admiración que siempre le tuve. Que me haya llamado me halaga muchísimo. -En este proceso, además, te has convertido en una suerte de súper macho. Te adjudican romances, blanqueás cada 15 días, los chabones te idolatran... -Vos me has acompañado hace 10 años y sabés que, cuando me enamoro, soy leal y un compañero incondicional. Casi nueve años con Graciela, después estuve dos con Silvina (Escudero). Casi la mitad de mi vida estuve de pareja y/o de novio. Los dos últimos dos años que estuve solo, se me dieron oportunidades con mujeres bellísimas y con las que las he pasado muy bien. No combato los motes que se me adjudican. Antes era "el novio de"," el mantenido", ahora "el galán". No podés ir contra eso. Todo lo que dicen es cierto, en realidad. Pero me gusta enamorarme, estar en pareja. Estoy viviendo como cualquier persona que disfruta de su soltería. Sólo que estoy en la farándula y no trabajo en un banco ni en una veterinaria. La mayoría de las chicas que ha estado conmigo, ha terminado bien. Las que no, es porque les he hecho alguna mentirita piadosa... Que todos lo hacemos.-Hablá por vos. -No te hagas. Todos prometemos los riñones hasta que nos replegamos.