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Los amigos ante todo

El Chaqueño Palavecino cumplió con la tradición de comer y beber junto a los amigos en Córdoba.

11 de enero de 2012 a las 12:00 a. m.
Los amigos ante todo
El cantor prueba un bocadito rodeado de sus fanáticos (foto: Facundo Luque).

Como sucede cada vez que viene para estos pagos del norte cordobés, el Chaqueño Palavecino vivió jornadas intensas, con fútbol, guitarreada y asado, entre otros momentos compartidos.  El martes, el cantor cumplió el rito del encuentro con sus amigos de siempre y antes del compromiso artístico pautado para la noche en el anfiteatro José Hernández -que por la lluvia se pasó para el miércoles-, honró puntualmente los compromisos sociales. Al mediodía, se lo vio contento en el el tradicional almuerzo en la casa del anfitrión Luis Ofman, evento al que además de amigos -entre ellos el golfista "Gato" Romero- concurrieron numerosos medios en busca de la imagen colorida. Relajado y liberado del protocolo de la pilcha de gaucho en día de fiesta con la que proyectó su imagen criolla a todo el país, Palavecino apareció su forma más familiar y doméstica: mangas de de camisa con la tricota de algodón debajo, bombachas, alpargatas y una boina negra que poco después cambiaría con un sombrero salteño de ala ancha.Con guitarreada, baile, carne en varias formas y vino en damajuana se celebró la presencia del más taquillero de los cantores. Palavecino, cantó poquito, apenas para ilustrar algunas de las notas que concedió a los medios presentes en el alegrado patio.El calor de la siesta apretaba con la fuerza que traía en estos días, hasta que cerca de las 17, la lluvia trajo la fresca pero obligó a disolver la animada reunión. A esa hora, en el portón principal del anfiteatro José Hernández, estaba ese pueblo afectuoso que hacía cola desde temprano para lograr la mejor ubicación posible entre las más baratas. Con sus conservadoras bien constituidas, reposeras, imágenes del ídolo, paraguas y pilotines, el público fiel formaba la larga cola que se prolongaba por cientos de metros y que apesar de las inclemencias del tiempo no se desarmaba. La lluvia insistente que se prolongó hasta entrada la noche y que según los pronósticos seguiría por varias horas más obligó a la suspensión del festival.

El Chaqueño había llegado el lunes por la tarde a Colonia Caroya y una vez alojado en un hotel, los amigos lo pasarona buscar para jugar, a pesar de los 42 grados de sensación térmica, un picadito en el Club Sportivo San Martín. La tradición es la tradición.