Ellas se riegan solas
Prácticos sistemas de auto-riego para viajeros.
En las vacaciones, el cuidado y riego de las plantas suele ser un tema que casi siempre termina con algún pariente o amigo que acepta hacernos el favor a regañadientes. Para evitar el compromiso, eso te enseñamos a construir sistemas de auto-riego tan fáciles de hacer como destapar una gaseosa o atarte los cordones.Antes de partir ahorrá agua y prevení plagas de estación de la siguiente manera: usá regadera, rociá siempre sobre la tierra, tratá de no formar charcos y hacelo siempre a primera hora del día para que el sol evapore el excedente. Nunca mojes las hojas, flores o el césped a pleno sol para prevenir el "efecto lupa" que las debilita.El viejo "truco de la bañera", macetas apenas inmersas en tres centímetros de agua, es bueno para algunas especies en períodos no mayores a tres días. En un lapso mayor, este sistema puede pudrir las raíces o favorecer el crecimiento de hongos y bacterias por la combinación de humedad, calor y poca luz.Un auto-riego por goteo muy efectivo: juntá botellas plásticas, agujereá las tapas y las bases con una aguja al rojo o mecha fina. Los agujeros no deben ser mayores a dos milímetros para que permitan el paso del aire y el agua salga (al ser chiquitos no dejan entrar los temibles mosquitos). Podés enterrar la botella de pico o de fondo cerca de las raíces y tus plantas ya pueden beber para olvidarte.Otro sistema eficaz es el de capilaridad: cortá cuerdas de algodón u otra fibra natural muy absorbente (pueden ser trenzas de hilo lonero), sumergí uno de los extremos en un balde de 20 litros con agua, enterrá el otro extremo de la cuerda cerca de las raíces y olvidate de dejarle las llaves a tu tía o a tus vecinos.

