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Un punto de vista sobre la cuestión de tetas: Tinelli no vino de otro planeta

Este sábado se llevó a cabo en varias ciudades del país una tetada masiva autoconvocada para despertar conciencia sobre la desnaturalización del acto de amamantar en público. Cuál es la contraparte en los medios.

24 de julio de 2016 a las 01:00 p. m.
Un punto de vista sobre la cuestión de tetas: Tinelli no vino de otro planeta
Estas teteas sí. Las tetas siliconadas de las coreografías de Tinelli no parecían ofender a nadie.

Este sábado muchas mamás con senos llenos de leche dieron la nota en una semana contextualizada por las celebraciones del día del amigo. En un gesto más que fraterno, se autoconvocaron en varias ciudades del país para una teteada masiva, una juntada grupal y solidaria para amamantar a niños y niñas en espacios públicos. La movida, que puede considerarse insólita por su carácter extraordinario, se produjo en apoyo y repudio a la ingrata y también insólita experiencia que sufrió una madre en la provincia de Buenos Aires cuando sacó un pecho para alimentar a su hijo en una plaza. Mientras le daba de comer, se le acercaron dos uniformados de la policía para pedirle que cesara del acto ¿obsceno?, ¿impúdico?, o que se fuera a hacerlo a otro lado. Una clara muestra de total desconocimiento e indiferencia, como si fuera posible calmar a un bebé hambriento con razonamientos. Como ella se negó, le pidieron el documento y amenazaron con llevarla a la comisaría por resistencia a la autoridad. Increíble pero real.

Esos dos efectivos de la fuerza no fueron sacados de un plato volador y depositados en la Tierra para justo cruzarse con esta mujer y pedirle que se retirara a amamantar en privado. Sin dejar de lado la gravedad del comportamiento de una autoridad, de hecho, según una encuesta relevada por la Liga de la Leche Argentina, al 30 por ciento de los argentinos les molesta ver senos amantando en público. Y acá aclarar que se trata de senos “amamantando” es clave, porque los argentinos parecemos haber desnaturalizado un acto natural, valga la redundancia, a la par que nos habituamos otras prácticas en las que los senos son protagonistas pero para una función que no es la natural necesariamente.

Un rápido y desprolijo repaso mental hacia el pasado del programa de televisión más visto del país, estamos hablando por supuesto de ShowMatch, nos entrega como en un flash, una exhibición al por mayor de senos desnudos o casi desnudos. ¿Esos acaso no molestan? Durante los últimos 10 años, el programa ha puesto al aire un certamen de baile en el que exhibe mujeres bellas y jóvenes prácticamente desvestidas. Uf, dirán algunos, otra vez demonizando a Marcelo Tinelli. Y no. A Tinelli tampoco lo bajó al planeta una nave extraterrestre y le dijo que iba a ser famoso y millonario mostrando chicas con pocas pilchas: el destape se consolidó en los 80 alentado por la llegada de la democracia y luego fue esparcido por los medios como un reguero de pólvora. La globalización hizo el resto y Tinelli capitalizó el fenómeno. Voilá.

Sin embargo, y aún sin terminar de pedirle a la televisión que sea ejemplo de nada, se puede mencionar a ShowMatch como estandarte de esa otra exhibición pública de senos que completan las tapas de revista, Alberto Olmedo y sus chicas, publicidades gráficas de ropa interior, Gerardo Sofovich y sus secretarias, para citar ejemplos al paso. Pero no recuerdo a un policía pidiéndole el documento a Silvina Escudero cuando se dejó lamer los senos por su partenaire en una polémica y escandalosa coreografía de striptease de Bailando por un sueño. Una de tantas anécdotas sacadas de la galera.

Pechos cosificados

Ahora bien, el ciclo de Tinelli así como lo hicieran antes Olmedo o Sofovich con su impronta, no muestra cualquier tipo de pechos: son pechos jóvenes, túrgidos, siliconados, ejercitados y pertenecen a cuerpos a tono. Son pechos cosificados. Sería necio a esta altura de los tiempos desconocer de las circunstancias la cosificación sexual de la mujer que promueven este tipo de shows gestados en sociedades patriarcales y machistas como la nuestra.

Lamentablemente, es increíble que en el año 2016 haya que hacer una tetada masiva para llamar la atención frente a esta realidad: las tetas están hechas para amamantar a bebés. Son una fuente de alimento. Sí, esa es su función. Todos, si hemos sido afortunados, hemos sido amamantados por nuestras madres en la infancia. Además, amamantar es un derecho y hay una ley nacional que lo protege y que obliga al Estado a concientizar acerca de su importancia. La Organización Mundial de la Salud la avala hasta niños de dos años y no está prohibido, bajo ningún aspecto, amamantar en público.

Que la cosificación de la mujer no nos tape el bosque. ¿Qué nos ha pasado que miramos con pudor a una madre que alimenta, pero quedamos embobados cuando una vedette o una modelo se exhibe en un programa de tevé o en una revista? Capaz nos llegó la hora de revertir algunas costumbres.