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Silvio Soldán: “Mi secreto es no aferrarme al rencor”

Con 80 años, confiesa estar en pareja con una mujer mucho más joven. Dice que volvería a conducir un programa. Desde esta noche, animará el Festival de Tango de La Falda.

24 de julio de 2015 a las 05:18 p. m.
Silvio Soldán: “Mi secreto es no aferrarme al rencor”

El espíritu de Silvio Soldán, a los 80 años, es el mismo de siempre. Pasan los años y eso, increíblemente, no cambia. Y con ese garbo que lo caracteriza estará poniéndole la voz a la trigésimo segunda edición del Festival de Tango de La Falda, que comienza esta noche y se extiende hasta el domingo.

Pese a que en la vida le tocó atravesar uno que otro río de aguas turbias, se las ingenió para ganar la orilla opuesta con el traje impoluto, como un dandy inmunizado contra la adversidad. “Trato de que los problemas me resbalen, trato de darles la espalda –dice–; tengo un gran privilegio y es que me olvido de las cosas que me dañan, yo no registro lo que me lastimó. Lo que me hizo mal está muerto, está en el cementerio y se acabó”.

Soldán se encarga de aclarar que no es un tipo depresivo y que eso ayuda mucho, porque su carácter le permite ver las cosas con mucho optimismo, siempre hacia adelante. “No me gusta mirar para atrás, uno vive con los recuerdos, pero no de los recuerdos. El secreto es no aferrarse al rencor”, resume.

Si uno cierra los ojos, el vigor de su voz sigue haciendo juego con los saltitos frente al cofre de la felicidad de Feliz Domingo, el programa que condujo por años en Canal 9. El ciclo televisivo estuvo al aire durante tres décadas, y por él desfilaron miles de estudiantes de colegios secundarios que se cubrían el lomo con banderas de las instituciones a las que representaban, esperanzados con la posibilidad de ganarse el viaje de estudios.

Soldán eventualmente dejó el programa, según confiesa, por problemas personales, aunque tenía un contrato poco frecuente para la época, que en lugar de plantear renovación mensual, era por una década.

La velocidad con la que Soldán responde echa por tierra el prejuicio asociado a la edad: el tiempo pasa, pero eso no va en detrimento de la vitalidad.

Varón de tango

La relación de Soldán con el tango no es nueva. De hecho, en su currículum figuran varios proyectos televisivos que hicieron de su nombre un sinónimo del estilo musical, muy reconocible entre la comunidad. Este no es un detalle menor a la hora de contextualizar su participación en el Festival: “Estuve en uno de los primeros festivales de La Falda –recuerda–, después hubo un bache y ahora estoy desde hace cuatro años consecutivos. Es un espacio que me hace muy feliz, entre otras cosas porque descubrí que es el festival número uno de tango en el mundo, porque la selección de los artistas es formidable y porque el público es muy conocedor y sabe premiar lo que es bueno. Además, el orden que impera en ese festival no se da en otros: es un ejemplo, pero lo ves detrás del escenario y eso se traduce en un mejor espectáculo”, resume el conductor.

Cada tanto los noticieros refritan la noticia de que el tango “renace”, y entonces se habla del resurgimiento de las academias, o de la penetración del tango en, por ejemplo, China. Pero en rigor de verdad, sería injusto hablar de un renacer cuando un género no ha muerto nunca.

–¿Creés que el tango está vigente?

–Creo que el tango se ha mantenido siempre con un repertorio, pero que ese repertorio es de la década de 1940 y 1950. Con esto quiero decir que surgieron muy pocos temas nuevos y la gente sigue cantando los mismos de siempre. El público sigue pidiendo las mismas canciones. Sería interesante que hubiera una renovación en cuanto a autores y compositores y que realmente la gente los acepte.

–¿Por qué no los aceptaría?

–Porque es muy difícil que el público de tango acepte algo nuevo; el tango es de maceración lenta, necesita mucho tiempo hasta que se instala en el oído, y eso a veces es perjudicial para el género.

–¿Y con el tango mezclado con otra música? ¿Eso que llaman “fusión”?

–Me gustan varias cosas, pero no son para el tanguero ortodoxo, aunque sí para entrar en otras vertientes, en otras edades; el ortodoxo del tango no te va a aceptar nada fuera de lo tradicional.

Gran valor

Uno de los proyectos más recordados de Soldán con la música del arrabal fue Grandes valores del tango, ciclo por el que desfilaron figuras de renombre y que llegó a ser un espacio de legitimación para quienes se volcaban al género. La historia de por qué lo dejó se resume a la tirana vara con que se mide la permanencia en el aire de cualquier apuesta televisiva: el rating. Grandes valores, según el conductor, sufrió la primera estocada fuerte cuando apareció el ciclo de ficción ¡Grande pa! en Telefe, protagonizado por Arturo Puig. Intentaron enderezar el barco y pasaron a los tangueros a los sábados, pero ya el daño estaba hecho y al poco tiempo, bajó la audiencia, y eventualmente, las persianas.

–¿Hoy funcionaría “Grandes valores”?

–Si hoy se hiciera un programa de tango podría tener audiencia. Pasa que los directivos dicen que no vende, aunque no creo que sea tan cierto. También dicen que lo ve gente que no tiene poder adquisitivo; yo veo cuando voy a los lugares de tango que está lleno de empresarios e industriales que son fanáticos del género. Me parece que hay otra cosa, y es que antes los canales tenían dueños: Canal 9 era Alejandro Romay; Canal 11 era Héctor Ricardo García; Canal 13 era Goar Mestre; entonces se podía presentar un proyecto. Hoy los canales son manejados por gerentes y en líneas generales, bastante jóvenes, entonces están un poquito lejos de la idea del tango, y es por eso que no le dan cabida, entre otras causas.

–¿Volverías a conducir algún programa? ¿Tenés algún proyecto televisivo en puerta que se esté gestando?

–No tengo por ahora ninguno, pero tampoco tendría problemas en volver a conducir un programa televisivo. Gracias a Dios estoy a pleno, pero no creo que se dé y tampoco lo busco; si algún día aparece alguien con una oferta, la analizaré.

Eterno galán

No es ningún secreto que entre las adversidades que Silvio Soldán tuvo que sortear en su vida, muchas tuvieron perfume de mujer. Casi todas trascendieron la intimidad y se volvieron noticia. Para muestra alcanza un botón de la chaquetilla de Giselle Rímolo, la última expareja cuyo caso saltó de la prensa amarillista hasta los juzgados cuando la acusación por ejercicio ilegal de la medicina cayó como una bomba sobre la aguas mansas en las que transitaba la vida del conductor. Zafó de esa y zafó bien, porque no tuvo nada que ver.

Otro clavo, el de la inclasificable Silvia Süller, con quien Soldán formó familia en un pasado remoto. El caso de Süller es el más llamativo, porque a pesar de que la pareja se disolvió hace casi tres décadas, la mujer no pierde oportunidad cada vez que una cámara se enciende para dejar en claro que todavía hierven dentro de ella una mixtura perturbadora de emociones. Sin ir más lejos, unos días atrás, invitada a un almuerzo en lo de Mirtha Legrand, la Süller volvió a la carga con todo.

“Hace 24 años que estamos separados y sigue con la misma cantinela, inventando alguna cosa más cada día –dice con resignación el conductor–, pero qué va a hacer, yo no le respondo ni me preocupa, la dejo que haga su vida, que sea lo más feliz que pueda. No se puede vivir aferrada al rencor y ser feliz. Yo soy feliz porque no soy rencoroso ni odio a nadie; es más, que a Silvia le vaya muy bien, que Dios la ayude, pero que a mí no me desampare, por supuesto”.

–Las mujeres tienen una presencia importante en tu vida.

–Sin duda, y así me fue, ¿no? Yo vivo enamorado del amor y siempre tengo una mujer al lado. Hace bastante tiempo estoy en pareja. Con ella tenemos camas separadas, habitaciones separadas, casas separadas. Esa la mejor forma de mantener la llama del amor.

–¿Es la fórmula que recomendás?

–Para mí es la mejor forma, quiero decir. A mí me viene bien así. Desde que tengo este amor con esta muchacha de cuarenta y pico de años, mantenemos la llama del amor muy bien, nos vemos un par de veces por semana y somos muy felices: nadie le reprocha al otro que ronca, o que el otro ocupa el baño, esas cosas cotidianas que a veces lastiman.

–¿Es conocida? ¿Se puede saber quién es?

–Te puedo decir que no es del ambiente, pero no quiero decir quién es para no terminar como otras veces.

La aclaración es un chascarrillo que seguidamente remata con su carcajada característica, que ya es un sello distintivo tan fácilmente reconocible como el timbre de su voz.

La misma voz que esta noche tronará sobre el cielo pardo de La Falda para que en la cuna de las sierras se sepa que el tango sigue vivo y latiendo fuerte. Y que, gracias a la garra de sus adeptos, está más vigente que nunca.

Festival Nacional de Tango: Silvio Soldán y Celeste Benecchi conducirán el 32º Festival Nacional de Tango de La Falda, los días  24, 25 y 26 de julio. La grilla completa del festival se puede consultar en la web http://lafaldaciudadtango.gob.ar/