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Orquesta El Chingolo: la música como motor de cambio

Los dos ensambles creados en el barrio del extremo norte de la ciudad se presentan en el Teatro Luz y Fuerza para recaudar fondos.

06 de diciembre de 2017 a las 09:41 a. m.
Redacción La Voz
Orquesta El Chingolo: la música como motor de cambio

Para llegar a El Chingolo hace falta tiempo. Ahí donde la avenida Juan B. Justo ya atravesó la Circunvalación, pasando el Liceo Militar General Paz, la entrada de uno de los barrios del extremo norte de la ciudad espera ansiosa.

Lejos del Centro y, más lejos de donde se toman las decisiones que intervienen directamente sobre el destino de la ciudad, El Chingolo espera. Pero esperar no significa quedarse quieto.

Desde hace tres años funciona allí la orquesta infanto juvenil que lleva el mismo nombre del barrio. Un espacio urbano que fue trasladado desde las inmediaciones del aeropuerto, cuando era la Villa Kilómetro 8, hacia su actual ubicación, a unas cuadras de la rotonda de la Avenida Japón.

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Allí, lunes, miércoles y viernes son días de ensayo para las dos formaciones estables del proyecto. Y el primero de esta semana tiene un condimento extra: este viernes, la orquesta presentará un espectáculo propio por primera vez. Niños, adolescentes, madres y padres revolucionan el movimiento normal del barrio, que vive uno de sus días más exultantes.

Casa Macuca

La formación de los más pequeños está repasando las últimas estrofas antes de la merienda, que se sirve religiosamente a las seis y media de la tarde. Mientras eso sucede, su director, el violinista Guillermo Zurita, se encuentra a unos cuantos metros, en la sede de Casa Macuca, frente a la plaza. Allí también está Cristina Gómez Iriondo, trabajadora social y motor fundamental de lo que sucede en El Chingolo.

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"Cuando trasladan la villa y hacen este barrio ciudad nos otorgan una casa y continuamos con un trabajo que ya tenía ocho años", introduce Iriondo. "La idea fundamental es el empoderamiento materno, ir trabajando con las mamás para que sean ellas las que solucionen la problemática del chico. Comenzamos con desnutrición y vimos que era más amplio. Que no era una cuestión solo alimentaria, sino social, de desnutrición de oportunidades, y así se fue abriendo la casa a distintas actividades", comenta la directora de Casa Macuca, institución que funciona en el corazón de El Chingolo.

"Un día aparece un director. Me habían hecho una nota en La Luciérnaga y él vino con la idea de hacer una orquesta. Yo pensaba que iba a ser de cuarteto pero él me dijo que era violinista, y acá los chicos nunca habían visto un violín", recuerda Iriondo.

"Como el flautista de Hamelín, él tocó el violín ahí en la plaza, abajo del algarrobo, y se empezaron a convocar chicos ante este sonido tan extraño para ellos, tan desconocido. Ese fue el germen de la orquesta", asegura.

"Lo que nos enorgullece es que es un proyecto barrial, porque incluye a las instituciones educativas de la zona y a la asociación civil Casa Macuca, sin la que no tendríamos los instrumentos con los que contamos", aporta a su turno Zurita, quien pone en consideración el rol integrador que tiene la asociación civil en el barrio.

"Hacemos el nexo escuela-Casa Macuca", completa Iriondo. "Los chicos tocan con Guillermo en la escuela, terminan el horario ahí, pasan a la casa y continúan a veces hasta las ocho de la noche, tres veces por semana".

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"Los chicos no son propietarios de los instrumentos, pero se los llevan a sus casas. Hacer que el niño se apropie hace que su familia se apropie de eso. Cuando un violín entra a una casa, esa casa cambia. Es un instrumento tan lejano a la cultura del lugar que genera algo muy importante", ilustra la directora.

Inmediatamente, Zurita extiende los límites del proyecto. "Hemos llegado a crecer a tal punto que somos una orquesta barrial, que está pensada en la amplitud en la comunidad. Es un proyecto abierto y tiene la intervención de gente que no es del barrio".

"El nodo está acá, pero tenemos mucha gente de distintos barrios, sobre todo de la zona norte. Chicos de Guiñazú, El Chaparral... porque la verdad es que somos la única institución de este tipo. Somos de El Chingolo formalmente, pero viene mucha gente de varios lados", señala la directora.

Función especial

Este viernes, la orquesta tendrá su actuación más esperada hasta el momento. Luego de haber participado en diferentes eventos desde su creación, el ensamble tendrá su bautismo de fuego en términos de producción propia, en un concierto pensado para recaudar los fondos necesarios para seguir sosteniendo el proyecto.

"Es nuestra primera intervención artística", define Zurita. "Nos acompaña la productora Noél Colombo, quien nos sugirió que convocáramos a artistas cercanos como Mara Santucho, Lorena Jiménez, el cuarteto Magnolia o Circo Davinci", comenta el director.

"Queremos que nuestros chicos se promocionen como artistas", asegura. "Cuando nosotros hablamos de empoderamiento es eso, brindar una herramienta que vaya a saber a dónde puede llegar".

Sin embargo, este desafío no es un obstáculo menor para la orquesta de barrio El Chingolo. "Buscamos apoyar a una institución que hasta ahora nos ha dado todos los recursos. Queremos devolver un poco de todo lo que hemos recibido", expresa Zurita. Y añade rotundamente: "Casa Macuca está en serias dificultades. Si cierra la casa, se cae todo".

"Nos sacaron el subsidio de Niñez y Familia, que comprendía a instituciones que fueron absorbidas por las nuevas Salas Cuna. Si hacíamos esa modificación nos significaba cerrar alguno de nuestros programas", aporta la directora de la asociación.

"Acá hay un trabajo inmenso. Tenemos dos casas, se trabaja con niños con discapacidad, con madres en exclusión. La orquesta es lo que se visibiliza como exitoso, pero si no conseguimos esta colaboración se cae todo lo que hay atrás. Son 560 personas que concurren semanalmente", añade.

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Experiencia colectiva

¿Qué aporta el arte en todo este proceso? El músico y docente Santiago Viale lo expone: "La orquesta es una experiencia colectiva suprema, y cuando es una orquesta formativa, de estas características - que trabaja sobre una comunidad, en un barrio-, la cuestión del vínculo pasa a ser un fenómeno que tiene su musicalidad propia".

"El vínculo es un aprendizaje constante, tanto alumnos como docentes entendemos que la orquesta debe ser un espacio para formar vínculos y experiencias que son incluso mas importantes que el placer estético mismo", agrega el profesor del programa y bajista del trío local Viaje a un Minúsculo Planeta.

"A mi me emociona más ver a pibes de muchas edades tocando con sus hermanitos más chicos, sus compañeros y amigos del barrio, bancados por su madre que los lleva cada ensayo, con todos los profesores y todo el personal de Casa Macuca esperándolos para darles una clase", expone Viale.

"Ese vínculo de contención funciona como una pieza de ingeniería sutilmente engranada, y el vínculo mismo pasa a ser una metáfora de lo que es la orquesta y su potencialidad colectiva en términos musicales", argumenta.

La merienda está por terminar. Los más grandes empiezan a acomodar sus cosas para repasar una milonga junto a Mara Santucho. En la formación se puede ver a algunos chicos que desde hace años depositan sus ilusiones en un instrumento, una partitura y un grupo de trabajo que crece exponencialmente.

El viernes es un día importante. Las dos formaciones de la orquesta tocarán para poder continuar su tarea. La música será el lenguaje que comunique todo aquello que sucede aquí, lejos del Centro. El Chingolo y Casa Macuca quieren seguir sonando por cuenta propia. Los chicos ya pusieron sus manos a la obra.

Entre la salud, la educación, el arte y la recreación

Casa Macuca es una asociación civil sin fines de lucro que desarrolla proyectos que apuntan a la inclusión social. En un espacio intermedio entre la salud, la educación, el arte y la recreación, lo que se intenta favorecer es "el pleno ejercicio del derecho que todo miembro de la sociedad tiene, trabajando no sólo el valor de ejercerlo, sino las obligaciones que ello conlleva".

Los destinatarios directos de las acciones de la asociación son niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años. Además, se trabaja con las madres de zonas periféricas del norte de la ciudad, donde la vulnerabilidad social, económica y cultural es moneda corriente.

Actualmente, las dos sedes de Casa Macuca reciben semanalmente a más de 4oo niños, niñas y adolescentes, y a casi 100 mujeres-madres. Según informa el sitio web de la entidad, "se realiza una entrega mensual de 2860 meriendas y 279 módulos alimentarios".

Para colaborar con la asociación se pueden enviar donaciones a la cuenta 205-007046/5 del Banco Santander Rio a nombre de Asociación Civil Macuca (CUIT 30-71054339-5). También se puede colaborar a través de Tarjeta Naranja llamando al 0810-333-6272. Más información: www.casamacuca.com.ar.

El concierto

La orquesta Infanto Juvenil de Barrio El Chingolo, dirigida por Guillermo Zurita y el equipo docente que constituye Casa Macuca, realiza su primer concierto este viernes 8 de diciembre a las 20 en el Teatro Luz y Fuerza (Deán Funes 672).

El espectáculo tiene como objetivo principal mostrar y difundir la producción de este grupo artístico y recaudar fondos que ayuden a solventar la enseñanza, la adquisición de instrumentos y materiales en general.

El evento cuenta con invitados como el Circo Davinci, Mara Santucho y Lorena Jiménez, entre otros artistas sorpresa. También estarán presentes estudiantes y egresados del profesorado de Danza. Colabora en la organización el colectivo independiente Productores de Contenido Cultural y Popular.

La entrada es libre y gratuita y habrá bonos contribución de $ 150 y $ 200. Desde la organización aclaran que, quien no pueda contribuir, tendrá acceso garantizado al concierto.