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Museo del Festival de Doma: Un paseo por la historia debajo de las tribunas

El flamante Museo del Festival Nacional de Doma y Folklore ofrece un recorrido por los orígenes y el simbolismo del evento. Tiene objetos, fotografías y elementos asociados a la jineteada y al legado de la música popular argentina.

18 de enero de 2020 a las 12:49 p. m.
Redacción La Voz
Museo del Festival de Doma: Un paseo por la historia debajo de las tribunas
Museo del Festival Nacional de Doma y Folklore (Facundo Luque)

La mística que rodea al Festival Nacional de Doma y Foklore de Jesús María está presente desde sus comienzos, hace ya 55 años.

"Ahí comienzan los primeros contactos con la comisión para crear el museo. En agosto comenzamos a trabajar el tema de los contenidos y hace unos días lo inauguramos", agrega Moyano, que colaboró con la museóloga Analía Cortés, el diseñador Sebastián Olmos y la arquitecta María Belén Ochoa. En poco más de cuatro meses, dieron forma a un pequeño pero prolijo recorrido a través 55 años de historia que hace foco en la solidaridad. Ese es, según ella, el gran tema que conecta los orígenes y el presente del evento que funciona como generador de fondos para 20 escuelas cercanas.

“Nosotros apuntamos mucho a la tarea de los colaboradores. Así inicia y termina el guion del museo porque en realidad ese es el trabajo de todo el año que la gente no ve”, indica Moyano, que además señala la ubicación del espacio como un detalle clave. “Esta era una parte del anfiteatro que no estaba aprovechada, sólo había unas rejas”, añade la encargada de la investigación histórica detrás del recorrido.

Qué ver

El Museo del Festival Nacional de Doma y Folklore recuerda a cada uno de los campeones de las tres categorías de jineteada que se desarrollan todo los años. También muestra objetos propios de la monta (espuelas y rebenques, por ejemplo) y explica de qué se trata esta práctica arraigada en la tradición campera. Uno de los lujos tecnológicos de la exposición permanente es una filmación con drone de las coloridas tropillas entabladas. El video puede verse acostado sobre una reproducción del campo de la jineteada, es decir, con la cabeza mirando al techo mientras allí se proyecta este particular espectáculo gauchesco.

También hay objetos donados por diferentes artistas o personalidades, como un bombo legüero construido por “el Indio” Froilán González, una guitarra de Gerardo López (uno de los fundadores de Los Fronterizos) y un violín de Lele Lovato. O un apartado dedicado a María Helena, popular cantada fallecida en 1969 que fue consagrada como madrina del festival.

Sin embargo, lo más sorprendente pasa por recorrer cada una de las programaciones y logos de las primeras 53 ediciones del evento. También se puede contemplar el plano original de la entrega inicial del evento, realizada en el entonces Balneario Municipal. Fotos de la posterior construcción del anfiteatro (también a partir del trabajo colaborativo y ad honorem) y el desarrollo detallado de la simbología del festival (con su poncho característico, su más reciente bandera y su mascota: el tero Domingo) completan la exposición, que hace especial énfasis en los pioneros que pensaron al evento desde sus orígenes.

“La idea es que este espacio se mantenga abierto durante el año. Esto se ha convertido en un punto turístico y hay visitas permanentes. Vienen muchos contingentes y queremos que no solo se saquen la foto afuera del anfiteatro, sino que puedan conocer su historia entrando y recorriéndolo. Además está el Almacén, que es un ingreso extra para el festival”, acota Moyano, que adelanta el proyecto de ofrecer visitas guiadas que puedan incluir “más tecnología e intervenciones de otros espacios”, como camarines, escenarios y el propio campo de la jineteada.