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Las claves del éxito de Chipote, la banda del futuro... hoy

Cómo se formó y cuál es la expectativa que tienen los integrantes de una de las agrupaciones del momento en el cuarteto cordobés. Este sábado celebran sus 10 años de vida en Forja.

26 de noviembre de 2016 a las 02:00 p. m.
Walter Kanqui
Las claves del éxito de Chipote, la banda del futuro... hoy

Con la irreverencia de un adolescente, Nicolás Sattler no dudó ni un segundo en “despachar” a Elvio Arcando. “El track 7 de este CD”, le dijo, para sacárselo de encima. Lo que le entregó, de manera desinteresada y sin expectativas, era un demo hecho en Etruria, su pueblo, en el que había grabado un tema romántico dedicado a una noviecita que acababa de perder. Con 16 años, jamás pensó que aquello fuera el germen de uno de los grupos con gran presente, y mayor proyección, en la movida cuartetera de Córdoba.

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“Chipote nace por una iniciativa conjunta entre Marcos Farías, Elvio (Arcando) y yo”, recuerda César Grande, quien además es el locutor de la banda. Lejos de los escenarios, haciendo radio en la Suquía, Farías le propuso que con Elvio tomen la posta para la creación de un nuevo grupo. Todo de maravillas, pero los músicos tenían una condición: “Queríamos que sea algo nuevo, cantantes nuevos, que no estén en esta onda y, en lo posible, que sean del interior”, rememora con relación a los meses anteriores a aquel encuentro en el sur cordobés con el primer vocalista.

Sumado Nico (antes cantante de folklore) y su particular estilo, en aquel segundo semestre de 2006 todo se centraba en la búsqueda de la segunda voz. Y apareció “Facu”. “Fuimos a verlo a Zona Latina, en Saldán”, cuenta Sattler, que acompañó a dos de los tres socios al “casting encubierto” que le realizaron al cantante. Facundo Herrera entraba en su juventud y sus noches de fin de semana se iban en un repertorio rockero. “No conocía mucho el mundo del cuarteto, más allá de algunos bailes particulares; Sabroso, por ejemplo”, explica “el Chino”. Luego vino una prueba oficial y, tras una semana de incertidumbre, la confirmación llegó: también sería parte del grupo.

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Tres meses de ensayo y un debut “bendecido” por la lluvia en un viernes de La Jungla, marcaron el punto de partida. Fue el inicio de una cuenta que el 3 de noviembre llegó a los 10 años y que esta noche tendrá su festejo en el Complejo Forja, una especie de templo de la nueva era entre los cuarteteros.

Allí, por ejemplo, se realizó el último baile de Cristian Amato, en ese recinto se llevan a cabo los periódicos “Jeancarlazos” y, claro, allí volverá a cantar La Mona Jiménez el 11 de diciembre.

Lucas Juárez estuvo a punto de dejar la música. Con pasado por La Barra o Claudio Toledo y la Onda, entre otras bandas, “Chocolino” se había cansado de viajar sin un proyecto que lo mantenga motivado. Pero a mediados de 2011 recibió un llamado de la productora y se sumó al staff de Chipote. Hoy por hoy, consolidado en el grupo, no duda en afirmar que una de las explicaciones de este gran presente es que “se trata de chicos jóvenes, de un grupo muy unido, que asoma como una gran apuesta a perdurar en el tiempo”.

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Las cosas que no cambian

“Estos muertos no van a llegar a ningún lado. ¿Chipote? Yo me voy de acá”. La frase quedó grabada en la memoria de Facundo. Recuerda que alguna vez escuchó esa u otras similares. Sin embargo, lejos del rencor, afirma que no olvidar eso les sirve para valorar todo lo que lograron, arrancando de cero. “Nos sentimos muy a gusto, estamos bien acompañados por nuestras familias y por nuestros compañeros”, agrega Nicolás.

Mantenerse con los pies en la tierra ha sido una de las claves para no perder el rumbo. Otra, coinciden los cuatro, fue la libertad para trabajar. “Acá nada es por imposición, tenemos un tema, ya sea nuestro o reversionado de algún otro artista y se lo pasamos a los chicos, si ellos no se sienten cómodos, no se hace; así tenga, hablando por mi, la mayor expectativa sobre el”, explica César.

“Celebramos estos 10 años como si fuese un cumpleaños más de cada uno de nosotros, y como siempre vamos a hacer lo que a los chicos les gusta, habrá un poco de todo, muchos popurrís con recuerdos y lo nuevo”, agrega “Chocolino”. Ese público al que hace referencia Juárez no sólo lo componen los jóvenes que pueden ir a los bailes. La banda tiene muy buena llegada entre los preadolescentes. “Se trata, podríamos decir, de la segunda generación de bailarines”, cuenta Grande.

Atrás quedaron los tiempos, a fines de la década del 2000, en que la restricción nocturna no existía y a Chipote no le quedaba otra que esperar a las 4 de la mañana, cuando las grandes bandas dejaban de tocar, para empezar sus shows, gratis, en modo after.

Otra clave del éxito es el sentido de pertenencia. “Sentirse parte de un todo, saberse un engranaje vital en la banda no les da lugar a dudas: lo mejor está por venir”.

Para ver. Chipote celebra sus 10 años en Forja, anticipadas en Disquerías Eden y boleterías de Forja, desde las 10, a 90 pesos.