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Entrevista a Nacho Vegas: Me gustaría ver la caída del capitalismo

El cantautor asturiano habla de “Violética”, un disco inspirado en Violeta Parra, y de cómo concilió tradición y vanguardia. 

07 de agosto de 2018 a las 02:10 p. m.
Entrevista a Nacho Vegas: Me gustaría ver la caída del capitalismo

Nacho Vegas vino a la Argentina para promocionar Violética, un disco inspirado en la cantora chilena Violeta Parra, e Ideología, un simple que se desprende de esa obra  que a todas luces sugiere ser "de denuncia". "Mis discos parten de la realidad, pero no sólo de la que más se conoce, que es la de primera mano. Quiero decir, mis discos tienen que ver con mi vida, aunque no sólo con mis obsesiones y taras sino también con el mundo que me rodea", especifica el cantautor asturiano en contacto con VOS para ilustrar que, a fin de cuentas, el hombre es él mismo y sus circunstancias.

Y para dejar en claro que esa máxima se cumple por más insular que sea el trovador que se expresa, por más misterio sugestivo que envuelvan sus creaciones. Como es el caso de Vegas, claro.

"Por eso que ante determinadas situaciones sociales, la música popular tiende a filtrar la vibración que generan. Hay momentos en los que se impone una visión crítica. Es un disco más heterogéneo como para decir que este es mi disco de denuncia. No obstante, hay canciones en las que se impone esa vibración que te apuntaba", completa Vegas, para quien Violética es un disco largo que muestra diferentes maneras de acercarme a la canción.

“Esas maneras que ya las tenía incorporadas, pero que no resultaban tan heterogéneas como ahora. Aquí busco combinar lo más tradicional con lo más vanguardista. Busco ese tipo de contraste; y lo hago aproximándome al folklore de diferentes pueblos, empezando por Asturias, el mío propio. Eso precisamente es lo que más rescato de Violeta Parra: su capacidad de ir más allá del embrujo íntimo de una canción para conectar con una vibración social más macro”, complementa el cantautor, al mismo tiempo que destaca que las obras de Violeta Parra fueron objetos de estudios musicales elevados a pesar de que ella era autodidacta y se jactaba de sólo distribuir sus dedos por el diapasón para ver cómo sonaba tal o cual cosa.

Ahora bien, ¿cuál será el equivalente de La carta, el tema de Parra sobre la detención de su hermano, que Nacho Vegas tiene en Violética? Crímenes cantados es uno, porque si el tic represivo del Chile de comienzos de los '60 era la detención de un trabajador por adherir a un paro, en la España de hoy es el "asesinato" de un inmigrante en los Centros de Internamientos de Extranjeros.

–Estrenás un simple titulado “Ideología”. OK, ¿cuál es tu ideología?

–Me gustaría asistir al fin del capitalismo, un sistema criminal que no sólo genera desigualdades sino que las justifica. Es difícil lidiar con él y sobrevivir a sus contradicciones. Apuesto por una vía rupturista. Pero tengo en claro que el fin de capitalismo no será como la Toma de la Bastilla sino algo más parecido a la caída del Imperio Romano. Puede llevar siglos y sólo resultar si se crea un poder popular en el que la cultura sea un elemento liberador que actúe como contrapoder si las circunstancias lo obligan.  Pero ahora en España eso no está sucediendo tal cosa. De hecho hay gente procesada y condenada por sus letras.

–Teniendo en cuenta el tono de tu disco, no parecés amedrentado. 

–No, y la razón es porque eso es lo que buscan: que tengamos miedo. La detención de los músicos de rap en Cataluña no ha hecho más que despertar a todos y que agitemos el lema No callarem (No callaremos, en español).

–¿Te sentís cómo con la etiqueta indie, por más que tu carrera haya ido y venido en distintas direcciones?

-Es una escena de la que vengo desde que era guaje, pequeñito. Cuando surgió la escena independiente o alternativa, tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, lo hizo abrazando la ética del punk del do it yourself, del hazlo tú mismo. Era una alternativa al mainstream, que mostraba a la música pop muy en alto con estrellas fulgurantes. Había un montón de grupos que no tenían cabida en esa dinámica. Entonces, surgió una escena que no sólo implicó a bandas sino a medios de comunicación, promotores. Fue una cosa muy bonita que el mercado terminó fagocitando. Cuando vieron que había un nicho, se lo comieron. A partir de ahí, se convirtió en una etiqueta esteticista más que otra cosa, vacía de contenido. No reniego del indie, pero no me significa demasiado.

–¿Estás en tu casa en Argentina?

–Por supuesto que sí. Es el país de Latinoamérica más parecido a España, pero también tiene diferencias que representan un abismo. Me gusta venir, me siento valorado, aunque me duele ver cómo el neoliberalismo de Macri asfixia a mis amigos.