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Encuentros cercanos: Gustavo Santaolalla, el consejero

En el ciclo "Encuentros cercanos", el cronista recuerda cuando tenía una banda y tuvo la oportunidad de hacérsela escuchar al gran productor Gustavo Santaolalla. 

11 de enero de 2020 a las 04:05 p. m.
Redacción La Voz
Encuentros cercanos: Gustavo Santaolalla, el consejero
Gustavo Santaolalla (AP)

"Nos tenemos que anotar en este concurso", dijo Javi un día como cualquier otro en la sala de ensayo que compartíamos con otras bandas en barrio Ducasse. Era el cuartel general del por entonces sello musical colaborativo Ringo Discos y nosotros, los Un día perfecto para el pez banana, ensayábamos ahí y creíamos en la posibilidad de viajar bien lejos con nuestras canciones. Cuando uno de los dos guitarristas del grupo llegó exaltado con la noticia de una nueva oportunidad para darnos a conocer no le dimos demasiado crédito (¿alguien todavía cree en los concursos de bandas?). Sin embargo, este tenía algo especial. Javi se estaba bañando y tenía prendida la radio como compañía cuando escuchó a Mario Pergolini hablar con Gustavo Santaolalla sobre un "campeonato nacional de bandas" impulsado por la petrolera estatal YPF. La consigna era mandar una canción propia, cosa que nos entusiasmó, y el jurado estaba compuesto por gente que había dedicado gran parte de su vida a escuchar música: además del propio Santaolalla, los periodistas Alfredo Rosso, Claudio Kleiman y Marcelo Fernández Bitar. Con una extraña confianza en nuestras posibilidades, elegimos uno de los temas más deformes que hayamos hecho (Es montaña, de nuestro primer EP) y lo enviamos. Al poco tiempo, en un tren eterno rumbo a nuestra primera gira fuera de Córdoba, nos enteramos de que habíamos quedado entre los cuatro finalistas. Entre los premios, además de la estadía y los traslados pagos a Buenos Aires, teníamos agendada una entrevista en Cuál Es?, programa clásico de la mañana de Rock & Pop, y un encuentro cara a cara con el jurado, que nos iba a dar una devolución sobre nuestra canción. Aquella charla con los cuatro fue especial. Al principio tímida, para las cámaras. Después más distendida, guiada por la pasión para hablar sobre el sonido como discurso y "el arte de hacer discos". Y luego, en el estudio, escuchando nuestra canción con Santaolalla como guía y comentarista y los tres periodistas aportando referencias. Todavía hoy, a más de ocho años de aquel momento, la sensación de estar apreciando música hecha entre amigos junto al productor responsable de potenciar a Café Tacvba, Divididos, o La Vela Puerca –y que a esa altura ya había ganado no uno sino dos premios Oscar-, me vuelve a erizar la piel.

Esquirlas Tiempo después, otro gustazo: que el jurado nos viera tocar en vivo en Tecnópolis. Y allí, una vez más, el gurú Santaolalla y su simpleza a la hora de transmitir su amor por la música. Entre varios de sus comentarios escénicos, técnicos y estrictamente musicales, uno en particular que me quedó grabado: "Ustedes tienen que salir a tocar cada vez como si fuera la última vez. Piensen en el filo, o the edge, como se decía en tiempos de post-punk". En el momento entendí apenas una parte de la idea. Con el tiempo me quedó claro de que se refería a esa sensación de peligro inminente que cualquier gran presentación musical debe tener, al menos en intención. Terminado el concurso y luego de la euforia de aquellos días, la banda se dedicó a concretar eso que el productor de De Ushuaia a La Quiaca nos había sugerido con fervor: grabar un disco. Una vez que estuvo listo, casi un año y medio después del encuentro original con el ex Arco Iris, pude acercárselo luego de un pequeño show suyo, también en Tecnópolis. No sé si llegó a reconocerme entre la maraña de gente, pero cuando leyó el nombre de la banda guardó el CD con un gesto de cariño.