Crónicas en penumbras: Toch y la celebración de un acto de libertad
El trío que transita diversidad estilíca y que con sus invitados es toda una gran banda, festejó sus 12 años el viernes, en el Studio Theater.
Hay algo en la frescura de la musicalidad de los Toch, en la naturalidad con la que encienden la chispa de un domingo soleado en la espesura de un viernes a la noche, que parece llegar de un camino largo, uno de esos profundos que la música popular suele transitar hasta que finalmente aflora como manantial.
En un Studio Theater a pleno de gente, el ánimo de la fiesta, como sucede cada vez, fue un poco más allá de bailar, saltar y corear canciones. Se trata de una celebración que por momentos se vuelve una comunidad horizontal que parte del mismo llano sobre el que pisa la banda: Juan Pablo y Andrés Toch (Theaux en los DNI), en guitarra y batería), más Martín Ellena, en bandoneón.
Vestidos de modo músico-proletario: vaqueros y remeras negras, la fugacidad del protagonismo pasa apenas de boca en boca: se reparten la voz cantante _las voces han alcanzado una seguridad que les permite soltarse_ sin que se modifique demasiado el color común.
También se acomodan con sus instrumentos a la necesidad de los temas: ocurre entonces que hay pasajes en los que Juan Pablo Toch deja su guitarra, una de las más ricas e inspiradas del medio, y asume el pulso del bajo.
El bandoneón sosteniendo la base armónica-rítmica de una diversidad de ritmos como cumbia, ska, reggae, rock y un abanico de folklore en el que caben milonga, huayno y vidala, es el gran determinante de la identidad del sonido original de Toch.
Pero es en esa variedad, el desafío que la banda afronta con tal abundancia de musicalidad en su instinto, donde reside la clave del concepto de la propuesta y, sobre todo, de lo que representa.
Hay en Toch un acto de libertad y de fronteras abiertas que se hace sentir con la sencillez de lo espontáneo. Pero para llegar allí acaso hubo puertas que en el rock y otras corrientes de la música popular argentina se fueron abriendo a través de los años para que la mixtura sea vivida sin prejuicios. De esto también forma parte un público que no se plantea corrales defensivos de identidad sonora.
Toch es un trío al que se le suman invitados, algunos constantes, que aportan pasión de titulares. Pasa en especial con la Negra Marta Rodríguez, sus movimientos, sus coros y sobre todos con su intervenciones en el trombón, como cuando junto a Santiago Bartolomé el trompeta abren el tema
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, para que el pogo salga al ruedo. También fueron parte Federico Seimandi, Marcos Ramirez, Mario Rodríguez, Diego Cortez y Matías Danglada.
Toch cumplió 12 años de andar aquí y también más allá. El disfrute de casi dos horas incluyó temas emblema como
Famatina, Niña rasta, Pore waso, Pido que vuelvas
y algunos de
Voy a encenderme
, el atrapante último disco. Además, anunciaron un parate de unos meses, a raíz de una larga estadía de Juan Pablo en México.
Dicen que en noviembre están otra vez sonando juntos, que queda mucho por andar aún. A veces se siente tan fresco, que parece que el proyecto acaba de empezar.

