Crónicas en penumbra: Almas nuevas que vienen a renombrar
Clara Presta invitó a Tincho Acosta en una nueva fecha del ciclo Músico Anfitrión". Un relato de aquella velada.
“Blancos veleros se animan a cruzar, un alma nueva que viene a renombrar”. Entre tema y tema, Clara Presta se ha acariciado la cima de su gran panza; se ha apoyado firme con los dos brazos contra el banco para devolverle un poco la línea a su espalda cargada, y ahora que avanza sobre su canción más fresca, casi inmediata, está a punto de nombrar el alma que viene a renombrar: Francisca.
“Sólo Dios sabe sostener este despliegue”, canta entonces, en el umbral de la maravilla de su maternidad inminente. Y esa no es toda la fecundidad de la hora: el despliegue incluye una nueva versión de su mundo frente al piano, ahora como hacedora de canciones y en un proyecto de sustancia creativa junto a Federico Seimandi y su contrabajo.
El jueves, Clara y Federico fueron los protagonistas locales del ciclo Músico Anfitrión (organizado por la Agencia Córdoba Cultura y el Sindicato Regional de Luz y Fuerza), mientras que el invitado fue el cantautor nacido en Bariloche, Tincho Acosta.
El cobijo del Auditorio Gagliano fue la oportunidad de presentar esa reunión de dos que ya tiene un año de maceración y que, a primera sensación, tiene una abundante dosis de sensibilidad y belleza como para esperar que se sigue expandiendo.
La chica que hemos visto en distintos escenarios dejar la huella de sus manos en las teclas, y que ha tocado junto a Raly Barrionuevo, ahora deja fluir sus conmociones melódicas y armónicas sobre letras de su hermana Irene, o de Guadalupe Gómez, e incluso suyas.
Y también canta, claro, con una voz cálida y personal que expresa la intensidad de lo que siente. Algunas canciones hacen pie sobre ritmos folklóricos y desde allí elevan, y otras van así, en el aire nomás, a veces aferradas a fraseos del piano y del contrabajo con algún pasaje jazzeado.
El sonido de Federico Seimandi es esencial en esa brisa. Sus manos suben y bajan, del ritmo a la melodía, y el instrumento, más versátil de lo que puede parecer, asume canto de violonchelo. Es uno de los jóvenes músicos excepcionales por su sensibilidad y gusto que rondan en las penumbras de la ciudad, y que forma parte de diversos proyectos.
El escenario recibió después a Tincho Acosta, hoy vecino de La Plata, un cantautor con sobresalientes recursos para darse originales acompañamientos con la guitarra, bien sabrosa a la hora de seguir el pulso urbano del candombe. Sus canciones son inspiradas y plenas de climas pensados en detalle.
Cecilia Mezzadra
La memoria emotiva que le devuelve la ensoñación original frente a las canciones, guio la voz de Cecilia Mezzadra, hasta soltar su corazón en plenitud en varios momentos de la noche (uno de esos fue con Vidala de la copla).
El viernes, la cantora cordobesa presentó en la Facultad de Lenguas su espectáculo “A mis mayores”, una pequeña antología con canciones del Chango Rodríguez, Horacio Guarany, Carlos Carabajal y Daniel Toro.
Numeroso público acompañó y celebró la presentación, con invitados especiales como Pablo Lozano, Daniela Toro y Julieta Duret. La banda: Jorge Martínez, piano; Ariel Torres, guitarra; Rodrigo Lagos, bajo, y Sadun Gossen, batería.

