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5 detalles del show de Pedro Aznar

El músico ofreció un soberbio concierto el sábado a la noche. Fue en Quality Espacio, a sala llena, y para presentar su nuevo disco “Contraluz”. 

11 de septiembre de 2016 a las 09:40 a. m.
5 detalles del show de Pedro Aznar
Pedro Aznar, un artista que cultiva la demagogia cero.

1 El cambio de intensidad. Pedro Aznar estructuró su show a puro contraste de intensidad expresiva. Así, a una balada le seguía una canción pop exuberante (de Madrigal a Long way home) o viceversa (de Sol a california a Como un león). El acierto es que con el correr de la lista los sobresaltos que se pudieran producir iban naturalizándose, y los espectadores se embebían en una celebración de pura música. Aznar tocó de todo durante la presentación de Contraluz: tres bajos, dos acústicas, contrabajo eléctrico, piano y  un laúd. Y su banda de respaldo fue precisamente eso, un respaldo para serpentear por géneros y estados de ánimo vinculados a los devenires amorosos, el destino del mundo, el horóscopo chino y evocaciones de artistas inmensos e influyentes.

2 Folklore y proyección. La única meseta que escapó a la lógica indicada arriba fue cuando Pedro afrontó un segmento de tres zambas consecutivas. La primera resultó el estreno de La volvedora, compuesta por él para Roxana Ahmed pero que brilla por ausencia en su propia discografía. La segunda, Romance de luna tucumana, que interpretó después de agradecerle a Víctor Heredia por haber socializado este texto de Don Ata al que había tenido acceso en primera instancia. Y cerró el bloque La tríada, la zambita sobre un triángulo amoroso que brilla al promedio de Contraluz. Lo folklórico se proyectó a lo latinoamericano al momento de la ranchera Por la vuelta (tuvo una larga y entretenida narración introductoria sobre el Día de los Muertos mejicano), el bolero Última pieza y ese tema que tiene un sofisticado entramado percusivo como Caballo de fuego.

3 La omisión de los hits. De alguna manera, este nuevo show de Pedro Aznar también puede funcionar como un workshop titulado "cómo hacer una hermosa canción pop" a partir de acústicas envolventes o con un groove arrebatador y dicción perfecta. Entregó varios ejemplos al respecto, sobre todo en materia de estrenos: Como un león, Refugio, Contraluz, Long way home, Silos y máquinas. También rescató la hermosa Quebrado con resonante guitarra de caja... Pero en este punto omitió sus hits categóricos: Mientes, Tu amor y A primera vista. "Una que sepamos todos, Pedro", reprochó alguien por ahí, aunque consciente de que no había demasiado margen para el pataleo después de un concierto soberbio. Aznar tenía un plan, lo ejecutó y no se desvió de él en pos de demagogia ni complacencias estériles. Bien. Muy bien.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=dZ8oWDi9ObQ]

4 El disco entero. Pocos artistas presentan oficialmente un disco tocando todo el tracklist. Pedro Aznar lo hizo en esta oportunidad. Es lo más ardiente que tenía para expresar y, por otro lado, comprar un ticket para verlo incluye la idea de sorprenderse ante un repertorio que aún no se ha enquistado pero que se convertirá en clásico en un futuro cercano. Estos son los términos claros del contrato que Pedro ha mantenido con su público a lo largo del tiempo. Más que respetable.

5 Las versiones. Si bien no tocó sus hits, al momento de los bises Pedro afrontó un segmento de versiones que incluyó interpretaciones emocionantes de Come as you are de Nirvana, Karma Police de Radiohead y Waltzing Matilda de Tom Waits. Esta última, con su texto desgarrador y traducido al español corriendo en una proyección. El eje Cobain – Yorke – Waits dice  más de Pedro Aznar que cualquier asociación con su pasado de genio del jazz rock. Porque estamos frente a un artista honesto que convierte sus pareceres en himnos y tan visceral como los del eje citado. Sólo que se nos presenta de modo discreto. Hasta la próxima, Pedro.