Laureano Cantarutti y el arte de convertir juguetes en instrumentos
“De acuerdo a tus herramientas y conocimientos podés lograr cosas increíbles con algo muy sencillo”, cuenta este cordobés que crea música con juguetes en desuso.
Todo juguete con sonido merece la pena ser salvado, incluso aquellos que los padres desconectan o decretan rotos antes de tiempo porque en manos de los niños actúan como verdaderos elementos de tortura.
Desde hace cinco años, Laureano Cantarutti tiene el don de convertir en un acto placentero escuchar un mini volante con sonido, o una guitarra u órgano de juguete, y todo gracias al circuit bending, una técnica de la cual se asume autodidacta, pero que llegó a dominar en poco tiempo.
“En Internet, viendo videos de artistas y música en general descubro que había gente que modificaba juguetes y aparatos electrónicos y los transformaba en instrumentos musicales. Y ahí me puse a investigar y experimentar”, recuerda Laureano en diálogo con VOS.
Y sigue: “Básicamente, mis maestros fueron Internet, los videos de Reed Ghazala (considerado como el inventor del circuit bending) y los grupos de Facebook. Empecé a meterte en grupos y hay algo en estas comunidades, que no he visto en otras áreas de la música, que es la cordialidad. Vos preguntás algo y todos están dispuestos a explicarte, mostrarte ejemplos, responderte y compartir información. Hay gente que sabe un montón, gente que recién empieza, pero todos interactúan y eso es alucinante. Te van dando un montón de herramientas y te incentiva a que vos hagas lo mismo”.

Laureano reconoce que su formación musical fue un plus a la hora de profundizar en este rubro. “A los 8 años empecé a estudiar música y descubrí que eso era lo que más me gustaba. Ahí aprendí a tocar distintos instrumentos, conocí más sobre teoría, solfeo, y ya entrando en la adolescencia empecé a tocar la guitarra y luego hice unos años en la facultad de Composición que me abrió el panorama para un montón de cosas”, precisa.
Y sigue: “Esta formación me ayudó mucho para poder hacer música con los juguetes, porque en este cambio de modificar juguetes generás mucho ruido, y hay quienes se quedan en eso, pero yo quería ir más allá. Quizás por mi enfoque, por este background que tengo, mi intención siempre fue hacer música y poder incluir estos juguetes modificados como instrumentos musicales más dentro de mi set”.

“De todas maneras, lo más interesante del circuit bending es que está planteado para que todas las personas puedan lograrlo, ya sea que tengan algún conocimiento, o no, de electrónica. El fundamento es sencillo, básicamente tenés que abrir el juguete, identificar la placa y empezar a meter mano, unir un cable con otro. En el hacer vas aprendiendo y te vas instruyendo. Y claro que si en el camino querés aprender más sobre electrónica siempre es bienvenido. Esto te va a dar más herramientas a la hora de soldar componentes, de ver su funcionalidad y su valor”, cuenta.

–¿Cuál fue el primer juguete que modificaste?
–En eso no fui muy estratégico. Empecé queriendo construir un avión. Quise modificar un walkman y me llevó un par de meses, entre cuatro o cinco, hasta que logré encontrar 22 conexiones para generar sonidos que no vienen de fábrica. Hoy me doy cuenta de que arranqué por algo bastante complicado, pero lo entendí después. De todas maneras estuvo bueno porque eso me dio muchos conocimientos para encarar otros proyectos.
–¿Cualquier juguete con sonido puede transformarse en un instrumento?
–Sí, la mayoría sí. Lo que suele pasar con estos juguetes que tienen sonido es que el parlante con el que vienen es muy pobre, pero si uno reemplaza el parlante por una salida de audio y lo enchufás en un amplificador, o a un equipo de música, el sonido se escucha súper nítido. Incluso lo podés enchufar a una serie de efectos como si fuera una guitarra eléctrica, o a una computadora con efectos virtuales y podés trabajar el sonido del juguete como si fuera un instrumento más.
Pese a confirmar que todo juguete con sonido puede transformarse en un instrumento, reconoce que no todos ofrecen las mismas posibilidades de fábrica.
“Hay juguetes que vienen con una electrónica muy pequeña o muy precisa que no te permite hacer mucho. En este sentido, los juguetes más antiguos son generalmente los que más posibilidades tienen y con esos es uno el que debe poner un freno, porque si no, podrás estar semanas descubriendo todas las conexiones posibles”, confiesa.

De un tiempo a esta parte, Laureano logró hacerse conocido por su labor y recibe donaciones y también encargos de personas interesadas en transformar sus juguetes.
“Cuando se enteran que hago esto me llaman y me dicen: ‘Che, tengo una bolsa con 10 juguetes ¿los querés, los estoy por tirar a la basura? Yo recibo todo y los modifico. A algunos de esos juguetes me los quedo yo, porque me encantan y me sirven para el set, y otros los pongo a la venta. También acepto trabajos de gente que quiere que les modifique para ellos algunos de sus juguetes”, cuenta.
El “set” al que hace referencia Laureano está integrado por un conjunto de juguetes modificados que utiliza para brindar shows musicales. El cordobés no sólo realizó funciones en Córdoba, sino que además tocó en varios festivales y encuentros internaciones (en Roma y en Ecuador, por ejemplo) cuyos encuentros, producto de la pandemia, fueron virtuales.
Desde que modificó su primer juguete hasta hoy pasaron cinco años y Laureano reconoce que no deja de sorprenderse ni descubrir cosas nuevas. “De acuerdo a tus herramientas y conocimientos podés lograr cosas increíbles con algo muy sencillo”, precisa.
Y concluye: “Con cada juguete que me llega tengo que probar y ver qué puede funcionar. En esta tarea de lograr que el juguete haga algo para lo cual no fue programado pareciera que los objetos adquieren vida propia, de repente empiezan a fallar, no andan más, pero le sacás la pila, los dejás descansar una hora, y cuando le volvés a prenderlos, andan. Es rarísimo, pero ese es parte del encanto, nunca sabés con qué te vas a encontrar”.

