Estudio ¿Por qué disfrutamos tanto los chismes sobre famosos?
Las publicaciones que se enfocan en las peripecias y desgracias de gente conocida suelen concitar muchísima atención. Un estudio intenta descubrir por qué.
Si los chismes sobre famosos no tuvieran éxito, seguramente no habría tantos programas de televisión, de radio y sitios de Internet enfocados en lo que le pasa o le deja de pasar a gente que disfruta de un nivel de exposición y reconocimiento superior al de la media del resto de la población. Sea cual fuere la ocupación del famoso, conocer un aspecto raro, desgraciado o gracioso de su vida parece ejercer una atracción irresistible.
Más aún: cuanto más amarillista y espectacular sea la historia, el público (diseminado por estos días en redes sociales varias) exige más información, en lo posible morbosa. Ok, la pregunta es ¿de dónde viene esa pasión por las desgracias de otros? ¿Todo es culpa de los medios amarillistas? De acuerdo a un estudio, la respuesta a la segunda cuestión parecería ser "no".
La investigación fue encargada por un medio sensacionalista, The National Enquirer, y estuvo conducida por la psicóloga Katie Boucher, quien encontró que, efectivamente, lo que hacía más atractiva a la prensa sensacionalista es que pone en evidencia los problemas de las celebridades. Posiblemente, haya algo de envidia en la visión que se tiene sobre la vida de esas personas célebres, a la vista de los demás, supuestamente perfecta.
En el estudio se examinaron 10 semanas de la revista. Para cada historia se calificó el hecho noticiable de la persona protagonista, y se tomaron en cuenta qué tantas desgracias le habían ocurrido (divorcio, escándalos, aumento de peso, problemas de salud, etcétera). Mientras peor era la noticia que involucraba a la celebritie, más atractiva resultaba su historia para los demás, lo que explica el éxito indudable de este tipo de publicaciones, cuenta Richard H. Smith en Discover Magazine.
Uno de los casos más conocidos fue el de Martha Stewart, empresaria estadounidense sumamene reconocida a partir de su programa de televisión y notas sobre estilo de vida y cocina. Ella pasó de admirada a delincuente, sin escalas, cuando cometió un fraude bursátil conocido como "insider trading", esto es, usar información privilegiada para obtener ganancias en una operación de bolsa.
Después, su carrera y su imagen fue fuertemente atacada por los medios, en donde se publicaban fotografías de ella luciendo poco atractiva y portadas de revistas y periódicos en donde aparecía tras las rejas. Ante esto, ella decidió dar una entrevistas a Jeffrey Toobin, analista legal del periódico The New Yorker, en su casa de Connecticut. En la entrevista, ella se mostró perfecta, el propio Toobin quedó asombrado de su amabilidad y estilo de vida.
Después de la entrevista quedó claro que Martha Stewart pagó un alto precio por su perfección, que fue despertar la envidia de mucha gente, incluyendo a aquellos que eran sus fans y, por lo tanto, el fraude aumentó las ganas de sus enemigos para hablar mal de ella.
En definitiva, aunque no solamente y aunque lo que se conoce del estudio no lo especifica, el motor fundamental de la popularidad de estas noticias sería la satisfacción que provoca ver en situación de normalidad, "de gente común a la que también le ocurren cosas" a esos objetos de la idealización que la fama imprime en el inconsciente de cada uno. Envidiamos lo que muestran de su estilo de vida, o lo que creemos ver, por lo que cuando fallan es imposible no disfrutarlo.
Más de las conclusiones de esta investigación pueden encontrarse en el libro The joy of pain: Schadenfreude and the dark side of human nature, de Richard H. Smith, publicado por la Universidad de Oxford.

