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El campeón de avioncitos de papel, es cordobés

Marcos Zingg, cordobés y estudiante de Medicina, fue el ganador del certamen de avioncitos de papel de Red Bull Paper Wings, que se realizó en La Cumbre.

15 de abril de 2015 a las 09:00 a. m.
El campeón de avioncitos de papel, es cordobés
Marcos Zingg es estudiante de Medicina y ahora campeón nacional de aviones de papel (Fotos gentileza de Red Bull).

Para algunos es un pasatiempo y para muchos una competencia en la que sólo los buenos llegan alto. El sábado se realizó en La Cumbre el certamen de avioncitos de papel Red Bull Paper Wings, que organiza la marca de energizantes. El ganador fue Marcos Zingg, cordobés y estudiante de Medicina.

Haber hecho el avión perfecto no sólo le valió el reconocimiento de sus pares, sino que ahora Marcos viajará a Austria para competir el 9 de mayo con otros jóvenes en la final internacional del Mundial de Aviones de Papel.

“Quién no ha hecho avioncitos alguna vez”, dice el flamante campeón argentino. Y añade: “No es que me especialice en el tema, pero investigué un poco antes de ir para ponerme a la altura de la competencia y no quedar mal. Hay un par de técnicas de diseño que sirven. Practiqué un diseño que vi en Internet, el modelo de un planeador. La idea es tirarlo lo más alto posible con el brazo que te quede más cómodo”.

El Mundial de Aviones de Papel Red Bull Paper Wings es un evento internacional en el que participan estudiantes universitarios de más de 80 países. En cada encuentro, los representantes de los países tienen que construir sus propios aviones con una hoja provista por la organización.

Marcos dice que no recuerda exactamente quién le enseñó a hacer su primer avioncito, pero que seguro fue su padre. “Todo me lo enseñó mi papá”, aclara. Así, con el conocimiento intuitivo y algunas técnicas de avanzada, viajó a La Cumbre para competir junto otros estudiantes de Córdoba y Buenos Aires. ¿Cuál era la vara qué medía al mejor? El tiempo que lograbas estar en el aire las naves, que cada uno construía y lanzaba. En el papel, ingeniero y piloto son la misma persona.

“Cada avioncito tiene cierto diseño. Y a veces la forma en la que lo tirás tiene más de azar. El tema es cuántos segundos está en el aire, eso marca la diferencia. La clave es no perder vuelo ni tiempo”, explica Marcos.

En la competencia, cada cual plegaba la hoja A4 oficial del certamen. Había tres “tiros”: uno de prueba y dos más definitorios. De esos dos, se contaba el de mejor duración. El de Marcos llegó a los 5.7 segundos. Poco para un avión de verdad, un largo viaje para uno de papel.

Ahora, tras coronarse como el campeón argentino, en mayo Marcos viaja a Austria al Mundial, donde la competencia será en tres categorías: “Mayor distancia”, “Mayor tiempo en el aire” y “Acrobacias”. Es hora de entrenar.