Tras las últimas mediciones de rating, un punto de vista sobre los cambios en el mercado radial cordobés
Así como ocurre hace un tiempo con la gráfica y la televisión, las radios se enfrentan ahora a nuevos aires.
Si de rating habla hasta la presidenta Cristina Fernández es porque hay algo más detrás de una colorida batalla de liderazgos y una –a veces encarnizada– guerra de egos. Mientras el gobierno anuncia la creación del Sistema Federal de Medición de Audiencias (Sifema), Ibope continúa como la única consultora homologada para mostrar el comportamiento de la audiencia frente a los cambiantes medios audiovisuales, al menos en las plazas más grandes de la Argentina (Córdoba incluida).
Esta semana se conocieron los índices radiales de Córdoba para los meses de abril y mayo de 2014, una medición que siempre, pero siempre, da mucho que hablar. Aunque no hay cambios drásticos en las preferencias de consumo, hace tiempo que aparecen indicadores de nuevos aires, donde las que más sufren son las emisoras tradicionales que no alcanzan a renovarse lo suficientemente rápido.
Aunque la radio era el medio que se mantenía al margen de los cambios hasta hace unos años, a las emisoras ahora les cabe la general del resto de los tradicionales soportes de la comunicación: la gráfica y la televisión hace tiempo que buscan los caminos para reinventarse y adaptarse para nuevas audiencias, o para viejas audiencias que cambian los modos de consumir.
La tecnología en todo esto juega en primera. Un ejemplo: Cadena 3, líder indiscutida del mercado radial cordobés desde hace más de un cuarto de siglo, anunció el mes pasado que se convirtieron en "el primer medio en estrenar cuenta de WhatsApp", aunque otras emisoras más pequeñas de Córdoba ya estaban utilizando el popular sistema, como Loca Suelta o Dale! FM (además de algunos programas puntuales en varias radios).
También hay otros jugadores en el mercado que piensan un poco más allá del micrófono como manera de supervivencia y, por qué no, para tratar de encontrar el liderazgo a mediano plazo. Vorterix, el novedoso proyecto de Mario Pergolini en Buenos Aires, prepara su versión local para los meses de agosto o septiembre; Gamba FM está poniendo a punto su flamante sistema de transmisión para lo que será Gamba Play, cuando en agosto comiencen los festejos por su quinto aniversario; Nova Mix también nació con la idea de ser un proyecto que se mueva entre la radio tradicional combinada con la imagen.
Mientras las AM cada vez tienen menor incidencia en la medición general de Córdoba y Gran Córdoba (el 18,14 por ciento del total escucha radio por amplitud modulada), aparecen nuevas emisoras que con ideas claras van ganando el mercado. Las AM, además, corren con la desventaja de que no se pueden escuchar a través de teléfonos celulares, reproductores de MP3 y en algunos autoestéreos tampoco, limitando su espectro sólo a los aparatos más tradicionales.
El manejo de las redes sociales, la presencia permanente mediante aplicaciones para smartphones o tabletas completan el panorama de una radiofonía que intenta transitar un camino nuevo.
La medición de Ibope –que no mide aquellas emisoras que no hayan pagado la muestra (un costo aproximado de 400 mil pesos)–, tiene a la FM como líder del mercado general, con los tradicionales jugadores como Cadena 3, la 100.5 y Radio Popular, pero con los nuevos actores de peso que aparecieron hace un tiempo y lograron seguir en alza, como Mía FM o Gamba, lejos de ser fenómenos de paso. Y hay un pelotón de radios que amplían el panorama, entre la fórmula conocida y los contenidos de nicho, y que tienen un lugar ganado: como las de Grupo Shopping Loca Suelta, Pobre Johnny, o Shopping Classics; las rockeras Rock & Pop y Vorterix; las radios de cuarteto o populares, entre otras.
La otra lectura que podría hacerse de la última planilla es que la mayoría de las radios que estaban arriba cayeron, mucho o un poco, y la mayoría de las que estaban debajo crecieron. El abanico es más variado y, por cierto, más inestable, aunque por ahora ninguna radio de FM haya intentado una propuesta arriesgada que implique algo más que un micrófono, una computadora y una selección de buena música. A diferencia de Buenos Aires, las radios locales siempre se concentraron en potenciar sus AM, que siguen teniendo el liderazgo en el rol político, pero que pierden en la preferencia de las audiencias.
Eso sí: si los medios están obligados a cambiar, Ibope también debería. El sistema de medición, con una muestra reducida, una periodicidad limitada a una o a lo sumo dos consultas al año, realizada a través de llamados telefónicos o con viejos cuadernillos, no parece estar adecuada a los tiempos que corren.

