Las mañanas felices de Agustina Vivanco: "Pienso mucho en la maternidad y en la televisión"
Agustina Vivanco divide sus días de radio entre la mesa de Mario Pereyra y su programa en la FM. "Mario es súper abierto a recibir cosas nuevas y renovarse", dice.
Aunque el futuro como periodista parecía sentenciado desde la cuna para Agustina Vivanco, hija de Rebeca Bortoletto y Enrique Vivanco, ella tuvo que espantar sus propios fantasmas para dedicarse a la profesión que su corazón le dictaba. “Si bien fue muy fuerte la influencia, existía la posibilidad de no ser periodista, y hasta creo que mis papás hubiesen preferido que me dedique a otra cosa. Es que ellos comenzaron muy de abajo y saben lo que cuesta la profesión. Igual, siempre estuve muy incentivada a expresarme”, cuenta Agustina.
Más allá del estímulo hogareño, la decisión de estudiar periodismo estuvo en duda. "Siempre supe que lo mío era el periodismo, pero tenía miedo, no sabía en qué iba a resultar, si me iba a ir bien; mis viejos laburando en eso… lo pensé mil millones de horas", cuenta la joven locutora, que integra la mesa de Juntos con Mario Pereyra y conduce su propio programa en FM: Se puede ser feliz a las 6 de la mañana.

–¿Cuál es el lado bueno de tener padres conocidos en la profesión?
–Yo adquirí la dedicación de ellos al trabajo. Mi papá tenía tres trabajos, mi mamá, dos. De verdad aman la profesión; eso nos enseñaron, a dedicarnos con pasión. Después, en la diaria algún que otro consejo. Más que nada cuando empezaba a definir mi perfil.
–¿Sufriste el prejuicio de ser “hija de”?
–Al principio, sí. Decían que estaba acomodada o que mi mama era la dueña de la facultad. Pero después llega un momento en que hacés oídos sordos. Cuando entré a Cadena 3 me decían lo mismo, y eso que mi mamá trabajaba en la competencia.
–¿Cómo empezaste?
–Primero hice una pasantía como productora en Radio Shopping, y a los pocos días de recibirme armé mi currículum y me fui a esperar a Mario Pereyra a la entrada de la radio. Él no me reconoció a pesar de que me había visto crecer, mi mamá trabajo 18 años ahí. Le dije que quería trabajar, y al tiempo me llamaron para una prueba. Estuve unos años en la producción de Mario y de Rony, y cuando se fue Sergio Zuliani y se reestructuró todo, pasé a la mesa. En paralelo me ofrecieron la primera mañana de la FM.

–¿Cómo viviste ese salto a la mesa de Mario?
–Me sentí en plenitud absoluta, aunque me llevó mi tiempo porque soy tímida. Pero el programa es pura vida y alegría, y uno se acomoda rápido.
–¿Cómo nació la idea del programa en FM?
–El nombre y la idea de Se puede ser feliz a las 6 de la mañana se le ocurrió a Mario Pereyra. La intención fue cambiar el concepto de levantarse temprano, no hay que sufrirlo. El programa es música, información y pilas.
–¿Conseguiste ser feliz a las 6 de la mañana?
–Es difícil, pero es una cuestión de actitud (ríe). Llego a trabajar contenta y es el lugar donde más feliz me siento.
–¿Qué aportaste vos?
–Frescura y alegría, tal vez, pero es difícil hablar de uno.
–¿Y a la mesa de Mario?
–Un poco de juventud (ríe). Mario es súper abierto a recibir cosas nuevas y renovarse.

–¿En qué te cambió estar ahí?
–Mucho, porque uno tiene que trabajar el carácter. Era algo que me faltaba a mí, era muy blandita. Estar ahí te fortalece, y también expone tus debilidades. Aprendí a saber cuándo meterme y cuándo no, y sobre todo aprendí a animarme y no dudar tanto.
–¿Cómo pensás tu futuro?
–Pienso mucho en dos cosas. En la maternidad, no muy lejana, y en la televisión. Nunca hice y me gustaría mucho probarme ahí.
Se puede ser feliz a las 6 de la mañana va de lunes a viernes de 6 a 9 por FM Córdoba (100.5). Juntos, de lunes a viernes de 8 a 14 por Cadena 3 (AM 700 y 106.9).

