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Zona de supervivencia

"Que el vasto mundo siga girando", de Colum McCann, es un conmovedor homenaje a la ciudad de Nueva York.

02 de julio de 2010 a las 06:31 p. m.
Zona de supervivencia
La Zona Cero: el espacio que quedó tras los atentados, es el corazón simbólico de esta novela.

El homenaje es una forma de amor. Que el vasto mundo siga girando es un acto amoroso y conmovedor en honor de una ciudad que el 11 de septiembre de 2001 se vio cubierta de un polvo nefasto. En ninguna de sus 473 páginas se mencionan los aviones, ni la tragedia, ni la guerra en Irak. En su lugar, como si se tratase de una hoja de Simulcop, hay un equilibrista sobre una cuerda floja, una ciudad que no puede dejar de mirar hacia las torres gemelas, la guerra de Vietnam y una generación rebelde que se resiste al melancólico fracaso de su rebeldía. Colum McCann ha logrado algo del orden de lo milagroso: pocas novelas llegan como ésta a ser una aventura existencial, un viaje tan arrebatador: si es cierto que Nueva York tiene la capacidad de hacerte sentir en tu propia casa, debemos decir también que esta novela tiene la capacidad de hacerte sentir en Nueva York. ¿Cómo lo logra? Se trata de una historia coral: cada capítulo corresponde a un personaje más o menos vinculado a los demás por lazos tan invisibles como inapelables, una red de relaciones que provoca la sensación de que el azar no es más que el resultado de una fuerza misteriosa, de una energía que nos conduce y nos encuentra en esa clase de circunstancias en las que se revela un sentido de la vida, seguir adelante. Cada personaje es abordado desde una perspectiva afectiva, como si a cada paso el escritor intentara comprender a sus personajes, entender sus miserias y sus desesperaciones como plataformas de humanidad, como ocasiones de redención. Una idea sobrevuela a la ciudad que es la novela: salvarse es salvar a los otros. A partir de ese conocimiento, que llega a los personajes en circunstancias trágicas, se teje en silencio la trama de supervivencia y el piadoso esplendor de una comunidad. Todo ocurre en 1974, mientras Phillippe Petit camina por una cuerda floja entre las Torres Gemelas. Prostitutas, artistas, buscavidas, madres de soldados muertos: McCann sabe que una luz oscura e intensa viene desde los márgenes, pero no cede a la tentación del documentalista, sabe que todo en esa ciudad será una zona cero, un agujero quemado. Concentra su mirada en lo pequeño con un afecto y una lucidez tan grandes que el resultado es un panóptico, el vuelo de un águila capaz de convertir a la nostalgia en alimento, al amor en viento y a la muerte, finalmente, en el motivo más asombroso para seguir el vuelo.