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Te amo, te odio, dame más

En “Mientras duerme el tiburón”, de la italiana Milena Agus, una jovencita parece convencida de que al amor se llega a través del dolor.

09 de marzo de 2012 a las 07:04 p. m.
Rogelio Demarchi
Te amo, te odio, dame más

En plena isla de Cerdeña y en los albores del siglo 21, una familia muy normal, como decía la canción de Los Locos Adams, es protagonista de Mientras duerme el tiburón, nueva novela de la italiana Milena Agus (nueva entre nosotros y como edición nacional; en realidad, se trata de la primera novela suya que se publicó en Italia y que aquí había llegado hace un par de años como libro importado).La narradora es una jovencita que no terminó la escuela y se dedica a escribir historias como una manera de evadirse de la realidad: "Cuando este mundo no me gusta, me transporto al mío y me siento muy bien", aclara en la primera página. Ahora, lo que se lee a continuación es la realidad en la que está inmersa, no las ficciones que imagina para escapar de ella. Así que mucho cuidado porque, por ejemplo, la Lolita sarda está metida hasta el caracú en una relación sadomasoquista con un señor casado que le dice cosas como esta: "Lo nuestro será una relación animal y no vegetal", lo que significa, gráficamente, "dos perros que agitan la cola cuando se ven y se huelen el culo". Nada más, nada menos. Y ella contesta amén y sigue el juego.Entre sus salidas con "él", sus distanciamientos y sus reconciliaciones, ella se ocupa de ver lo que pasa con el resto de la familia, donde cada uno arrastra sus propias obsesiones y sus consecuentes maldiciones. "En nuestra casa, cada uno persigue algo: mamá, la belleza; papá, América del Sur; mi hermano, la perfección; la tía, un novio". Por eso, la mamá pinta, el padre viaja, el hermano toca el piano, la tía prueba todas las maneras posibles de convertir a un amante en un novio (con el claro y preciso objetivo de, más tarde, convertir al novio en marido), y la Lolita persigue el amor a través del dolor. Y detrás de todos ellos, la abuela, que parece perseguirlos a todos para criticarlos un poco y decirles una y mil veces que en sus tiempos (cuando la guerra) el mundo (y sus habitantes) era mucho más fácil de entender.Agus sabe combinar el uso del lenguaje poético con uno más descarnado y vulgar, la mirada cínica con la tierna observación, el abordaje del lado más oscuro de sus personajes con la descripción de la luminosidad del paisaje de Cerdeña, todo al servicio de un relato fragmentario y veloz que casi siempre da en el blanco. Mientras duerme el tiburón. Milena Agus. Edhasa.Precio: $ 65.