Son todas mentiras
El autor alemán Bernhard Schlink publicó una nueva colección de relatos que indagan diversos aspectos de la falsedad o la impostura.
La intensa atracción entre Susan y Richard parecía, en "Temporada baja", encaminada; pero sus respectivos trabajos en ciudades distintas muestran el autoengaño que Richard alimentaba. Una reiteración casi maniática de embustes termina por hacer añicos a una pareja: "La noche en Baden-Baden" refleja esa debacle. Correlativamente, la mentira que sostiene el status quo de otra pareja se halla tematizada en "La casa en el bosque". Una modalidad de la mentira, la patraña, atraviesa con sus disonantes episodios a "Un extraño en la noche". La reconciliación que busca un hijo con su padre naufraga mientras escuchan conciertos en "Johann Sebastian Bach en Rügen". El personaje de "Último verano" sufre una enfermedad incurable y evita revelarla a su familia: esa actitud potencia hasta el desgarramiento la inicial omisión. Finalmente, en "El viaje al Sur" una anciana retira las capas de olvido con las que sepultó durante décadas la oportunidad de una vida distinta. Los siete cuentos brevemente descriptos pertenecen a Mentiras de verano, el último libro del escritor alemán Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944), autor, además, de relevantes obras indisociables de momentos históricos y políticos de su país: El lector (en 2008 fue llevada al cine por Stephen Daldry, con la actuación de Kate Winslet), Amores en fuga, El fin de semana, El regreso, remiten a circunstancias cruciales más o menos recientes.Una estación del año, el verano, y una conducta (verbal y fáctica), la mentira, empujan diversos vaivenes para estas historias forjadas por Schlink. Excediendo el vasto campo conceptual de la mentira como opuesta a la verdad, ambos registros, complementarios y a la vez antagónicos, se abren de modo simultáneo a lo literario y, más exactamente, a estos cuentos de Schlink.Sin embargo, la mentira enuncia una segunda fase con sus zonas específicas de irrupción y permanencia. Esas zonas atañen al verano, a sus equívocos y titubeos ramificados casi sigilosamente, a sus rupturas y contrasentidos, a sus vicisitudes sentimentales, a experiencias desoladoras que se ocultan.¿Qué subyace, entonces, al acto de soslayar la verdad? En sus relatos, Schlink responde de maneras diferentes. Vuelos internacionales, playas, ámbitos rurales aislados, suelen ser los espacios donde la verdad ve afectada su correspondencia con la realidad. Paralelamente, si la verdad nunca termina de ser establecida es porque la mentira acecha o corroe esa posibilidad. Que ésta sea una acción de la mentira, no por ello la separa, al menos definitivamente, de la verdad. Para este tratamiento narrativo, Schlink elabora una prosa sin estridencias, que nivela la construcción de frases hechas de medios tonos siempre apegados a la levedad, a una discreción que no se confunde con el pudor pues lo coloca en un plano similar al suyo. Un camino, en síntesis, donde la falsedad o la impostura hablan en nombre de sí mismas, despojadas de mensajes moralizadores.
Mentiras de veranoBernhard SchlinkEditorial Anagrama252 páginas$ 85

