Reynaldo Sietecase: No soy soldado, soy periodista
En su libro “Kamikazes”, Reynaldo Sietecase analiza las políticas kirchneristas. Se opone a la polarización en el ejercicio del periodismo.
Reynaldo Sietecase ha trabajado en radio (Mañana es tarde, Dicen Que Dicen, Guetap), en televisión (Lado salvaje y Tres poderes) y en gráfica (Revista Veintitrés y diario Crítica de la Argentina), y recibió en varias ocasiones los premios Martín Fierro y Éter. Después de haber publicado libros de crónicas, novelas y relatos, decidió probar con uno sobre política y lo hizo de la manera más frontal: en Kamikazes. Los mejores peores años de la Argentina analiza una década de kirchnerismo."El libro nace del rechazo a una lógica extendida en la Argentina: si criticás al Gobierno sos una especie de traidor a la patria, y si coincidís con alguna medida es porque te compró el kirchnerismo", señala. Advierte que para el ejercicio del periodismo esa polarización es "estúpida", y por eso desde hace un tiempo comenzó a madurar la idea de "contar de otra manera" estos años de "gran intensidad política" con "sus avances y retrocesos, sus luces y sombras, con su corrupción y sus aciertos". Y cita algunos ejemplos que lo convencieron de que la realidad es "demasiado rica para contarla en blanco y negro". "La política de juicio y castigo a los represores para mí es acertada -enfatiza-, pero eso no implica omitir el flujo sin control de plata del Gobierno a Sergio Schoklender. O destacar la estatización de YPF, correcta a mi criterio porque nunca se debió haber vendido, no implica avalar el ingreso de Eskenazi o la errática política energética del Gobierno".Y también advierte, en respuesta a la "neutralidad" que algunos le han adjudicado y reprochado, que su formación intelectual, cultural y familiar es "de izquierda".En el prólogo, Sietecase deja en claro su posición sobre diversas cuestiones, y adelanta que el Gobierno tiene "una extensa lista" de aciertos y errores. Entre los primeros cita la modificación del paradigma productivo; la recuperación para la política de un protagonismo perdido; el nombramiento de juristas prestigiosos en la Corte Suprema; la ampliación de los derechos; los juicios a los represores, el desendeudamiento del país; los de nuevos puestos de trabajo; así como la ampliación de la cobertura provisional y la Asignación Universal por Hijo. Y entre sus errores destaca la destrucción de las estadísticas oficiales; la incapacidad para dominar la inflación; la continuidad de la concentración de la economía; la estructura fiscal regresiva; y el uso de la caja del Estado para "lograr adhesiones y castigar a los díscolos". Si bien se decidió por 10 temas para "acotar el trabajo" y la elección fue "arbitraria", la focalización, suficientemente amplia y rigurosa, cubre todos los sucesos que alcanzaron mayor protagonismo en este período: desde los generados por los medios de comunicación y el periodismo hasta los de la economía y la política, pasando por el sindicalismo, la disputa con el campo, los derechos humanos, la seguridad, el transporte y la energía. "Mi única preocupación era que la selección fuese 'abarcativa\' de los aspectos centrales de la gestión, y que fuese clara su manera de contar esto que, jugando en el subtítulo, llamo 'Los mejores peores años de la Argentina\'", describe. Y rápidamente argumenta sobre la contradicción de ese enunciado: "Según quién cuente lo que pasa o lo que pasó en los últimos 10 años, esto es Disneylandia o Bagdad después de un bombardeo norteamericano. Y no es una ni una cosa ni la otra. La defensa de los intereses de los medios, en conflicto con el Gobierno, por un lado, y la defensa de 'la causa\', por el otro, hicieron que la verdad no sea demasiado importante a la hora de contar lo que ocurre".Guerra y verdadSietecase insiste en la idea de que "en una guerra, la primera víctima es la verdad", y asegura que eso es lo que está sucediendo, más que nada desde la sanción de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, con "la pelea entre el Gobierno y los sectores más concentrados de la comunicación". "No importa si una información es cierta o está debidamente chequeada, importa más cómo afecta al otro, al 'enemigo\'".-¿Cómo te parás frente a esta polarización?-Yo no soy soldado, soy periodista. A mí me interesa que el dato sea correcto. Después cada cual, dentro de su subjetividad, lo explicará o lo pondrá en consideración. Y esto no implica neutralidad, como me dicen algunos. Yo tengo una formación intelectual, cultural y familiar de izquierda. Si necesitan ubicarme en algún sitio estoy parado ahí, aunque nunca milité políticamente. No me da lo mismo que el Estado intervenga en la economía o que no intervenga, o que se respeten los derechos humanos a que no se respeten. A mí no me parece mal que haya militantes que hagan periodismo, pero sí me preocupa que sus ideas puedan llegar a tergiversar lo que tienen que contar. Lo que es cuestionable es que en nombre de la defensa de un gobierno determinado, nacional, provincial o municipal, se omitan, manipulan o tergiversen cosas. De igual modo que lo hagas en nombre de los intereses económicos o políticos de la empresa o grupo para el que trabajás. En el periodismo hay de todo. Gente honesta que defiende sus ideas, no importa cuáles sean, y hacen bien su trabajo, y también están aquellos que aprovechan la coyuntura para hacer dinero y se han convertido en lobbistas de intereses políticos o económicos.-¿Cuáles son tus ejes o guías para desarrollar tu profesión de la manera más ética posible en un ámbito atravesado por diversas clase de intereses y poderes?-Trato de no hacer nada que no pueda explicarle a mis amigos y que me pueda avergonzar ante mis seres queridos. Ese es mi control de calidad periodística, y me ayudó mucho estos años. También tengo siempre presente una frase de Albert Camus: "El mayor acto de libertad de una persona es poder decir que no". Cada cual sabe cuándo, cómo y dónde. Yo no digo cómo hay que laburar, cada cuál sabe cómo hacerlo. Y a veces se quieren hacer las cosas bien y no se puede. Yo sólo digo cómo laburo yo. Soy partidario de respetar la línea editorial del medio para el que trabajo, pero eso no implica que decidan por vos o te impongan una agenda periodística determinada. Yo vendo mi fuerza de trabajo, no mi opinión, y eso que digo no es fácil e implica mucha discusión. Pero creo que es la mejor forma de laburar. Claro que los márgenes de libertad e independencia varían entre un cronista y un editor, entre un movilero y un conductor, por darte dos ejemplos.Alta conflictividad-¿Cómo ves el futuro del Gobierno nacional?-El Gobierno tiene grandes desafíos, y un problema insalvable es que no habrá otra reelección y todavía no tiene un candidato para el 2015. Con esta realidad debe enfrentar un panorama económico complicado con alta conflictividad social, inflación y sectores que aspiran a su fracaso, en especial los que se sienten amenazados por la posible aplicación de la ley de medios. En general, al kirchnerismo siempre le fue mejor cuando desarrolló una agenda ligada a los intereses populares, y veremos si puede retomarla en un escenario tan complicado. Cuenta con una ventaja, la oposición todavía no logra armar alternativas de gobierno seductoras. Al punto que el principal referente opositor es Hugo Moyano. -Desde que publicaste el libro, ¿hubo algún hecho que te haya llamado particularmente la atención?-Me sorprendió la virulencia de la respuesta de Cristina Fernández a una crítica de Ricardo Darín sobre su patrimonio. Me sorprendió por lo desmesurada, pero además porque está en el ABC de la política no confrontar con una figura popular y querida. Darín, por lo demás, siempre tuvo opiniones favorables al Gobierno. Sin embargo, la presidenta lo trató como un enemigo político. Estoy seguro de que en su entorno alguien habrá desaconsejado esa respuesta. Alguien le habrá sugerido un llamado privado para aclararle el tema o, incluso, una invitación a Casa de Gobierno. O esas voces de contención no existieron, lo que es malo, o esas voces no fueron escuchadas, lo que es peor.
KamikazesReynaldo SietecaseEditorial Aguilar360 páginasPrecio sugerido: $ 109

