Temas del día:

Premio al lector paciente

"La fe ciega", el nuevo libro de cuentos de Gustavo Nielsen, presenta un conjunto de relatos desparejos.

04 de noviembre de 2011 a las 07:34 p. m.
Augusto Porporato
Premio al lector paciente
El escritor Gustavo Nielsen.

En este libro de siete cuentos, La fe ciega, tenemos uno muy bueno y seis desparejos. Conviene entonces ir en orden, ya que el cuento muy bueno es el último del libro, meditado remate que premia al lector consecuente.El primero se titula "Adiós, Bob" y de inmediato surge el reflejo de asociarlo al genial "Bienvenido, Bob" de Juan Carlos Onetti, pero sólo un par de páginas bastarán para entender que ni el tema ni la forma son epígono de tradición literaria. Una joven argentina vive en Nueva York en las vísperas del 11-S, y la prosa prolija nos lleva sin dificultades hacia un desenlace que por demasiado previsible no deja de parecer desencajado, más aún si se lee antes de empezar el cuento la inscripción final presentada como dedicatoria.

"La vida cantada" reúne alrededor de un micrófono de radio a dos escritoras, una consagrada y otra principiante. Atrapa el tema "mundillo literario" refractado en la conversación radial, aunque el relato pierde verosimilitud por el abuso del cliché.  El lector puede cuestionar por qué la famosa escritora es tan vanidosa y la joven poeta tan humilde, sobre todo si la vanidad está agravada por la estupidez y la grosería, y la humildad sostenida en el talento aún no descubierto. Que Lucerito, el conductor, sea homosexual, además, refuerza de algún modo esta idea de lugares comunes. De todo modos, quizá lo que más irrita sea ese cierto "riesgo" formal con pretensión de originalidad que se advierte en varios pasajes, como aquí: "Poetisa era el título que le había puesto Lucero: era una poeta joven y petisa. Entonces, quedaba poetisa". "La fe ciega" narra la relación entre un arquitecto y su sobrina de 4 años. El hombre, un cuarentón solitario, encuentra en la hija de su hermana un nexo que lo conecta con nuevas sensibilidades. Sofía alienta en él un insight fulminante donde no faltan ni las consabidas reflexiones existenciales, ni las búsquedas de significados a un sueño recurrente. Lo del sueño, aunque dé pie a la resolución, quizá sea demasiado recurrente, ya que como elemento argumentativo no aporta ni explica. "Redención" y "Aniquilación de un poema" tal vez sean los menos creíbles; la prosa desinflada y el regodeo en lo chabacano y el mal gusto –en el caso del segundo–, con un resultado casi seudoliterario, explican esta sensación. "Turf", en cambio, tiene un aliento ambicioso. Los diálogos entre el turfista y un niño que le lustra los zapatos, en los cuales emerge el embrión de un desfalco, son estupendos. El final, sin embargo, desluce un poco.Y llegamos al gran cuento: "El café de los micros", grande comparado, incluso, con cualquier gran cuento. Durante un viaje en auto, un padre pone a prueba a su hijo sobre sus conocimientos de inglés y tablas de multiplicar. Abruma e impacienta al niño el encarnizamiento de ese hombre autoritario y su comparación permanente con su auto, al que llama Walter. Un incidente en la ruta modifica el destino, y uno siente que la antropomorfización de Walter es un contraste necesario a la tragedia porque volverá a la memoria, en el momento de mayor tensión, como recuerdo de paraíso perdido. El clima tiene un registro claro del "gótico sureño", pero esto, que podría plantear un problema de tradición, permanece en un segundo plano por su ejecución magnífica. "La fe ciega"Gustavo NielsenLa Compañía / Páginas de Espuma144 páginas.