Poesía y opresión
Dos novelas de Herta Müller, última ganadora del Premio Nobel.
Una manera de leer a la que no estamos acostumbrados. Una clase extraña de realismo artificial, mágico y humanista, una impresión como de compromiso de bajo perfil y al mismo tiempo implacable. Las sensaciones que puede producir una lectura de las obras de Herta Müller tienen que ver con la rareza, con esa emoción seductora –y a veces cansadora– de no saber muy bien dónde estamos parados.Las primeras novelas publicadas en español tras el sorpresivo premio Nobel de Literatura que ganó la escritora alemana el año pasado son El hombre es un gran faisán en el mundo y la que es considerada la obra cumbre de Müller, En tierras bajas. Ambas comparten un modo de escritura que aproxima la prosa a estrategias que suelen asociarse más frecuentemente con la poesía: imágenes oníricas, frases cortas, un ritmo entrecortado, una narración fragmentada, como si avanzara en cámara lenta por un paisaje desolador que debe ser descripto en la misma velocidad en la que es contemplado. En la literatura de Müller, la naturaleza parece estar ocupando siempre el lugar de una metáfora, cuando no de la opresión o el abuso de poder, de la desolación, de la desesperanza, pero también de una fatal capacidad de supervivencia.En El hombre es un gran faisán en el mundo hay una lectura política de la vida cotidiana, articulada en un registro que juega con recursos de la poesía panteísta y de la literatura popular. La acción se demora, porque lo importante no es la acción sino el efecto que han tenido sobre las vidas sencillas de una familia rural las acciones de los otros. El paisaje soporta el peso semántico de la obra, toma el protagonismo que los personajes –asfixiados, reducidos– no pueden tomar.La otra novela, En tierras bajas, se acerca a los modos narrativos más frecuentes en occidente gracias a una primera persona que hace más llevadero el lirismo agobiante de las descripciones. Müller muestra la intimidad de las personas en relación a las estructuras de poder que las oprimen, da cuenta de los mecanismos de supervivencia frente al miedo y la pobreza, y el peso dramático que puede tener para una persona el hecho de que su deseo más fuerte en relación con su propia tierra sea el de poder marcharse.Algo atávico, ancestral, atraviesa también ambas novelas, algo que familiariza las experiencias de abuso de poder aunque ocurran en lugares exóticos. Algo físico, una sensualidad elemental, común a los cuerpos que buscan desesperadamente, incluso sin saberlo, la libertad.El hombre es un gran faisán en el mundo 2010, Punto de LecturaPrecio: $ 25Esta novela cuenta la resignación y desesperanza de una familia de origen alemán que espera con ansiedad la autorización para abandonar Rumania.En tierras bajas 2010, Punto de LecturaPrecio: $ 29Desde la perspectiva de una niña, esta novela narra la brutalidad de una aldea durante la dictadura de Ceaucescu. Sus historias son de represión e incomunicación, en la vida íntima y también en la relación con el estado.

