Pie de página: El secreto del lugar silencioso
El escritor Peter Handke explora los baños como espacios de soledad radical en un reciente ensayo.
Boris Groys sentencia en Volverse público: "La totalidad del espacio social (se ha convertido) en un espacio de exhibición para un visitante divino ausente". Fruto de un diseño moderno totalitario que se extiende a Internet, nada que no sea susceptible de convertirse en información visible sobre uno mismo es capaz de generar sentido social. La identidad individual y la manera en que nos vemos y nos ven los otros pasa cada vez más por lo que Groys llama "autoexplotación", tendencia cuyo origen histórico-semiótico puede rastrearse en pensadores que van de Guy Debord a Franco Berardi.
¿Qué sucede entonces cuando nadie nos ve, cuando no nos mostramos, cuando no miramos a otros? ¿Quiénes somos cuando estamos solos? La inquietante respuesta es explorada de manera profundamente breve por el austríaco Peter Handke en Ensayo sobre el lugar silencioso (Alianza).
El Lugar Silencioso por excelencia (así, con mayúsculas) es el baño. Partiendo del recuerdo de un personaje de la novela Las estrellas miran hacia debajo de A.J. Cronin que tiene el hábito de ir al baño sin necesidad alguna para quedarse ahí más tiempo del normal, el autor repasa sus propios y memorables Lugares Silenciosos. El servicio del internado juvenil en el que pasa un largo tiempo escuchando el murmullo exterior y el WC de una estación de trenes donde duerme una noche tapado con prendas de vestir son los templos explícitos de un silencio que después Handke consigue conjurar con sólo atisbar un espacio vacío, torcer la mirada, contener la respiración.
Pero es en el baño de un templo en Japón donde el escritor abraza el secreto de esos lugares acallados, aunque la narración evite cerrar sentidos. Con Junichiro Tanizaki como referencia –quien reverenció los baños orientales en Elogio de la sombra como sitios donde encontrar la "serenidad inalterable" de la penumbra-, Handke argumenta que entender el Lugar Silencioso como escape o refugio o ensimismamiento es parcialmente cierto. Ante todo es un espacio de plenitud, invulnerabilidad y liberación, un recinto donde escuchar los sonidos del mundo y congraciarse con él, allí donde Handke dice encontrar un fantasma vital que lo ahuyenta y pone en camino.

