Mirá lo que te cuento
El cuento argentino dejó de ser la Cenicienta del mercado editorial. ¿Volvió para quedarse? Opinan autores y editores.
El cuento argentino está de vuelta y pasa por un buen momento. Hasta no hace muchos años, desde la crítica se solía asegurar que la narrativa nacional se podía dividir entre buenos cuentistas y regulares novelistas. O, para decirlo de otra manera, que los libros de cuentos permanecían en el tiempo pero que las novelas envejecían muy rápidamente. Sin embargo, todo parecía indicar que las editoriales no pensaban lo mismo ya que, salvo raras excepciones, sólo contrataban novelas, lo que ocasionaba la frecuente queja de los escritores, sobre todo de los nuevos, a quienes se les frustraba la posibilidad de publicar si no presentaban una novela potente, capaz de seducir a los lectores y directores editoriales.Mito o realidad, poco importa ya. Quien revise los lanzamientos de 2008 y 2009, podrá ver que no queda editorial que no haya publicado una buena cantidad de libros de cuentos y que, además, casi todas han organizado antologías temáticas. De hecho, no es un dato menor que esas antologías hayan generado polémicas como la que hizo foco en los volúmenes de La Joven Guardia. Para Julia Saltzmann, jefa editorial de Alfaguara, todo sigue igual. Los cuentos, afirma, "nunca faltan en nuestros planes y además tenemos una colección específica dedicada a la narrativa breve que estamos remozando con nuevo diseño, nuevos títulos y ediciones revisadas". Entre estos últimos, vale citar los cuentos completos de Fogwill y de Juan Carlos Onetti.De modo que el reclamo de los escritores le resulta un mito. "En nuestro fondo editorial hay muchos libros de cuentos que son verdaderos long-sellers, como los cuentos completos de Abelardo Castillo y los de Julio Cortázar.Dos escritores cordobeses tiene otra opinión. Sergio Gaiteri, autor de Los días del padre y otros relatos y primer finalista en 2008 del Premio Clarín, que publica Aguilar (sello de Alfaguara), sostiene que a través de un amigo le llegó la versión de que en la editorial "ni siquiera leían textos de un autor desconocido si no era una novela".El otro caso es Lilia Lardone, autora de la novela Puertas adentro (Alfaguara, 1997). El segundo libro que propuso al sello fue un volumen de cuentos que, aunque tuvo un informe de lectura favorable, no fue contratado. Eso sí, le preguntaron si no tenía otra novela.Saltzmann es editora desde 2003, así que prefiere no contestar sobre el caso de Lardone. Pero sobre Gaiteri, fija su posición de una manera taxativa: "Pablo Ramos, que publica con nosotros y a quien le hemos editado cuentos, nos trajo su material. La verdad es que no nos convenció. Algo semejante pasó con la novela. Respeto a la gente que trabaja en el Premio Clarín, pero como editora me puede gustar o puedo estar buscando otra cosa".Algo está cambiandoClaro que hay escritores que no han tenido problemas para publicar cuentos. Elvio Gandolfo, autor de Cuando Lidia vivía se quería morir, tiene a su favor que es considerado cuentista más que novelista, etiquetas que él relativiza: "Después de Ómnibus y Real en el Rosedal (sus dos libros más recientes), puedo ser considerado cualquiercosista".Cristina Bajo, famosa por sus novelas históricas, no tuvo inconvenientes al proponer a su editorial Tú, que te escondes, un volumen de cuentos que además obtuvo un premio nacional. Pero admite: "Algunos amigos que escriben relatos cortos, me dijeron que varias veces las editoriales les habían pedido novelas".Guillermo Martínez tampoco manifiesta haber tenido problemas para editar Infierno grande, y adelanta que "es posible que mi próximo libro también sea de cuentos y no percibí por ahora caras de decepción".En todo caso, ¿sienten los escritores que algo está cambiando? Lardone, que coordinó la antología cordobesa Es lo que hay (Babel), considera que "reflotar las antologías contribuyó a la difusión del género, empezando con La joven guardia y siguiendo con las selecciones temáticas, como In fraganti".Para Martínez, ha sido un gran año para el cuento, y se anima a poner ejemplos concretos: "Pienso en la antología extraordinaria de Ana María Shúa; Pájaros en la boca, de Samanta Schweblin; y Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enriquez".Gandolfo entiende que "ha aumentado fantásticamente la cantidad de ficción argentina en general, gracias a los incontables sellos chicos o medianos", de modo que, "en el bulto, hay más libros de cuentos".Gaiteri apunta en la misma dirección: "En las editoriales más chicas o artesanales, se encuentra lo mejor, lo más delicado y lo más sutil de la literatura actual".Todo sumaEterna Cadencia es un sello nuevo, pequeño. Su editora, Leonora Djament, no tiene problemas en hacer números: "Sobre 30 títulos que llevamos publicados en este año y medio de vida, 12 son libros de relatos y 8 son novelas. Nuestros dos libros más vendidos en ficción son relatos: Recorre los campos azules, de la irlandesa Claire Keegan, y Cuentos reunidos, de Felisberto Hernández".Edhasa no es nueva ni pequeña y su editor, Fernando Fagnani, relativiza el fenómeno y lo pone en contexto mundial: "La novela sigue siendo el género preponderante". Sin embargo, reconoce que este año es la primera vez que la editorial publica un libro de cuentos de autor argentino (El otro lado, de Jorge Consiglio) y que el único libro de cuentos proyectado para 2010 es Cuentos Completos de Thomas Mann.En el plano provincial, Ramiro Iraola, de editorial Babel, asegura que "siempre valoramos el cuento" (y el proyecto del Decamerón cordobés sería un buen ejemplo de ello), pero igual destaca que "las críticas y los grandes sellos están revalorizando los cuentos. Eso hace que la gente empiece a pedirlos, y así la rueda comienza a girar".La resurrección del cuento sería entonces el resultado de una cadena positiva: editores, críticos y lectores serían los protagonistas de su retorno al mercado. Habrá que ver quiénes son los escritores elegidos.
Aquí están, estos son
Lo que sigue es un listado incompleto pero representativo de la vuelta del cuento a las librerías. En todos los casos, fueron editados a lo largo de 2009. Sólo inventariamos autores argentinos y algunos uruguayos a los que histórica e intelectualmente se los puede considerar parte de nuestra literatura.
LanzamientosEl oficio de los santos, Federico Andahazi (Emecé).Una fosa en Los Cipreses, Jorge Barquero (Recovecos).Parte doméstico, Oliverio Coelho (Emecé).La mesa de casa, Francisco Colombo (El Emporio).El otro lado, Jorge Consiglio (Edhasa).Burundanga, Edgardo Cozarinsky (Mansalva).Los peligros de fumar en la cama, Mariana Enriquez (Emecé).Mármara, Inés Fernández Moreno (Alfaguara).Mujeres, Juan Filloy (El Cuenco de Plata).Cuentos completos, Fogwill (Alfaguara).South Beach, Diego Fonseca (Recovecos).9 historias de amor, Mempo Giardinelli (Ediciones B).Delirios, Marisa Grinstein (Sudamericana).Extravíos, José Halac (Recovecos).El escritor oculto, Omar Hefling (Alción).Cuentos, Liliana Heker (Punto de Lectura).Cuentos reunidos, Felisberto Hernández (Eterna Cadencia).Cuando leas esta carta, Vlady Kociancich (Seix Barral).Todo el tiempo, Mario Levrero (HUM).Gente que baila sola, Marcelo Lillo (Mondadori).Unas polillas, Pedro Lipcovich (El Cuenco de Plata).Cuentos escogidos, Manuel Mujica Lainez (Lumen).El caso Yotivenko, Juan Sasturain (Sudamericana).Que tengas una vida interesante, Ana María Shúa (Emecé).Pájaros en la boca, Samanta Schweblin (Emecé).Soñar despierto, Juan Manuel Vargas (El Emporio).Hadrones, Diego Vigna (Recovecos).ReedicionesCuentos completos, Haroldo Conti (Emecé).Probables lluvias por la noche, Sylvia Iparraguirre (Alfaguara).Infierno grande, Guillermo Martínez (Planeta).Cuentos completos, Juan Carlos Onetti (Alfaguara).La condición efímera, Néstor Sánchez (Paradiso).AntologíasHistorias encontradas, Eduardo Berti (Eterna Cadencia).Perfume de gol, Rodolfo Braceli (Planeta).10 bajistas, Alejo Carbonell (Eduvim).Pasaje a Oriente, María Sonia Cristoff (FCE).Excesos del cuerpo, Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo (Eterna Cadencia).Es lo que hay, Lilia Lardone (Babel)Los días que vivimos en peligro, Santiago Llach y Juan Diego Incardona (Emecé).La erótica del relato, Jimena y Matías Néspolo (Adriana Hidalgo).La Biblia, Ángela Pradelli y Esther Cross (Emecé).Un grito de corazón, Damián Ríos y Mariano Blatt (Mondadori).

