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Los otros magos

Un recorrido por cinco libros mágicos, para los que se quedaron con más ganas de hechizos tras el final de Harry Potter.

30 de julio de 2011 a las 04:08 p. m.
Los otros magos

El tremendo suceso mundial de Harry Potter ha tenido el mérito indiscutible de, por lo menos, incentivar una clase de lectura. Con el final de la saga –en libros y en películas– ya se especula sobre quién tomará la millonaria posta del niño mago. Mientras tanto, si te quedaste con más ganas de magia, aquí te proponemos una lista de los mejores libros con magos –para chicos y para grandes–. Algunos de ellos han sido una fuente de inspiración directa para JK Rowling; otros seguramente ni conocen la biblioteca de la autora de Harry: entre todos arman una buena propuesta para pasar momentos de sorpresa y maravilla, emociones que forman parte de la esencia de la magia.Un mago de TerramarÚrsula K. Leguin comenzó su encantadora saga de Terramar con este libro que cuenta la lucha de un joven aprendiz de mago contra sus propios miedos. La escena clásica del enfrentamiento entre Ged (el mago) y su sombra propuso en 1968 una ciencia ficción más oscura que cualquier otra, con la inquietante tesis del enemigo interno y una sensibilidad del futuro, como si leyéramos algo que aún no ha sido escrito: "Y al cabo de un momento, Ged prosiguió, hablando con dolor y vergüenza: –Señor Gensher, no sé qué era... esa cosa que nació del hechizo y se lanzó sobre mí...–Tampoco yo lo sé. No tiene nombre. Hay en ti un inmenso poder, y lo has usado de mal modo, obrando un sortilegio que no eras capaz de dominar, sin saber hasta qué punto ese sortilegio afecta el equilibrio de la luz y las tinieblas, de la vida y la muerte, del bien y el mal. Y lo hiciste movido por el odio y el orgullo (...) Es la sombra de tu orgullo, la sombra de tu ignorancia, tu propia sombra. ¿Tiene nombre una sombra?". Un mago de Terramar Ursula K. Leguin Precio: $ 37. El mago de OzTal vez el primer mago que se te venga a la cabeza si alguien te habla de magia sea Oz, el enigmático ser superior de Ciudad Esmeralda. El nombre del autor del cuento es Lyman Frank Baum, un escritor estadounidense que se hizo célebre por ser el primero en su país en incluir paisajes norteamericanos en un cuento para niños, titulado originalmente El maravilloso mago de Oz. "Al entrar, el Espantapájaros vio al hombrecillo sentado junto a la ventana, sumido en profundas reflexiones. 'Vengo a buscar mi cerebro', dijo con cierta vacilación. 'Sí, sí. Haz el favor de sentarte en esa silla' repuso Oz. 'Tendrás que perdonarme por sacarte la cabeza, pero lo haré a fin de poner tu cerebro en su sitio apropiado'.'Está bien. Puedes sacarme la cabeza, ya que me la habrás mejorado cuando vuelvas a ponérmela'.Y el Mago le quitó la cabeza y le vació la paja de que estaba rellena. Después fue a otra habitación y tomó una medida de afrecho que mezcló con gran cantidad de alfileres y agujas. Una vez que hubo mezclado bien todo esto, puso la mezcla en la parte superior de cabeza del Espantapájaros y terminó de rellenarla con paja para mantenerla en su lugar. Cuando volvió a poner la cabeza sobre los hombros del paciente, le dijo: 'De aquí en adelante serás un gran hombre, pues acabo de ponerte un cerebro de primera'".El maravilloso mago de OzLyman Frank Baum.Precio: $ 36. Mr. VértigoUn libro capaz de hacerte llorar sin consuelo: Mr. Vértigo, de Paul Auster, cuenta la historia de un niño que es entrenado por una especie de mago para levitar. El Maestro Yehudi le enseña a Walter a romper las reglas de la gravedad (y si esa regla se puede romper, ¿cuál no, entonces?) y ambos van de gira por los pueblos de Estados Unidos durante la Gran Depresión."Practiqué tanto, que no pasó mucho tiempo antes de que pudiera levitar a voluntad, elevándome del suelo en cuestión de segundos. Pasadas dos semanas, descubrí que no era necesario que me tumbara en el suelo. Si me ponía en el trance adecuado, podía hacerlo de pie y flotar mis buenos quince centímetros en el aire en posición vertical. Tres días más tarde, descubrí que podía empezar el ascenso con los ojos abiertos. En realidad, podía mirar hacia abajo y ver mis pies separándose del suelo y el hechizo no se rompía".Mr. vértigoPaul AusterPrecio: $ 69. Adán BuenosayresNo es estrictamente un mago pero su luminosa fe en la oscuridad de los astros nos permite sumarlo a esta lista: el astrólogo Schultze, uno de los personajes del Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, tiene la traza y la labia de los hechiceros y está convencido del advenimiento del Neocriollo, un ser poco menos que mágico:"–En tal caso –prosiguió Schultze– los sentidos del Neocriollo serán así, aproximadamente: su ojo derecho estará signado por el sol y su izquierdo por la luna (...) el ojo derecho lo hará santo y el izquierdo científico. Los ojos no estarán en sus órbitas ya, sino fuera de las mismas, en la punta de los nervios ópticos que se habrán alargado unos 20 centímetros y serán como las antenas de un insecto, capaces de tenderse hacia lo alto y lo bajo (...) Además, cada ojo, en el extremo de su antena, podrá girar sobre sí mismo, periscópicamente, y llevará un párpado diafragma ultrasensible a las variaciones de la luz".Adán BuenosayresLeopoldo MarechalPrecio: $ 90. Un yankee en la corte del Rey ArturoProbablemente, antes de Harry Potter, el mago más célebre de la literatura haya sido Merlín. Bien, el viejo mago británico tiene infinitas apariciones en la historia de las letras, y una de las más divertidas es su participación en esta novela satírica de Mark Twain. Después de sufrir un golpe en la cabeza, un típico yankee del siglo XIX aparece en el siglo VI y usa sus conocimientos tecnológicos para sobrevivir, lo cual hace quedar muy mal a Merlín:"El prestigio de Merlín estaba por los suelos. El rey quería retirarle el sueldo; incluso quería desterrarlo, pero yo me interpuse. Aduje que sería útil para encargarse de las previsiones meteorológicas y otras cosas menores, y que yo le echaría de vez en cuando una mano cuando fallara su exigua magia de salón. De su torre no había quedado piedra sobre piedra, pero me aseguré de que el Gobierno la reconstruyera y luego le aconsejé que tomara huéspedes. No quiso hacerlo; era demasiado orgulloso". Un yankee en la corte del Rey ArturoMark TwainPrecio: $ 37.