Leer para entender
Este año hubo mucha política en las vidrieras de las librerías, mientras siguen arriba los títulos de superación personal y sorprende Steve Jobs. Qué opinan los libreros sobre el consumo.
Termina un año atípico, de elecciones en cadena y antesala del promocionado 2012. Entre trajines, dudas, movilización política y energética, los lectores también buscaron un libro. Preguntamos a los libreros del microcentro cordobés cuál fue la tendencia de lectura en el amplio universo de la no-ficción, categoría "de brocha gorda" que deja afuera por un rato a la vedette, esto es, la novela.Viva la diferencia de Pilar Sordo; Confianza total de Stamateas. En temas políticos, La Presidenta; los libros de Yofre y Bonasso", dice Mariana en un sector de El Ateneo. Enseguida aclara: "La coyuntura política siempre vende. Hay muchísimas ediciones, sobre todo sobre el gobierno nacional, y todas funcionan bastante bien". La edad promedio para la lectura política es de personas de 40 años. "La autoayuda es más abarcativa, de 20 para arriba. Ahora hay jóvenes que leen autoayuda (sobre los mayas, 2012). De Stamateas, todos; entró el libro de Viviana Canosa (¡Basta de miedos!)", cuenta. "Tienen mucho que ver los medios. Confianza total fue muy promocionado en la radio. Y el boca en boca. Cuando recién salen es un boom", dice, y después cuenta sobre "el caso Steve Jobs". "No sé qué busca la gente ahí (biografía y autobiografía)", dice sobre el hombre que no era popular pero cuya muerte prematura activó la crónica global."En política, todo lo que tiene que ver con los Kirchner. Bonasso (El mal. El modelo K y la Barrick Gold) y Sandra Russo (La Presidenta). La gente sabe cuáles son los autores a favor y en contra. Muchos piden recomendaciones. Dicen, cuando quieren regalar: 'No lo conozco tanto pero sé que votó a Cristina', o 'es radical'", señala Natalia de Maidana. También ellos se sorprenden con la venta de los libros de y sobre el gurú tecnológico Steve Jobs."Los libros de autoayuda se venden bien. La gente busca aferrarse a algo positivo". Basta de miedos es el último. Confianza total, el más vendido de la Feria del Libro. Piden Reflexiones para el alma (Prieto), los cinco tomos con diferentes historias. Sigue Bucay y Hojas de ruta (los cuatro libros), Amarse con los ojos abiertos. Los piden tanto los hombres como las mujeres.En el rubro Historia, Felipe Pigna acaba de lanzar Tenían que ser mujeres, un trabajo que se perfila como el primero de la serie ("Desde los orígenes hasta 1930").Nombre propioEn el Pasaje Santa Catalina, Rubén Goldberg declara la misma tendencia, con distintos niveles de profundidad. "De los años que llevo en este oficio nunca he visto que se escriba tanto sobre una misma persona: Kirchner. A favor y en contra. Siempre ha habido libros de política argentina con distintas lecturas ideológicas, pero nunca tanto sobre una persona. Los libros van de la exaltación a la crítica feroz, repartidos en todas las editoriales. No deja de sorprenderme el fenómeno de este último año. Hubo una avalancha en 2011", señala. Por las características de la librería, hay lectura de análisis político y sociología. Los intelectuales de Córdoba piden textos de actualización. Por ejemplo, se vende el último de Eric Hobsbawm, Cómo cambiar el mundo, una puesta al día de Marx a partir de la crisis del modelo de la globalización."La edad de los lectores arranca desde los 30. Los jóvenes están más interesados en la política argentina. Uno los ve cuando entran, como a un espacio que no conocen. Los dejamos que miren un rato y después empieza el diálogo. Buscan pero no saben qué. Buscan pensamiento. Buscan quién los ayuda a entender. A diferencia de los '70, en que había una urgencia, una vorágine por leer, hoy la lectura es más lenta, para entender, reflexionar", comenta Rubén.Para esa comprensión del mundo, el libro es un lugar. Sobre el público lector y el mercado en el que las mujeres son mayoría, Rubén cuenta una humorada: "Un amigo estaba sentado en la puerta de la librería, en el bar y me dice: 'Si por esas cosas de la vida, a las mujeres no las dejaran leer más, a vos te iría mal'".Temática de géneroCon respecto al material de género de calidad, hay gente que va directo al estante. "La universidad ha empezado a trabajar el tema. Hay una presencia de estudios de género en Córdoba muy fuerte. La Butler (Judith) está en el comienzo de la lectura. El tema funciona muy imbricado con las novelas de género. Las universidades tienen que ver con la ampliación del panorama lector. También me gustaría que hubiera programas de difusión en radio, televisión y más suplementos sobre libros. Ayudan mucho", explica Goldberg.Para un librero de raza, lo maravilloso del libro es que cada libro tiene un lector. En el camino de la autoayuda, ligado al entretenimiento y el ocio, Rubén señala la obra de Irvin D. Yalom, psiquiatra judeo-estadounidense. "Va por otro lado. El título asusta pero es muy agradable: El día que Nietzsche lloró (de ficción, escrito en 1992). Yo digo que es lectura que ayuda", concluye.En una librería especializada como El Espejo, aclaran que escapan al best-seller de coyuntura. Aun así, se ha vendido mucho La Presidenta de Sandra Russo y El Flaco de José Pablo Feinmann. Si bien tiene su propio público, hubo gran demanda del libro de Pilar Sordo y tuvieron que responder a la presión. Se trata de encontrar un término medio entre la especialidad y lo masivo. En ese sentido, citan la obra de Laura Gutman, muy solicitada. "Hay libros que hacen a nuestra especialidad pero orientados a un público más amplio". Un título como Mujeres que corren con lobos va de lo académico a lo masivo.Para Javier Montoya (Ediciones El Boulevard) los libros de no-ficción firmados por cordobeses no tienen tanta suerte. "Los lectores se prenden de lo nacional", dice. Y señala entre los más pedidos: Cre-cimientos, de Liliana González y Enrique Orschanski; Duendes en Córdoba, de Azor Grimaut; Una amenaza invisible, de Fernando Manera; No me olvides II, de Yaraví Durán, Graciela Pedraza y Nicolás Cabrera; Morir en grande, de Esteban Dómina.Carlos Saez, de Editorial Nuevo Extremo, opina que los lectores buscan, sobre todo, información. "Y buscan soluciones en distintos lugares: la filosofía, la psicología social, la ciencia. Los libros de no-ficción (término con trazo de brocha gorda) son de buena calidad porque hay exigencia del lector. Es decir, ya no funcionan las soluciones berretas. En esa línea, hay muy buenos libros escritos por profesionales. El de Laura Gutman (Poder del discurso materno) es uno de los más vendidos en la Argentina. Hay libros más clásicos de superación personal, como Miedos en las etapas de la vida o el de Luis Buero, que coordina un grupo de celosos y celados, Los celos en los vínculos cotidianos. Entre los libros de antropólogos, los que mejor andan son Nuestros paisanos los indios de Carlos Martínez Sarasola, y Del reloj a la flor de loto, de Ana María Llamazares.Es una constante que los vendedores escuchen a los lectores, que cuentan su vida mientras buscan un libro. "Hay muchos libros de política sobre 'ellos'. Y la gente descubrió el feng shui. Compran hasta los cuencos de cuarzo", sintetiza un vendedor de El mundo del Libro mientras saca una pila de ejemplares de la caja recién salida del horno.

