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La muerte de los otros

Reseña del libro "De vidas ajenas", del francés Emmanuel Carrère.

26 de agosto de 2011 a las 04:47 p. m.
La muerte de los otros
El escritor francés Emmanuel Carrère.

De las catástrofes que padecen hoy los ciudadanos del planeta sobresalen sin duda dos, una "interna" y otra "externa": el cáncer y los tsunamis. Fenómenos acuciantes que Emmanuel Carrère encara de frente y con valentía en su última non-fiction De vidas ajenas, metiéndose él mismo en el relato conmovedor y a la vez ligero, realizado "por encargo", en el que dos Juliettes cercanas a él mueren, una por causa de la ola, la otra por la temible enfermedad.Así como arranca la reciente Más allá de la vida de Clint Eastwood, con un tsunami devastador abriéndose paso por la rústica costa de una idílica colonia turística oriental, así empieza De vidas ajenas (y nótese que filme y libro refieren al mismo tsunami de 2004, el primero enfocado en las costas de Indonesia, el segundo en Sri Lanka): allí vacaciona Carrère junto a su pareja, y allí es donde muere ahogada la primer Juliette, hija pequeña de un matrimonio también francés que comparte hotel con el narrador. Al contrario del relato sarcástico de Plataforma, en el que Houellebecq satirizaba sobre el abúlico turismo exótico occidental, el autor de De vidas ajenas exhibe una compasión contenida por sus coetáneos, anonadado por los destrozos y los muertos que se suceden a su alrededor. Pero ahí nomás, pegando un volantazo audaz, el libro se sumerge en la muerte más lenta y agobiante de la cuñada del protagonista, la otra Juliette.Crónica intrahospitalaria y a la vez disectomía del actuar burgués frente a la muerte, esta segunda parte del relato parece una novelización de los últimos pasajes de Morir en occidente de Philippe Ariès, pero sin críticas, sin quejas institucionales. A Carrère le interesa más la manera de superar (y comprender) la muerte de manera terapéutica, como practican los allegados de Juliette a través de sus relatos, como hace él mismo al narrar esta historia "real".Y así es como surgen los momentos más cautivantes del libro: una arriesgada tesis psicoanalítica-existencial sobre el posible origen psicosomático del cáncer; la relación de amistad platónica entre Juliette y Étienne, un juez cojo que libra junto a ella, también jueza y lisiada, una altruista batalla contra las entidades crediticias usureras; y la vida subyacente de Carrère, quien tiene que decidir el destino de su pareja ante el acecho próximo de la vejez.Si El adversario funcionaba como alegoría de la dimensión oscura del hombre contemporáneo a través de la figura del asesino mitómano Jean-Claude Romand, ahora Carrère se inclina por su lado luminoso, por el salir a flote en un presente contraído en el que un cáncer y un tsunami son llaves del mismo tabú, ése que hace que una vida ajena sea también nuestra. El libroDe vidas ajenasEmmanuel CarrèreAnagrama 2011$ 78