¿Ir o no ir a la Feria del Libro Córdoba 2013? Nuestras razones
Qué ofrecen los stands de la Feria del Libro. Con pocas novedades, hay protagonismo de los best sellers, libros para chicos, espirituales y autoayuda.
A unos poquitos metros de la esquina en la que empieza la Feria del Libro, el vendedor ambulante recita a viva voz: "Lentes pa' leer, lentes pa' leer". Es curioso que esos accesorios a 2 x 1 o muy baratos sirvan para leer, pero más que la feria ofrezca en su mayoría cosas para mirar. Casi como un fast food literario, digamos. Porque la Feria, a grandes rasgos, no incluye a los que tienen el hábito de la lectura.
Es que la explosión de imágenes y merchandising supera todo análisis de propuestas estrictamente literarias en las carpas ubicadas desde el miércoles en Plaza San Martín, además de algunas pocas curiosidades y novedades en ese recorrido carpero por los calurosos stands.
“En ésta cambian los verbos”, confiesa la vendedora de Biblias sobre la versión “contemporánea” de las mil versiones que tiene de esa publicación, que varía en colores, formas y texturas. Es sorprendente la cantidad de Biblias que se editan, y la cantidad que se venden.
Para no salir de la espiritualidad, el fenómeno del Papa argentino también tiene su lugar ganado en el recorrido de 65 stands, con al menos una veintena de títulos sobre él, su legado, y algunos que hasta parecen improvisadas publicaciones puestas al público para no perderse la efeméride.
En este cambalache literario, a pocos metros se pavonean las Emociones tóxicas de Bernardo Stamateas o la propuesta de cómo ganar amigos, cómo ser feliz y no morir en el intento, cómo ganar dinero o cómo conocer la mente y aprovecharla al máximo.
La feria de librerías supera a la de los libros, que no tienen el protagonismo que uno podría imaginar desde un nombre tan grandilocuente: cada local tiene su stand demasiado parecido al anterior; casi del mismo modo en que cada local remolonea a la hora de entregar facturas o tickets (si uno no pide, pocos legalizan su venta); y todos –una excepción podría ser la de los libros de la editorial de la UNC– prefieren poner a la vista los más coloridos o los más conocidos.
Por todas partes se ve la saga erótica de Cincuenta sombras... (sin merchandising de látigos ni esposas); Inferno de Dan Brown; pero la multiplicación de los Gaturros se queda con el primer lugar en la mayor parte de la Feria. Si hay un protagonista excluyente, ése es el gato creado por Nik, siempre rodeado de padres que tienen a sus hijos tirando de la manga para el número 21 que le falta o para la nueva versión 3D.
Demos graciasEs curioso: bastante poco hay sobre la democracia en todo el paseo, aunque la Feria lleve como lema "Hacia 30 años de democracia". En aquellos primeros años democráticos, Raúl Alfonsín solía decir que "con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura". Bueno, parece que en este 2013 con –y sobre– la democracia no se lee tanto: no hay un sólo sentido de unidad en todo el recorrido, un paseo dejado al libre albedrío de cada editor y sin exigir que al menos algo tenga que ver con el lema.
Sólo hay sectores aislados, como un stand en el que se habla del trabajo y la búsqueda de hijos y nietos desaparecidos o el recorrido propuesto a través de un video, la línea temporal y las tapas más significativas de La Voz del Interior durante estas tres décadas.
La Feria del Libro es una gran mesa de ofertas (no por precio sino sólo por el puro ofrecimiento de publicaciones) que se la juega más por el best seller que no falla, el tema del momento o aquello que le gane por los ojos a un chico que sepa convencer por el bolsillo a sus padres. Porque no pueden faltar Violetta, con sus pegatinas y figuritas, la bio no autorizada de Justin Bieber (a ), la vida y obrita de cada uno de los One Direction; Mickey Mouse para colorear, o la súper actual Aviones, cuya película estrenó el mismo día que abrió esta edición de la Feria.
La Feria, sin charlas convocantes, presentaciones de libros o actividades paralelas, no tendría demasiado sentido.
CuriosidadesNo hay grandes descuentos si lo que uno busca no son álbumes de figuritas o mini libritos de recuerdo; no hay saldos destacados ni demasiados títulos inhallables en todo el circuito de tres carpas. También hay escasa presencia local, aunque se ven muchos títulos de Pepe Angonoa editados por Yammal Contenidos (Star Humor, DraconBolu 2, o la tercera edición de Ring Raje).
La presencia de cómics e historietas sí tiene un lugar en ascenso con respecto a ediciones anteriores, y hay un curioso puesto de “Libros de fútbol”, que concentra esa temática pero que por lo diferente llama la atención.
La reunión de editoriales gourmet dentro de “Siete logos” le da un aire renovado al paseo ferial.
Algunos puesteros se animan a aventurar alguna crítica en las primeras horas de esta edición 2013: “Nos sacaron un fin de semana, vamos a ver cómo funciona este año”, dicen sobre la Feria del Libro recién puesta en marcha.
“Esto recién comienza”, prefieren coincidir otros mientras ofrecen sus libros para chicos, muy coquetos y originales. Los mayores suspiran: “Si los chicos no agarran los libros ahora, con lo lindos que son, estamos perdidos. En nuestra época esto no pasaba”.
La Feria abrió sus lonas y no dejó una sensación de cambios. Sigue la lógica algo ilógica del puro negocio, lo que no se convierte en una oferta distintiva ni original.
En la carpa ubicada frente al Cabildo Histórico, La Voz del Interior tiene su stand vinculado con los 30 años de democracia. Hay una línea de tiempo con los hitos democráticos de 1983 a la fecha, en el orden nacional, provincial y municipal.
En dos pantallas hay un video que resume estas tres décadas y la gente se detiene en la reproducción de las tapas históricas. El triunfo de Ricardo Alfonsín y el regreso de la Democracia, las victorias de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y las distintas elecciones, tanto en la provincia como en la ciudad de Córdoba.

