"Es necesario volver al folklore"
Washington Cucurto llega a Córdoba para leer poesía. Señala que rescatar la oralidad de la calle es la única forma que tiene de escribir.
Dice que no sabe escribir, que es un lector atolondrado, que le resulta más fácil reproducir otras voces. Lo dice en serio. Lo que Washington Cucurto (seudónimo de Santiago Vega) no explica es que, desde sus primeros libros, es uno de los más importantes renovadores de la literatura argentina actual. Y tal vez sea también uno de los jóvenes escritores que más movilizó a la crítica periodística y académica, generando lo que podríamos llamar una "era cucurtiana". Cucurto ( Buenos Aires, 1973) dirigió la editorial Eloísa Cartonera, un proyecto social que edita libros con material comprado a los cartoneros, y es autor de Zelarrayán , La máquina de hacer paraguayitos , El curandero del amor y Cosa de negros : éste último es un libro lleno de sexo obrero, pandilleros y música de cumbia, que presentó un mundo en general desconocido para la literatura.Cucurto llega a Córdoba para hacer varias cosas. Invitado por el Centro Cultural España Córdoba, participará en el congreso internacional "El Caribe en sus literaturas y culturas", organizado por la UNC. Y mañana se sumará a una mesa de lectura de poemas en la Feria del Libro. –En tu obra está la intención de captar la voz de lo que podríamos llamar un habla popular. ¿Cómo se construye sobre esa intención tu experiencia de escritura? –Ahora que lo pienso, rescatar la oralidad de la calle es la única forma que tengo para escribir. Es decir, como no sé escribir, lo más fácil es reproducir las voces que me hablan. O sea, escribo de manera oral porque no sé escribir y a partir de ahí, encuentro una forma de expresarme. –Esas voces aparecen de manera diferente en tu poesía y en tu narrativa, ¿qué diferencias encontrás entre la escritura poética y la de cuentos o novelas? –Es verdad, esa es una buena lectura. Algo es mi poesía y otro algo muy distinto son los textos en prosa que escribo. En un principio, pensaba que era todo lo mismo que salía de un mismo impulso. Pero no, son cosas diferentes. Aunque también te confieso que soy un escritor situacionista, es decir: tanto mis poemas como mis relatos nacen de una situación que se desencadena en muchos otros actos. Una forma de cierta manera reproductora si se quiere. Pero todo surge de una primera palabra al fin y al cabo.Voraz –En tu obra se observa la vida de un gran lector, fascinado y multifacético. ¿Cómo construiste esa vocación y cómo se relaciona con tu escritura?–Lo último que se puede perder es la pasión por la lectura, la posibilidad de fascinarse e ilusionarse con un montón de cosas. Es parte del vivir. Uno puede equivocarse muchas veces, pero nunca a la hora de abandonar su amor por los libros. Soy un lector atolondrado, completamente permeable a casi todo. A mí me parece que la gente debería leer más manuales escolares, más libros de motores de autos. ¡La mecánica electrónica es fascinante! Y la astronomía, al igual que los libros de juegos matemáticos, son igualmente apasionantes, hay toda una literatura, un lenguaje maravilloso en las matemáticas. Mi amor por la lectura se desarrolló en mí porque soy un ser curioso, quiero tocar todo, como los niños. Hay gente que dice: ¡hay cosas que no me interesan! A mí me interesa todo. Leer es fundamental para sentirse bien, para ser una buena persona, incluso tiene una austeridad anticonsumista muy interesante. Todo lo que escribo está inspirado en mis lecturas, en las experiencias personales que también son una forma de lectura de la vida.–¿Podríamos conjeturar que, de los jóvenes escritores argentinos, sos uno de los más relacionados con una tradición literaria latinoamericana?–No tengo la menor duda. La mayoría de los autores de mi generación desprecian a García Márquez o Carlos Fuentes y se entregan al mundo insípido de los grandes novelistas norteamericanos o al gran Tomás Eliot. Yo me quedo con el color, es necesario volver al folklore. Esto sin bromas, es muy importante redescubrir lo que se escribe en los países de Latinoamérica.Larga y variada–¿Cómo ves el panorama de la literatura argentina actual?–Excelente, lo veo en un nivel inmejorable. Sin duda que la proliferación de poetas del nivel de Martín Rodríguez, Silvio Mattoni, Fabián Casas, Osvaldo Bossi, Sergio Raimondi, es impresionante. Y en este sentido no quiero dejar de nombrar a algunas escritoras que, para mí, son absolutamente inspiradoras: Gabriela Bejerman, Fernanda Laguna, Cecilia Pavón, Laura Wittner, Eloísa Oliva, Roberta Innamico, y la lista es larga y variada por suerte.El día del big bangEl Proyecto Bigbang propone para hoy a las 19 la mesa-debate "Relación entre público y obra en las diferentes disciplinas", que se realizará en la sala Romilio Ribero del Cabildo. Participarán: Andrea Guiu, Verónica Molas, Eduardo de La Cruz, Ariel Dávila, con la coordinación de Mónica Mantegazza. Bigbang es un proyecto cultural iniciado en 2001 con el objetivo de desarrollar un espacio donde llevar a cabo proyectos interdisciplinarios vinculados al arte y a la comunicación. El trabajo se gesta a través de diferentes acciones, intervenciones, espacios de reflexión, proponiendo diálogos y proyectos colectivos. En 2008 se sumó la revista Big Bang, para la difusión de artistas y sus obras.El discurso amoroso, géneros y teoríasComunicarte presentará hoy en la Feria tres títulos de su colección "Lengua y discurso": El discurso referido, de Paulina Brunetti; El discurso amoroso, de Adriana Boria; Género, texto, discurso, de Pampa Arán y Silvia Barei. La cita es a las 19 en la sala de conciertos del Cabildo. Brunetti Brunetti hace hincapié en los modos no canónicos de citar que utiliza la prensa gráfica. Boria propone un recorrido por textos literarios, cinematográficos, psicoanalíticos, filosóficos para detenerse en los modos de subjetivación de las mujeres. Arán y Barei recorren categorías cuyas definiciones hoy se encuentran en tensión en el marco de la crisis de la noción misma de literatura.

