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El escritor como viajero

Reseña de "Unos días en el Brasil (Diario de viaje)", de Adolfo Bioy Casares.

15 de octubre de 2010 a las 03:34 p. m.
Antonio Oviedo
El escritor como viajero
Adolfo Bioy Casares viajó a Brasil en 1960, especialmente invitado por el PEN Club.

La prosa de Adolfo Bioy Casares (1914-1999) dedicada a relatar diversos aspectos de su vida no careció de expresiones que alimentaron esa línea intensa y frecuente de su obra. Constituyen un testimonio elocuente sus Memorias (1994) y dos libros póstumos: Descanso de caminantes (subtitulado Diarios íntimos, 2001) y el polémico, magistral y extenso (1598 páginas) diario sobre su amistad con Borges, publicado en 2006. Con la reedición de Unos días en el Brasil, la escritura diarística de Bioy añade, por así decirlo, un nuevo capítulo, ahora con un alcance más amplio ya que una primera edición de 300 ejemplares "fuera de comercio" apareció en 1991 y el escritor los regaló a sus amigos. El epígrafe del poeta latino Horacio así lo corroboraba: Non recito cuiquam, nisi amicis (Solamente recito a mis amigos).Entre el 23 y el 30 de julio de 1960 permanece en Río de Janeiro: allí se realiza un congreso de escritores del PEN Club, al cual fue invitado. Asimismo, conoce otras ciudades como San Pablo y Brasilia. De su visita a ésta última son sus fotos –que acompañan esta edición– tomadas en una ciudad donde, junto a sus principales edificios, ya afloran arduas discusiones entre la tradición y la fuerza incontenible de lo nuevo. En cualquier lugar donde Bioy esté, siempre, valga la obviedad, será Bioy y su estilo. En Buenos Aires, en su estancia de Pardo, en sus innumerables viajes, en su recalcitrante antivanguardismo, en su condición de liberal-conservador partidario de Mitre por sus orígenes familiares. Pero ese estilo no excluye el lado dandy de Bioy: tacto, savoir-vivre, ironía amable sin dejar de ser punzante, timidez blindada por la sorna, atracción por los encuentros amorosos casuales. Todos los rasgos señalados (esparcidos con sutileza narrativa en sus novelas y cuentos) se manifiestan también en sus actitudes de estos siete días. Sus observaciones menudas, casi desganadas pero lapidarias, trasladan el microcosmos de los congresos de literatura, desde los hoteles, los discursos, los cócteles, los contactos institucionales y personales (con Alberto Moravia, Elsa Morante, Roger Caillois, Graham Greene), hasta el tedio que Bioy no se prohíbe subrayar. En fin, reflexiones que tienen el sello del escepticismo hablan también de quien ni siquiera durante un viaje dejará de escribir.Unos días en el Brasil (Diario de viaje)Adolfo Bioy CasaresEditorial La CompañíaPrecio: $ 52.