Copa América de escritores: Kangue Atá, por Hernán Jaeggi
Durante la Copa América, publicamos cuentos de fútbol de autores latinoamericanos. Hoy, Hernán Jaeggi, paraguayo por adopción.
Hueso duro, así nomás luego son los paraguayos. Y cuando se calzan la albirroja sobre el corazón les agarra una calentura bien mbareté (fuerte) que no hay pora (fantasma) ni añá (diablo) que les haga echar culo (achicarse).
Yo sé pío lo que te digo, cada centímetro de pasto sobre el que están parados en una trinchera. No ceden ni un pedacito así de terreno a su rival sin pelearle hasta que no les queda más aire en los pulmones para dar el último sapukai (grito). Son tipos ñaró (bravo), de mucho cháke (cuidado) que se la juegan a morir como en la letra de los himnos patrios de nuestra América. Sino mirá como se la jugaron contra la Triple Alianza... Nada menos que contra las selecciones de Brasil, Argentina y Uruguay juntas, se plantaron y le armaron un flor de churuchuchú (gran revuelo, pelea, lío). Al final fue demasiado mucho para el valiente equipo paraguayo; los acorralaron contra su propio arco en Cerro León y opá (se terminó). Ahí lo expulsaron de esta vida al pelota-jara (el dueño de la pelota).
Ese puede que sea el origen de la famosa garra paraguaya. ¿Estoy exagerando?, ¿que estamos hablando de fútbol y no de una guerra? No sé, chera ´á (mi amigo), vivimos en un mundo donde hace rato se borraron los límites, donde no se sabe cuándo una cosa es una cosa y no otra. Muchos juegos se piensan en términos de guerra, muchas palabras salen del vocabulario militar: "ataca los puntos débiles", "los vencidos", "dispara al arco", "atacan o defienden sus posiciones", "el capitán del equipo" y toda esa jerga. Para muchos la vida es una batalla campal, un pokaré (jugar sucio, con mañas). Entonces, ¿qué extraña si el fútbol se parece a una guerra?
Los paraguayos de hoy son hijos de esa guerra -no la del fútbol, la de verdad-, de los doscientos mil sobrevivientes del millón trescientos mil que habitaban la tierra sin mal. Son los herederos del genocidio americano, mientras el mundo miraba pa otro lado, se hacía el ñembotavy (el tonto).
El paraguayo tiene esa cosa de indio tranqui, sumiso parece, pero por ahí si lo apretás y le herís el orgullo, le sale el karaí-pyharé (el señor de la noche) dispuesto a dar el zarpazo.
¿No querías saber cómo se vive el fútbol en Paraguay? Para eso tenés que conocer a lo mitá (la gente). Más que un deporte el fútbol es un modo de pararse en el mundo, en la vida, ¿entendés?
¡Nde rasore! (Carajo como expresión de asombro), no es tan complicado el asunto...En la ronda de tereré somos toditos jaguá (amigos), pero en la cancha, esa es otra cosa. Ahí hay que sacarse la karacha (la sarna) del cuerpo y el alma. Nadie es henangý (llorón) ni cuña´í (mujercita) a la hora de dar y recibir. Los troncazos a lo Luque (a lo bruto) se aguantan con los dientes bien apretados. Así se juega.
Esa garra paraguaya dejó pichado (enojado) a más de un equipo coronado de laureles. Y como dicen en Paraguay: "El que se picha, pierde".¡Ya sé que existen leyes y reglas para proteger! Pero mirá lo que son las cosas: ¿Qué leyes protegen a los angá (pobrecitos) iraquíes y libaneses de todos esos bombazos que la "civilización" les hace llover? ¿Qué reglas les da de comer a los niños que se mueren de hambre y enfermedades? Para los gringos del norte no existen las mismas leyes: Ñandejará rire, gringo (después de Dios, el gringo). Son mangurujúes (pez grande que come todo lo que encuentra a su paso y no deja comer a nadie más).
Ya..Ya...¿Cómo se vive el fútbol en Paraguay? Así pues, el fútbol es todo eso: es guerra, es hambre, es pasión, es rabia, es injusticia, es fiesta, es delirio, es amor...
¿Pues claro que no son perfectos! Si querés conocer sus defectos leé el Diccionario contrera de Helio Vera, ahí vas a encontrar un montón.¿Más todavía?, ¿no sos espía de Batista, ndé (tú)?, ¿estos artículos para el diario no serán una excusa para sonsacarnos información sobre los otros equipos? Mejor vamos a la cancha, Emanuel... Ahí te explico mejor lo que no entendiste.
El AutorHernán Jaeggi, poeta cordobés, residió dieciséis años en Paraguay. Fue columnista del diario Última Hora de Asunción; escribió el guión de La disputa, primera miniserie paraguaya y durante diez años los guiones de Sombras en la noche y Nuestros fantasmas, basadas en mitos y leyendas paraguayas. También escribió obras de teatro, entre ellas José Gaspar, la soledad del poder que lleva setecientas representaciones en el país y en el extranjero.

