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Contar la historia

Sobrina lejana de Remedios de Escalada, Florencia Canale reconstruye la historia jamás contada de la mujer de San Martín.

19 de diciembre de 2011 a las 03:16 p. m.
Celina alberto
Contar la historia
Florencia Canale dice que disfrutó inmensamente el proceso de investigación y de lectura que le demandó el libro.

"He nacido para ser cornudo", le dice San Martín a Tomás Guido, en una carta en la que se lamenta por los rumores confirmados de las infidelidades de su esposa Remedios. San Martín, el padre de la patria, el de la gloria y los laureles, componía un esposo ausente, que abandonó el matrimonio apenas consumado y redujo la compañía conyugal a una serie de visitas breves, esquivas, más destinadas a marcar territorio que a intimar con Remedios. En ese vacío inesperado, la muchacha, casada a los 14 años con un hombre casi 20 años mayor, salida de una de las familias más poderosas y tradicionales de Buenos Aires, enferma de tuberculosis y sin otras herramientas que la seducción para abrirse paso en el mundo, sobrevivió apenas 10 años y dejó una hija que sería la única compañía del Libertador en su exilio en Francia.

Alrededor de esa heroína sombría, Florencia Canale, su sobrina de sexta generación, escribió una novela que se lee como un guión cinematográfico, lleno de detalles sensoriales, escenas dramáticas, diálogos íntimos. La periodista, actual editora de revista Veintitrés, debuta en el género con este trabajo y dice que la experiencia invita a más. "Este libro es muy importante para mí. Disfruté inmensamente el proceso de investigación y lectura maníaca, y también el proceso de escritura. Estoy muy acostumbrada a escribir, lo hago desde hace años por mi profesión. Pero la práctica constante, y de escribir más de 400 páginas, me pareció deslumbrante. No me voy más de aquí. Este es mi territorio", explica.

Cuestiones de familiaLa historia de Remedios le llegó en su infancia, cuando todavía no estaba enterada de la gloria y las tragedias y desconocía los secretos detrás del abolengo familiar. El parentesco abrió la primera puerta y el resto fueron tres años de investigación minuciosa, casi obsesiva, del tiempo y los personajes que lo habitaron. "En principio, el parentesco puede influir de manera parcial, pero mientras investigaba me fui alejando de la subjetividad para colocarme de una manera lo más objetiva posible", cuenta Canale. "Para mi vida y mi historia, tener alguna cercanía con alguna de esas figuras relatadas no tuvo ninguna relevancia, aunque a medida que fui investigando y escribiendo, me fui inscribiendo casi sin querer, dentro de esa tradición. Me gustó saber, en parte, de dónde vengo".

–¿Qué elementos, objetos, paisajes y situaciones te inspiraron para componer a Remedios?–Podría decir que todas. Recuerdo de muy chica, cuando mi abuelo me mostraba un libro con una pintura de Remedios en la tapa. Ya esa imagen me despertó ganas de revelar eso que para mí era un misterio. Me gustó también caminar o conocer los parajes por los que había caminado mi heroína. Fui a la iglesia de la Merced un día de semana cualquiera y me quedé sentada un buen rato. Por supuesto no pasó nada, pero sólo quedarme allí, mirar ese lugar, fue suficiente como para transportarme a esa época. Y también caminé por la cuadra de la que fuera la casa donde vivió, también por los Altos de Escalada y toda esa zona que hoy está totalmente reconstruida, pero que al fin y al cabo era donde sucedían la mayoría de esos hechos.

En esas coordenadas, por ejemplo, se conocieron Remedios y Don José. La vio de espaldas, sentada en uno de los primeros bancos de la iglesia. Los bucles negros sobre la espalda blanca, la cintura angosta y un poco del perfil, alcanzaron para atraparlo. "Quiero deciros que esa niña me ha mirado para toda la vida", le dijo el general a sus amigos, Carlos de Alvear y Carmen Quintanilla, después de la tertulia en la que por primera vez compartió con Remedios un baile.

"La imagen familiar que me llegó de Remedios fue cambiando. De muy chica era muy acotada. Nada más sabía que era la mujer de San Martín, y que había sufrido. Después, con el tiempo, algunas tías, casi en secreto, decían que la chica había sido un poco atrevida. A medida que fui investigando y averiguando, jamás la juzgué. No me parece relevante opinar sobre los actos de una mujer, sobre todo teniendo una relación familiar. Me pareció importante contar la historia de ella porque no se había escrito demasiado, y me parecía que lo único que se había sabido era un fragmento bastante parcial", relata la autora. Entre los descubrimientos de su tía, Florencia supo de cartas de amor con algunos de sus amantes, casi todos soldados de las filas del general, también alguno de sus adversarios políticos, como Bernardo de Monteagudo. También de las distancias entre marido y mujer, las desavenencias y las imposiciones que llevó San Martín a la vida familiar. "La mujer de un soldado no puede andar calzada de seda", le habría dicho, la noche de bodas, mientras Remedios desplegaba el ajuar que su madre le había preparado en uno de varios baúles. "La búsqueda de datos, anécdotas y demás, fue un trabajo casi detectivesco. Leí todo lo habido y por haber acerca de su vida, la de San Martín, la época. Además, trabajé codo a codo con un historiador, Diego Arguindegui, a quien consulté en todo", explica Canale.

–¿Te imaginás el libro convertido en una película? ¿A quiénes elegirías vos para los papeles principales?–Creo que podría ser una película fabulosa. Hay cantidad de imágenes cinematográficas, y no sólo yo lo pienso, mucha gente que lo ha leído me lo ha dicho. Es difícil elegir a los actores. De la Serna fue un gran San Martín, también me gusta Adrián Navarro. Ahora, Remedios, es complicado. Debe ser una actriz joven, pero que no tenga los tics de la modernidad. Sería horrendo ver a Remedios hablando como algunas de las actrices de hoy.

Pasión y traición. Los amores secretos de Remedios de Escalada de San MartínFlorencia Canale

404 páginasEditorial Planeta(2011)