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Ciencia ficción contra la muerte

Rosa Montero presenta en la Feria del Libro su nueva novela, "Lágrimas en la lluvia", que transcurre en el año 2109.

28 de abril de 2011 a las 05:44 p. m.
Emanuel Rodríguez
Ciencia ficción contra la muerte
Rosa Montero llegó a Buenos Aires para presentar su nueva novela en la Feria del Libro.

Una androide que sabe la fecha exacta de su muerte. Madrid en el 2109 y una aventura que mezcla la ciencia ficción con el policial negro. Desde su novela anterior, Historia del rey transparente , Rosa Montero pega un salto de 600 años para contar Lágrimas en la lluvia , un relato futurista que comenzó a escribir como "un regalo" a sí misma y con un plan lúdico que fue conmovido por la muerte de su esposo, el periodista español Pablo Lizcano. Montero trabaja como periodista en el diario El País y escribe "desde siempre". Es una de las autoras más relevantes del mapa español y su obra tiene una gran recepción en la Argentina. Hace unos años pasó por Córdoba, justamente para presentar  Historia del rey transparente , y sus recuerdos son amables: "gente majísima, muy cariñosa y cálida". Algo en su modo de expresión impulsa a responderle "igualmente". Llegó a la Argentina para presentar esa última novela en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. –No es su primera novela de ciencia ficción, aunque sus lectores no la tengan demasiado identificada con ese género literario... –Pues no. Temblor también es de ciencia ficción, y mi tercera novela, La función Delta , que escribí hace 30 años, tenía una parte que transcurría en 1980 y otra que transcurría en el futuro, 30 años más tarde... o sea que era una novela futurista. Pero fíjate tú que ese futuro era el 2010, o sea que ya he superado mi propio futuro imaginario... ¡es un horror! –Es que vivimos en la era que la ciencia ficción imaginó como futuro cuando comenzó a popularizarse... –Pues sí. Yo que soy una gran amante del género, puedo decir que lo que la ciencia ficción imaginó hace 50, 60 años, era este mundo, el mundo en el que vivimos ahora. En  Blade Runner , esas terminales que se accionaban con la palma de la mano y que parecían el colmo de lo imposible y de lo futurista, pues es lo que tenemos ahora. Vamos, yo aquí tengo un iPad ¡que es exactamente igual a eso! Si miras bien, tienes la vertiginosa sensación de que estás viviendo en una de aquellas novelas. –Por lo menos hay un acierto en cómo imaginó ese género la comunicación entre los seres humanos, totalmente mediada por la tecnología... –Relativamente sí. Nos comunicamos a través de pantallas. Es cierto. Pero por otro lado, justamente en lo personal es donde el ser humano cambia menos. Porque tú lees a Plutarco y aunque hayan pasado dos mil años sigues reconociendo las mismas pasiones, las mismas grandezas, miserias, deseos de gloria, la misma infamia, la misma venganza... la condición humana ha cambiado realmente poco. Prejuicios "Hay gente que tiene un prejuicio sobre la ciencia ficción: no les gusta, pero porque no la leen", señala Montero. Y añade: "Creen que es un género esotérico que habla de cosas imposibles y que no tienen nada que ver con la realidad, y que es como una huida. Y nada más equivocado que eso, la ciencia ficción es un género magnífico que sirve para hablar de la realidad, para profundizar en la realidad que vivimos, dándote unas herramientas de simbolización y de metáforas mucho más grandes". –En muchos casos puede ser una literatura profundamente política. –Efectivamente. Sirve metafóricamente para reflexionar sobre la condición humana. Esta misma idea, que no es mía sino de Philip Dick, del replicante o el androide que vive menos años que los humanos y además sabe cuándo va a morir y que por lo tanto no puede olvidarse de que es mortal, pues es una maravillosa y potente metáfora sobre lo efímero de la vida. Tengo la certeza, paradójica si quieres, de que esta es mi novela más realista.–¿Cómo fue la recepción en España?–Vosotros tenéis una tradición de literaturas fantásticas –porque a fin de cuentas la ciencia ficción es una rama del fantástico– que en España no tenemos. Somos muy reacios a eso. Estamos recién empezando. Se ha cultivado en España una idea de lo realista que para mí es muy pedestre, limitadora. Siempre digo que eso es una reducción de lo real. Para mí la realidad engloba a los sueños, las pesadillas, los deseos, los delirios. El nazismo fue un delirio y cambió la historia del siglo 20. Entonces yo tenía mucho miedo, porque en España hay mucho prejuicio acerca de la ciencia ficción, les hablas de ciencia ficción y piensan en extraterrestres con orejas picudas, pero la verdad es que está yendo fenomenal. La gente se me acerca y me dice "pues fíjate que no he podido dejar tu novela, justo a mí que no me gusta la ciencia ficción", o lectoras que han pensado que como la protagonista es una androide, no iban a poder identificarse con ella pero sí lo han hecho...–¿Y usted se identificó con el personaje? ¿Hay algo de usted en Bruna Husky?–Todo. Este personaje es probablemente el más cercano a mí que he escrito. Quizá porque en apariencia es muy distinto, y eso me ha permitido una mayor cercanía en lo esencial. Lo siento muy cercano en muchísimas cosas, por ejemplo en esa desesperación que siente por la muerte, que no es sólo miedo, también le desespera, no le cabe en la cabeza y la odia. Considera que es un fraude venir a la vida lleno de ganas y con semejantes ilusiones y que de repente vas y te mueres y se te pasa la vida en un suspiro. Esa furia que ella siente ante la muerte como un verdadero fraude, como una trampa sucia de la vida, es un poco la misma que yo siento. Porque considero que los novelistas somos las personas con más incapacidad para olvidar que vamos a morir. Tenemos una conciencia más crítica de la muerte y del paso del tiempo que la mayoría de los humanos. Eso conlleva un hambre por la vida y un deleite intensísimo. Bruna es casi animal en la manera en que se come la vida a bocados. Y yo a veces me siento así. Es que forma parte lo mismo: a mayor conciencia de la muerte, mayor hambre de vida.El recuerdo–Sus lectores se emocionarán al ver que le dedicó la novela a su marido, recientemente fallecido...–Era lógico que se la dedicara. Cuando alguien desaparece sólo queda en tu recuerdo y en tu voz, es decir que nombrarle es hacerle vivir un poco, y poner su nombre por escrito, pues también. Así que era una manera de honrar su memoria, la manera más tradicional.–¿La literatura le ha ayudado a entender la muerte?–No, no... a la muerte no consigo entenderla. Lo que pasa es que la literatura me ayuda a vivir con la sombra de la muerte. Pero no ahora, desde siempre. Escribo desde que tengo cinco años, no me recuerdo sin escribir, y muchos escritores sentimos que sin la escritura nos volveríamos locos, y es que la escritura es como un esqueleto exógeno que te permite vivir con la angustia de la vida frente al agujero de la muerte. Desde siempre la literatura ha sido una construcción que intenta dar sentido al sinsentido.Lágrimas en la lluviaRosa MonteroSeix BarralPrecio: $ 82.