Aquellos días de radio
La edad de oro del radioteatro cordobés fue rememorada anoche en el Patio Mayor del Cabildo con motivo de la presentación de un libro sobre el género. Participaron Ana María Alfaro, Miguel Iriarte y Rony Vargas, entre otros.
Cuando se piensa en radioteatro es posible evocar una imagen: un grupo familiar rodea un aparato de gran tamaño, en posición de escucha que denota intriga y tensión. Esta escena podría haber sucedido en cualquier hogar cordobés hace más de 80 años, cuando el radioteatro local constituía el principal entretenimiento cotidiano. Sobre este fenómeno cultural profundiza Aquel radioteatro. Un recorrido histórico (Editorial Brujas), libro que compendia documentación, historias, relatos y entrevistas a personalidades del rubro.
La presentación, este viernes, comenzó con la proyección de un video con fotos, notas periodísticas y los nombres de los protagonistas. De fondo, una conversación de amor entre un hombre y una muchacha hizo suspirar y aplaudir a los presentes.
Uno de los homenajeados, Efraín Bischoff, no pudo estar presente, pero su ausencia se compensó con un emotivo y divertido mensaje grabado en la que el historiador destacó la labor de los autores y la importancia de un libro único en su género como Aquel radioteatro. Luego, llegaron las palabras de los invitados: Daniel Cohen y Ana María Hache (autores del libro), Ana María Alfaro, Miguel Iriarte y Rony Vargas.
Hache narró su relación personal con la radio, desde su infancia hasta su docencia en la universidad. Cohen, por su parte, definió al género como el formato radial más completo y complejo ya que juega con los cuatro elementos: la palabra, la música, los efectos de sonido y el silencio. Rony Vargas leyó un fragmento del prólogo y remarcó la fantasía promovida por un género tan querido. Con lágrimas, Ana María Alfaro recordó anécdotas, compañeros y una vida dedicada a su profesión. Iriarte fue quien le dio el toque de humor a la noche, revelando anécdotas y algunos trucos comunes entre colegas de la época.
La velada finalizó con una sorpresa: una improvisación en vivo que transportó al público hacia aquellos maravillosos días de radio.

