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Yeya Quiroga y Lito Fernández Mateu: Somos casi familia

Yeya Quiroga y Lito Fernández Mateu reciben el beneficio de la jubilación tras décadas de trabajo, y decenas de personajes nacidos en la Comedia Cordobesa. Confesiones de café.

22 de junio de 2013 a las 12:04 a. m.
Beatriz Molinari
Yeya Quiroga y Lito Fernández Mateu: Somos casi familia
Después de la jubilación, Yeya y Lito comienzan el camino de los proyectos independientes.

"Hemos sido varias veces esposos, en la ficción", dice Lito Fernández Mateu señalando a Yeya Quiroga. Los dos se jubilan como miembros de la Comedia Cordobesa, aunque la pasión por el teatro sigue intacta.

Yeya, Lito y el Sorocabana suman historias. Ella, actriz del elenco oficial desde hace 40 años; él, desde hace 30, y el bar, algo así como el segundo hogar de los artistas que trabajan en el Teatro Real. "Este lugar es emblemático, nuestro punto de reunión". El día gris y el frío intenso no aplacaron la calidez de los recuerdos.

"Vivo una ambigüedad de sensaciones", dice Yeya frente al cortado al revés. "Es inevitable, cuando pienso en los comienzos, ver aquella Comedia, tan diferente a la actual. Era un elenco muy estructurado, estaba Jolie (Libois), con repertorio muy europeo, sobredimensionado. Las posibilidades económicas eran otras. Porque todos los directores quieren hacer grandes cosas pero se mutilan por lo económico. Recuerdo que llegaban toneladas de madera, acero, cantidades de tornillos. Por supuesto que los cambios son lógicos... Me hubiera encantado seguir en el San Martín. El argumento para trasladarnos fue que es un teatro lírico. Allá la Comedia tenía un público. Nunca quise salir del San Martín. Se quebró algo", confiesa Yeya.

Los dos han visto pasar épocas y compañeros de elenco. Han vivido las renovaciones hasta el presente de la Comedia. La actriz comenta que en el ágape después de la última función, hablaron del elenco. "Es un baluarte de la provincia. Tenemos muy buenos actores. La Comedia siempre ha respondido", señala Yeya ante la mirada atenta de Lito que apunta: "Estuve pensando qué logramos en 30 años. Para mí el traslado fue muy positivo porque allá (en el Libertador) compartíamos el espacio con los músicos y el ballet. Cuando no hacíamos temporada, la excusa era que no había espacio. ¡Si hasta hemos ensayado en las escaleras del teatro!" Y Yeya agrega: "Yo tenía la ilusión de que en lugar del Patio Olmos, ampliaran el teatro".

Pisar el escenario de la Sala Mayor, coinciden, es una experiencia inolvidable. Pero tener sala propia (aunque no exclusiva) tiene su encanto.

"Cuando en 1990 estrenamos Cabaret Bijou en el Teatro Real, fue un éxito de público. Comenzamos a pelear para mejorar la sala y lo conseguimos. Pasamos a planta permanente, pedimos concursos para los directivos. Fuimos mejorando. Los otros días decía a mis compañeros que hace 30 años discutíamos las mismas cosas. Por ejemplo, no tenemos publicidad. Es un problema porque con la promoción no alcanza. También el tema de que queremos tener injerencia en los proyectos...", agrega Lito.

"El Conventillo" en la despedida

Yeya y Lito iniciaron su retiro después de la gira de El Conventillo de la Paloma por los corredores teatrales de la provincia. Ella, en el rol de La Doce Pesos, y él, el italiano encargado y director de la versión que fue tan bien recibida por el público desde el estreno en el Museo de las Mujeres, en diciembre pasado.

"Estamos contentos porque se cumplió el objetivo para el que fue creada la Comedia, que es llevar el teatro a la provincia. Por ejemplo, de las 120 personas que nos vieron en Sinsacate, para 90, era la primera vez que veían teatro", comenta Yeya.

La puesta, considerada por los dos ‘muy eficaz\', emociona a los mayores y divierte a los jóvenes. Lo confirmaron en la gira.

Yeya Quiroga entró a la Comedia Cordobesa en 1972, mientras cursaba el Seminario de Teatro. Se presentó al casting de Bodas de sangre, dirigida por José Luis Michelotti. Al año siguiente, ganó el concurso. A los 18 años compartió escenario con Jolie Libois, Héctor Buffa Colomé, Azucena Carmona, Arístides Manira, Mario Mezzacapo, entre otros.

En tanto Lito, actuó por primera vez en Fuenteovejuna, la inolvidable versión de Jorge Petraglia de 1984. En esa celebración de la democracia, Yeya y las otras actrices eran Laurencia. "Todas éramos Laurencia", dice, con los ojos brillosos.

"Fue maravilloso transitar esto durante tantos años. ¡Qué privilegio, crecer juntos, aprender tanto! Conocimos en cada obra, infinidad de cosas de la vida, con nuestro cuerpo como único instrumento de trabajo", apuntan.

"Con los compañeros de trabajo somos casi familia. Soy el tío de los hijos de Yeya y de mis compañeras de siempre. Hemos compartido alegrías y penas con el trabajo a flor de piel. Yo venía del radioteatro y el café-concert. Agradezco haber entrado a la Comedia donde me he sentido querido por mis compañeros", agrega él.

Lito ya está ensayando Príncipe azul, bajo la dirección de Omar Viale. Es una remake de la puesta que hicieron años atrás. Vuelven a trabajar con Jorge Arán, pero intercambian los roles. Estrenan el 1° de agosto en la Sala Azucena Carmona. Además, prepara el libro sobre el circo criollo y la historia de su familia. "Tal vez el título sea Grand Stadium Circus, nombre del circo de mi abuelo, que llegó de Italia en 1920 para trabajar en el Sarrasani", señala.

Yeya está convencida de que salen ‘potenciados\'. Está armando un proyecto con Edmée Arán, una obra cómica para la que andan buscando quien escriba.

"Me da alegría volver a lo independiente. Tengo la deuda de trabajar con los directores jóvenes de Córdoba", señala Lito. Yeya siente que cumplieron un ciclo pero se asume joven, con impulsos para hacer cosas.

"Me queda la certeza de que fui feliz", dice Lito mirando a la plaza. "Muy feliz", dice el eco de Yeya.