Una verdadera quijotada
La obra “Del auto al carro y al corral” es un acercamiento alternativo a las letras de España, a cargo del grupo Muttis Teatro.
Actualizar y dotar de vitalidad a los clásicos de la literatura española no es una maniobra sencilla. En el aula y en las tablas no siempre basta con confiar en la calidad del texto, a veces se hace necesario agregarle a la propuesta los matices de la voz y la dinámica propia de los gestos. Carolina Godoy y Pablo Tolosa, bajo la dirección de Willi Ianni, asumen el desafío de narrar las obras consagradas de la tradición hispánica casi sin recurrir a recursos ajenos a sus propios cuerpos.
Pichistril y Perotti, una pareja de inmigrantes devenidos en cuentahistorias, mezcla rara de juglares medievales y payadores nacionales, entablan un contrapunto escénico en el que intercambian chanzas y relatos. La fiesta narrativa se abre con el cantar de gesta: mientras Tolosa rememora las andanzas del Mío Cid en castellano antiguo, Godoy traduce al español moderno, como si uno y otro formaran la doble página de un libro eterno. Estos dos campeadores de las tablas se le animan también a las fábulas con moraleja del Arcipreste de Hita. En conjunto, o cediéndose mutuamente el lugar para la narración individual, el dúo pasea al espectador por las tramas maestras del Siglo de Oro español.
El pícaro más célebre de la historia de las letras arriba a escena en el cuerpo de Godoy. La actriz pinta con energía elevadiza el episodio de Lázaro de Tormes hurtándole al ciego su preciada longaniza. Y si ella se le anima al varoncillo, él se le anima a la mujer, y no a cualquiera, sino a la pérfida hechicera responsable de la tragedia de Calisto y Melibea. El relato de La Celestina es uno de los momentos más dinámicos y cómicos del espectáculo, que se mantiene, casi por completo, apegado a un código risueño. Hasta que Laurencia, la protagonista vapuleada de Fuenteovejuna, da rienda suelta a su ira, dejando que la obra cabalgue por un rato en el ámbito de lo trágico.
Y si de consagradas lecturas se trata, no podían faltar las perniciosas novelas de caballerías que asaltaron la cordura del hombre de La Mancha. La dupla se monta en caballitos de juguetes para contar las desventuras de Don Quijote y Sancho Panza. Y así, los actores galopan por más de una hora sobre diferentes registros vocálicos y corporales para terminar en la poética sentencia de Calderón de la Barca: "en conclusión todos sueñan lo que son...y los sueños, sueños son".
Como pasajeros personajes oníricos Pichistril y Perotti abandonan el escenario después de haber remado por las no sencillas aguas de las letras hispanas. Muttis presenta esta vez una propuesta didáctica, ideal para estudiantes de secundaria, musical y escenográficamente despojada, de a momentos aggiornada, de a ratos más pesada, pero no por eso menos arriesgada. Dicho como se debe: una quijotada.
Del auto al carro y al corral Dirección: Willy Ianni. Con Carolina Godoy y Pablo Tolosa. Sábados 4 y 11 de mayo a las 21, en Espacio Máscara (La Rioja 836). Ent. $ 50.

