Una cena erótica
"Prohibido para menores" recopila textos eróticos de escritoras latinoamericanas y los lleva al escenario en boca de Cristina Álvarez. Contar cuentos no es sólo cosa de chicos.
La actriz Cristina Álvarez eligió su mejor vestido rojo y ofreció un espectáculo Prohibido para menores. Tal como prescribe el título, la sala de Cocina de Culturas se pobló de espectadores adultos decididos a combinar los placeres del paladar con los de la imaginación, en una cena condimentada por el pimentero erótico de una narradora y su músico acompañante. Un par de micrófonos, una guitarra y una pantalla donde se sucedían las imágenes de la artista plástica Patricia Rivero, fueron el único instrumental utilizado para desatar en la mente de los allí presentes una catarata de evocaciones pasionales.
"Hay una antología de Mempo Giardinelli y Graciela Gliemmo, que se llama La venus de papel, donde ella dice, en el epílogo final, algo muy lindo: que cuando uno lee un relato erótico cree que lee la última frase y ya está, se lo olvida, pero no es así, eso que uno leyó se incorpora al imaginario y se mezcla con la experiencia, como si uno lo hubiera vivido", explica Cristina como develando su intención. Álvarez sostiene hace 18 años el desafío de narrar cuentos para mayores de edad en un contexto social donde el erotismo se asienta cada vez más sobre lo visual hasta convertirse en la cara recurrente de la publicidad. "Hoy todo es imagen, está muy bastardeado el tema; la gente, por lo general, cuando se acerca al género se pierde todo lo profundo, lo integrador, lo mágico. Yo intento que el público acceda a lo erótico desde otro lugar, no desde el chiste ni de la chabacanería. A diferencia con la pornografía, que muestra todo, la literatura erótica sugiere, saca el velo y lo vuelve a poner, y eso llega más que la imagen burda en primer plano", dice Cristina delimitando la especificidad de su práctica artística.Prohibido para menores explora el costado femenino y latinoamericano de lo erótico. La brasilera Marina Colasanti, la cubana Carilda Oliver Labra y la nicaragüense Gioconda Belli, se proyectaron en la voz de la narradora cordobesa que se reconoce deudora del quehacer de las también relatoras Ana María Bovo y Silvia Beresovsky. La masculina presencia de Rubén Cirigliano es el contrapunto de estos textos cargados de hedonismo femenino. Guitarra acústica en mano, el músico ambientó la ya cálida noche del miércoles con un repertorio oportuno a base de boleros y bossa-novas.
Tras la música ella vuelve al micrófono para contar, de modos más y menos metafóricos, las sensaciones que producen dos cuerpos que se encuentran. "Porque era un hombre, tan solo, yo lo llevé al río entre los junquillos," narra sin vueltas retóricas para luego deslizarse hacia las profundidades poéticas: "Pero si en abril florece el manzano, yo, hecha manzana y por demás madura, todavía me despliego en flores blancas cada vez que su daga me traspasa."
DespieceCuentos en bocaEl 22 de septiembre en el Recodo del sol (Unquillo) Cristina Álvarez estará narrando cuentos en homenaje a María Teresa Andruetto. El espectáculo previsto para la llegada de la primavera sacó su nombre de una anécdota de entrecasa. "Hace como 15 años María Teresa me dedica un libro y pone: "Para Cristina que cuenta cuentos en boca". Sucedió que sus hijas cuando eran chiquitas y ella quería contarles un cuento le decían: "No mamá, libros no, queremos cuentos en boca", relata Cristina aún contenta con la dedicatoria de su amiga. El espectáculo seguirá la misma lógica de Prohibido para menores: un relato "espectacular" y acompañamiento musical, sólo que esta vez, los más pequeños podrán ser parte de la concurrencia.

