Un río de orillas difusas
NUestro comentario de la obra "Llórame un río".
Acuática porque como un río la atraviesan emociones de mujeres que no ha sido. Camila Sosa Villada viene de un éxito consagratorio como Carnes Tolendas y de ella se espera mucho, quizá demasiado. Reaparece entonces convertida en elemento para el destello de dos biografías que evoca desde el padecimiento, las tristezas y traumas que llevaron esas músicas y esas voces hasta el mito. Billie Holiday y Tita Merello, elegidas por sincronías biográficas, por debilidades y belleza. La actriz las interpreta con recursos infinitos. Su talento desborda, pero toda la puesta descansa sobre la confianza en esos recursos y se desdibuja en los bordes, por momentos desprolijos en las luces, otros poco definidos en la sintaxis, y la correspondencia entra la forma y la materia no termina de cumplirse. Poco musical para la promesa de un homenaje, los textos y marcas escénicas tampoco acompañan las formas melodiosas de las divas y se encapsulan nada más que en sus dramas, en el padecer, la oscuridad de sus destinos y la fortaleza de sobreviviente que destilaron en sus voces. La composición de Sosa Villada deslumbra con Tita y vuela bastante más bajo con Holiday. En el balance pierde el espectáculo, que en la puesta deja a la figura en cierta desnudez descuidada, a pesar de las múltiples variaciones del vestuario y los movimientos marcados para citar a los implícitos: los hombres que las maltratan, el fiolo, el amante, el vividor, los bienamados. Llórame un río es un ejercicio de concentración que va y vuelve de la intimidad de esas mujeres a la trascendencia de esas vidas en sus obras. Vibrantes y apasionadas, ególatras y trágicas, Tita y Billie reaparecen traducidas por Camila. El experimento conmueve y habilita el reencuentro con una artista extraordinaria. El trabajo sin embargo parece más un puente hacia futuros fulgores que una confección a medida de su intérprete. Llórame un río * * *Evocaciones dramáticas de Tita Merello y Billie Holiday. Dramaturgia: Camila Sosa Villada. Asesor: Francisco Giménez. Música: Ant Honik. Dirección: María Palacios.

