Top Girls: mujeres que quieren poder
Nueve actrices componen los personajes que propone la dramaturga británica Caryl Churchill. Las dirige Mónica Maffía, también traductora y estudiosa de la obra que expone el tema de la masculinización del poder.
La sala del Teatro Real en penumbras se va poblando de voces de mujer. Muchas, enérgicas, como soplos, superpuestas, felices y expectantes. Son las actrices que estrenan esta noche Top girls, la obra de la británica Caryl Churchill fechada en 1982. "A partir del ascenso de Thatcher en Inglaterra, toma impulso un pensamiento sobre la lucha por conseguir espacios de poder. Una vez adquiridos, en lugar de utilizar ese poder para ayudar al oprimido o beneficiar a las mujeres que peleaban y siguen peleando por espacios, lo utiliza de la misma forma sobre la que se quejaban al ser atacadas, con un mecanismo agresivo, copiado del mecanismo masculino. Top girls habla de la masculinización para llegar al poder", dice Mónica Maffía, directora y traductora de la obra.
La anécdota base de la obra es el enfrentamiento de dos hermanas. Marlene (Greta Berghese) encarna ese pensamiento aplicado a la vida. Abandona una hija que su hermana Felisa (Silvina Bustos Fierro) toma como propia. Están en veredas opuestas desde el punto de vista político. "La hermana cuida a los padres y hace trabajitos de limpieza para parar la olla, mientras la hermana hace un carrerón, se va a Estados Unidos y manda fotos del último auto que compró. Ella está en una agencia de Recursos Humanos a un paso del puesto gerencial", adelanta Mónica. Si el tema y contexto son interesantes, también lo es la estructura de Top girls.
La obra empieza con el banquete para celebrar el acceso de Marlene al puesto pero después vuelve para atrás con estructura vertiginosa. "La primera escena es muy larga e instala en el público la expectativa de un tipo de obra que no va a ser. Se requiere un espectador activo. Primero es muy visual. A esa celebración no asisten familiares ni compañeros, son evocaciones de ella, una alegoría de mujeres de distintas épocas y culturas que han llegado a puestos importantes por emprendedoras. Ellas han sufrido lo que sufre cualquier mujer que tiene un lugar destacado: renuncias, dolores que lleva a cuestas y que no se pueden contar, porque ya no sería una chica top", sintetiza la directora.
Después se suceden escenas cortas en la oficina donde se entrevista a mujeres en momentos críticos. Toda la problemática femenina está puesta ahí, como un mosaico en el que se ve lo fragmentado y lo macro. Son 16 personajes, varios por actriz. El trío conflictivo se completa con la hija de Marlene, Ángela, rol para el que se eligió a Ximena Silbert. "Terriblemente perversa, la angelical Ximena. Ella tiene la sospecha y las ganas de que su madre no sea Felisa, sino Marlene, por lo que está provocando el encuentro", comentan.
El otro gran desafío de la obra es la vocalidad. "La primera escena es operística. Primero, por lo grandilocuente, pero además, porque tiene un tratamiento que fue una novedad de la autora, después copiada por muchos dramaturgos: los diálogos superpuestos. Los superpone con exactitud, quiere un trabajo de partitura. Están en una comida hablando de sus dolores, haciendo grandes monólogos pero a la vez, interrumpidas por cosas banales. Como dicen, las mujeres pueden hablar de 10 cosas a la vez", señala Mónica.
El trabajo es como una fuga con varias voces en simultáneo. En un momento habla una y mientras sigue hablando, ese monólogo pasa a ser secundario porque entra otro.
"Han hecho un trabajo extraordinario. Además, las exigencias para acceder al poder (anular la persona para demostrar que uno es otra cosa de lo que realmente es), se ponen en evidencia con la tonada cordobesa, a la que hay que renunciar. Neutralizar el acento es una castración, un dolor más de las chicas que quieren ser exitosas".
Después de esa primera escena \'neutra\' al oído, la directora pidió que afloraran las distintas modalidades de la tonada. Ponen sus voces Greta Berghese, Chacha Alvarado, Silvina Bustos Fierro, Lorena Jiménez, Tati Ibérico, María Palacios, Ximena Silbert, Gisella Casalis y Claudia Peralta.
Top girlsCon Greta Berghese, Chacha Alvarado, Lorena Jiménez, Tati Ibérico, entre otras. Dirección: Mónica Maffía. Miércoles y jueves a las 21 en la Sala Carlos Giménez del Teatro Real. Platea: $ 40 y $ 30. Niveles: $ 30. Descuento a estudiantes y jubilados (para los niveles) $ 20.
Sobre ellas1) El casting fue ¡el 20 de enero en Córdoba! "Están las que tenían que estar. Mónica me conoció y dijo, 'me da para Marlene\', señala Greta, entre bromas. La obra de Churchill toma posición sobre el feminismo cargado de masculinización. "Hombres y mujeres reflexionarán cuando vean la obra. El feminismo ortodoxo, el feminismo fálico, no sirve. Tenemos que plantear otro paradigma". Agrega Silvina: "En el brindis se dice que ella trabaja por encima de los hombres y las mujeres".
2) Greta es Marlene. "implacable, pro-sistema, neoliberal".María Ceballos: "Me costó verme en el escenario", dice. Es la amiga de Ángela y Griselda, una mujer sometida que instala el drama.Chacha Alvarado: Juana, la Papisa, y una mujer que busca trabajo.Lorena Jiménez: Lady Nijo, poetisa japonesa, amante de un emperador. Tati Ibérico: Greta la loca en un cuadro de Brueghel el Viejo. "La única que habla de lo que es pasar por el infierno".Claudia Peralta: Petra, quiere ser como Marlene.
3) Es la primera vez que se estrena Top girls en Argentina. Para The Guardian es una de las diez obras británicas del siglo. La escritura de Caryl Churchill combina el compromiso social con la experimentación teatral. La directora obtuvo el Premio Mayor "Teatro del Mundo" 2010 por la traducción de Eduardo III de Shakespeare, la primera para América Latina. La obra se estrena en Buenos Aires en setiembre, con un elenco de primeras figuras, bajo la dirección de Mónica Maffía.
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