Sobre las diferentes formas de amar: tres obras con temática gay en la cartelera cordobesa
El teatro visibiliza el universo gay trascendiendo el espectáculo para público restringido. Los espectadores aman, se enferman, son abandonados y deseados, cualquiera sea su elección sexual. El teatro propone ampliar la sensibilidad del público en general y se planta frente a los prejuicios.
Una fiesta se corta con la llamada y la mala noticia: el VIH está entre nosotros. La escena forma parte de Trío Vol.3, la obra que escribió Javier Díaz Rey y que forma parte de una trilogía.
En Putito, la obra de Marcos Gabriel García y Pablo Huespe, la clave del conflicto se sintetiza en la afirmación: hay quienes aman de maneras que no todos pueden comprender.
Rojo infinito, la obra de Marcos Bakota, plantea la historia de Nicolás y Javier, los protagonistas de una historia de amor que les cambió la vida.
Las obras en cartel abordan la temática gay con
diferentes
dosis de dramatismo y humor. El teatro colabora en la visibilización de la sexualidad, de las diferencias ampliadas a la comunidad LGTBQ y disidentes sexuales. Consultados sobre la elección de las situaciones que ofrecen las obras, los artistas comparten sus opiniones en torno al público gay y a la ampliación, desde el arte, del horizonte de expectativa del público en general. Visibilizar no es discriminar o generar espectáculos para público restringido. Huir del estereotipo y encarar la sensibilidad de los personajes desde la comprensión son caminos que autores y directores han tomado, como aporte a la convivencia social entre diferentes.
En plan de comedia
En casa de Joaco se celebra lo que parece un perfecto Pijama Party, el teléfono suena inesperadamente y la noticia que reciben los deja boquiabiertos. Joaquín deberá afrontar ser VIH positivo, pero no está solo. Alguien llega a su vida después de muchos años para acompañarlo, voces que parecen del más allá lo invitan a quebrar las barreras del placer y experimentarlo todo. La comedia incluye una propuesta de casamiento, una despedida de solteros gay y un trío de amor.
Trío vol. 3 "Hasta que la muerte los separe" forma parte de una trilogía. "Nos planteamos tratar el tema como una comedia para llegar al público gay en particular. Como espectador, veía que solo había espectáculos de transformistas. Me puse a escribir y la verdad es que me costó muchísimo llegar al público gay porque prefieren ir a bailar a un boliche y no ir al teatro. Después de tres años, cuando estrenamos Trío vol.1, tenemos un buen público. Que haya otras propuestas de temática gay nos ayuda y nos recomendamos entre nosotros", dice Javier Díaz Rey. Los espectadores gays o no gays se identifican con la historia.
"Lo bueno es que la obra muestra al hetero (sic) el mundo cotidiano gay y las similitudes con las relaciones heterosexuales. Pasamos por lo mismo", señala el autor que utilizó como estrategia, el final abierto en volumen 1 y volumen 2. La comedia de enredos quiere dar un mensaje sobre VIH entre risas y humor.

El teatro corre el umbral de los prejuicios. "El público imagina lo peor (risas) al leer el argumento, pero después, como los temas son actuales, se genera empatía. Esto nos hace pensar que estamos en el camino correcto. La devolución del público es grata. Todos hablamos de ‘inclusión\' pero hay mucha gente que no sabe los problemas que vivimos. Además, hemos estudiado el tema del VIH y sabemos que nadie está exento. Lo que pasa es que los heterosexuales creen que no les puede tocar", señala Javier, que ya está escribiendo una nueva trilogía en la que se mete con Adán en el Paraíso desde una visión gay, porque "hubo gays desde el principio de los tiempos".
Carolina Gallardo, directora de Trío comenta: "Javier (Díaz Rey) tiene su propia poética. El universo gay implica un dialecto, la calidad del chiste, formas de comunicarse con el humor al límite y el humor negro como forma fundamental. Él plantea desde ese lugar realidades duras, estigmatizadas. Para dirigir Trío tuve que conocer el mundillo gay, involucrarme, sacarme los prejuicios. ¡Cuántas cosas compartimos!" La directora confiesa que tuvo que amigarse con el particular tipo de humor que propone Trío. En la obra hay desnudos, cuerpos desfachatados y sin pudor, que revelan una relación diferente con el propio cuerpo y con el del otro.
"La relación es muy relajada, no en sentido moral. Atienden la necesidad. Aprendí sobre formas de vincularse y sobre la actitud que asume el gay para salir a la vida. Cuando arrancamos con la obra, tres años tras, había muchos más prejuicios. Llega un momento en que el tema y las situaciones se naturalizan. Me parece que es el papel del arte", dice Carolina. Sobre el cuerpo y la sexualidad, la directora cuenta que conoció las redes sociales de encuentro gay.
"Manhunt y Grinder (que indica a qué distancia hay una persona dispuesta a tener sexo) son redes. Los hetero tenemos más barreras. El problema fundamental en términos escénicos, fue cómo hacer digerible el planteo para el público. La primera vez que leí el guion me pareció una locura y que el teatro de Córdoba no estaba preparado para eso. Pero la recepción del público es espectacular. Por otra parte, entre los aprendizajes que me exige la obra, me toca mediar en las energías porque son todos varones".
Espacio de sensibilidad
En el parque Sarmiento la poesía se hace carne. Para el turco hacer justicia es un acto divino y matar es un sacrificio para la supervivencia. Del otro lado del abismo, una madre, un dios y la idea de un silencio revelan que hay quienes aman de maneras que no todos pueden comprender.
El actor de Putito, Pablo Huespe, explica que siempre pensaron en el público en general con el director y co-autor Marcos Gabriel García, si bien tiene repercusión en el público LGTBQ. "Desde nuestra postura social, ofrecemos un espacio de sensibilidad. Generamos una obra que habla de temas tabú como la sexualidad. Por lo tanto, merecen un tratamiento delicado. Ese es el compromiso de Putito. En la obra aparecen espacios de encuentro, que están llenos de afecto. Esos encuentros carnales en el Parque Sarmiento son encuentros amorosos que, también, revelan resistencia y lucha contra el sistema, con formas de encuentro universales y muy viejas", dice Pablo, que señala que el planteo va en contra de los dispositivos de encuentro virtual (que es otra forma de conexión).

"Putito intenta tomar ese aire que está dando vueltas y lo plantea en una situación dramática y en la Córdoba policializada. Tomamos una postura con esta obra", comenta el actor. Pablo reconoce que Putito tiene buena repercusión en el público gay y no gay. El interés que despierta la obra es mucho más amplio y algunos espectadores reconocen que la historia les abre un mundo desconocido hasta entonces. "Yo soy un artista que toma una voz para hablar de un mundo sensible, de encuentros concretos, en oposición al encuentro virtual. Hacer una obra para el público gay no fue nuestra premisa inicial", concluye.
Compromiso
Rojo infinito plantea la historia de Nicolás y Javier en la que el amor debe adaptarse y evolucionar hacia las nuevas realidades personales y sociales. Las decisiones deberán ser tomadas, aunque la nostalgia y el dolor naciente se transformen en un rojo intenso. La obra nació como un guion cinematográfico con pareja gay, a partir del texto original de Marcos Bakota.

"Más allá de la identificación del público gay, Rojo infinito plantea un problema común a todos y que es el compromiso hacia la pareja contra el prejuicio social. El tema se extiende a los hetero. Nos preguntamos qué es ser igual: la igualdad es respetar al otro, aunque no sea igual a mí. Nos respetamos como somos. El cortometraje fue la semilla para la obra de teatro", cuenta Cristian Monetti, uno de los directores de la obra que incorpora algunas imágenes de ese trabajo y la técnica de mapping en la puesta.El grupo decidió contar la historia para la mayor cantidad de público posible.
"No quisimos caer en el estereotipo, que es un lugar cómodo, tanto para el discriminado como para el discriminador. La historia puede convertirse en película. El teatro es un aporte interesante para que se conozca ese proyecto. La devolución del público es muy buena. La gente llega preguntando sobre el tema porque no sabe con qué se va a encontrar en escena".
También esta temporada el director Jorge Pinus estrenó Presos del fuego. La obra presenta el mundo de un matrimonio homosexual agotado por la cotidianeidad. Los personajes son atravesados por un hecho significativo que dispara el final inminente de la relación: la enfermedad de uno de ellos.
Para ver
Rojo infinito. Autor: Marcos Bakota. Dirección: Fernanda Cangi y Cristian Monetti. Con Agustín Luque y Marcos Bakota. Producción de Escenia Teatro. Domingos a las 21.30 en El Cuenco Teatro (Mendoza 2063, Alta Córdoba). Reservas, (0351) 6808167. Entradas $ 120, $ 100 para estudiantes y jubilados.
Putito. Nunca nadie amó tanto, tanto. Dirección: Marcos Gabriel García. En escena: Pablo Ignacio Huespe. Voz en off: Camila Sosa Villada. Poema en audio: Mariano Blatt. Dramaturgia: Pablo Huespe y Marcos García. Música: Agustín Albrieu Llinás. Domingos a las 21.30 en Teatro La Calle (Rodríguez Peña 1195 esquina General Bustos).
Trío. Hasta que la muerte los separe. De Javier Díaz Rey, con la dirección de Carolina Gallardo. Viernes de noviembre a las 22.30 en Espacio Urda Córdoba (9 de julio 739), Reservas: 4242110.

