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¿Medea está o no está?

Todos los sábados de agosto, en el teatro La Luna, Medea sube a escena, por partida múltiple, en una puesta que deconstruye al ícono trágico. Aquí nuestro comentario.

16 de agosto de 2013 a las 12:04 a. m.
Victoria Varas (Especial)
¿Medea está o no está?
La puesta de 'En la Cima pronunciada' oferece una reflexión sobre el yo del actor frente a los personajes emblemáticos de la tradición. (Foto, Sergio Cejas)

Medea es, quizá, una de las mujeres trágicas que más fuertemente se ha arraigado en el universo teatral. Su furia y su vengativa biografía seducen a dramaturgos, intérpretes y directores desde los griegos hasta la actualidad. Pero para que la musa de Eurípides ostente signos de vitalidad, esta vez fue necesario que la directora María José Bómida inyectara sangre joven en sus venas eternas, aún a riesgo de que la transfusión la haga virar a una versión más freak o a una reinvención algo trash.

Andrea Asís, Eva Sanchez Borkowski, Marco Oliva, y Pedro Amado del Valle se enfrentan al desafío de escenificar a la despechada esposa de Jasón sin miedo de extremarla y partirla hasta la profanación. La puesta no se preocupa por reconstruir los hilos básicos de la tragedia griega; ofrece, más bien, una reflexión sobre el yo del actor frente a los personajes emblemáticos de la tradición. Hombres y mujeres se ponen en la piel de Medea para deconstruir al género y desdoblar la figura protágonica en una múltiple interpretación, que acaba por cuestionar las bases mismas de la representación.

El metateatro y la comicidad (acentuada Marco Oliva y su Medea entre melodramática y queer) despegan a la obra de la impronta trágica frecuentemente asociada al personaje central. El concepto de "no diálogo", estructura la acción en una seguidilla de monólogos (separados por disyuntores pero dinamizantes intervalos bailados) que no llegan a articularse del todo y que instalan un código fragmentario. Dicha estructuración aletarga por momentos el ritmo, pese al intenso trabajo de extrañamiento de algunos actores en las voces y los cuerpos. En esa cima distanciada de las representaciones más codificadas, Medea se aleja y se aproxima, des-generada y enrarecida, pero con signos visibles de vida.

En la cima pronunciadaCon Andrea Asís, Eva Sanchez Borkowski, Marco Oliva, y Pedro Amado del Valle. Dirección: María José Bórmida. Sábados de agosto a las 21.30 en La luna (Pasaje Escuti 915) y viernes de septiembre a las 21.30, en Quinto Deva (Pasaje Agustín Pérez 10).