La muerte es un mal negocio
La obra "Aquel bosque empieza a moverse" es una tragicomedia con momentos sobresalientes. Se presenta en La Cochera.
La muerte no le sienta demasiado bien a Ana (Alicia Vissani) y Milton (Mauro Alegret), los personajes de Aquel bosque comienza a moverse. Quieren vivir, triunfar, construir su propio emporio alrededor de ella, y ni siquiera se atreven a mirarla a la cara.
Durante casi una hora, la nueva obra dirigida por Daniela Martín tiene momentos deslumbrantes, con muchísimo humor negro -que recuerda los mejores y corrosivos gags de la serie Six Feet Under- y algunos golpes dramáticos que causan efecto en dosis justas.
Aunque se trata de una historia bien simple, la trama encierra una complejidad sorprendente en torno a una pareja que se dedica a acicalar a los muertos como modo de vida. Todo lo que les pasa transcurre mientras aguardan la llegada del cadáver más reciente. No un cadáver cualquiera, pero nada se cuenta del todo y en ello radica buena parte del éxito.
La empresa se dedica a maquillar muertos, pero ni Ana ni Milton pueden con sus propias vidas, envueltos en temores y arrebatos, pesadillas recurrentes y obsesiones, nervios y una aparente soledad compartida. El espectador está ubicado frente a una puerta doble, donde apenas se ve una camilla de metal y se espía lo que hacen y dicen los protagonistas. Mucho de lo que ocurre en esa habitación se puede ver; lo demás se intuye o se oye, o se imagina. El título de la obra se desprende de una pesadilla de Milton, personaje que tiene momentos desopilantes, aunque también se reserva algunos pasajes tragicómicos. En sus gestos, sus miradas, sus locas ideas radica buena parte de la comicidad de esta obra oscura. Aunque él se luce más, por el modo en el que está construido el diálogo, la pareja de actores funciona a la perfección.
Él es dubitativo pero a la vez ambicioso; Ana es más obsesiva con los detalles, más segura de “lo que se debe hacer”; y ambos comparten esa frialdad de quien trabaja con los muertos. Mientras más cerca se está del fin, más lejos parece que quedan los principios.
En el juego de lo que se dice y lo que no se dice, un acierto en la mayor parte de la obra, radica también la falla de los primeros minutos: se mantiene cierto hermetismo sobre lo que los personajes hacen o están por hacer, y eso sólo dilata el momento en que el espectador entra en situación. Cuando eso pasa, la obra hace un clic definitivo. También decae en los pequeños instantes en que Ana o Milton se dedican a contar lo que sienten en lugar de transmitirlo, algo que por suerte no ocurre casi nunca en esta obra sorprendente que deja lugar para la imaginación.
Aquel bosque empieza a moverse. Los jueves 24 y 31 de mayo, a las 21. Entrada general: $ 40. Reservas a [email protected]. Protagonizada por Alicia Vissani y Mauro Alegret. Dirección de Daniela Martín. Dramaturgia: Daniela Martín, sobre textos de Alicia Vissani, Mauro Alegret y propios. Iluminación: Rafael Rodríguez, Daniela Martín. Fotografía: Melina Passadore. La Cochera. Fructusoso Rivera 541, Barrio Güemes.

